Agro > GERARDO GARCÍA PINTOS

"Uruguay tiene mucho prestigio, pero con algunas cosas devaluadas que estamos a tiempo de cambiarlas"

El presidente de la Confederación de Cámaras Empresariales lamentó que el clima de negocios en Uruguay no sea bueno

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12 de octubre de 2018 a las 05:03

¿Cómo se produjo el acceso a esta responsabilidad de presidir a la institución, cómo está conformada y cuáles son sus objetivos? 
La Confederación de Cámaras Empresariales comenzó sus actividades en setiembre de 2016. El ingeniero Diego Balestra fue el primer presidente y yo su vicepresidente. Hubo un trabajo muy en equipo en estos dos años y cuando hubo que hacer el primer cambio de mando los presidentes de las cámaras integrantes me nominaron, junto al arquitecto Ariel Cagnoli –expresidente de la Asociación de Promotores Privados de la Construcción del Uruguay– como el nuevo vicepresidente. Lo asumí con naturalidad, como parte de un proceso del trabajo en equipo que hace el empresariado nacional. La confederación está integrada por 24 cámaras que tienen 260 gremiales que representan a más de 50 mil empresas. Nuestra función es abarcativa a todos los sectores del empresariado. Los objetivos consideran temas de mediano y largo plazo y los de coyuntura que la asamblea de presidentes pida que consideremos. Los cargos de presidente y vicepresidente son ocupados por expresidentes de alguna de esas 24 cámaras, personas que no estén presidiendo a esas cámaras, asociaciones o federaciones que son las que por lógica atienden los temas de coyuntura.  

¿Y cuáles son los temas en los que concentran los esfuerzos? 
Son temas que tienen que ver con la competitividad. En la Expo Prado organizamos una actividad, que la llamamos Competitividad, responsabilidad de todos. Allí se presentó un trabajo realizado por técnicos de todas las cámaras con una puesta a punto, con la metodología del Foro Económico Mundial, que ranquea a casi 140 países en una cantidad de ítems que hacen a la competitividad. En algunos Uruguay está bien –como democracia, institucionalidad o gobernanza–; en otros está mal –como educación y relaciones laborales–; y en otros en mitad de tabla. Entre todos esos temas están los económicos, que hacen a la competitividad, que son de carácter estructural y Uruguay en esos temas debe hacer cambios.

¿Por ejemplo? 
Por ejemplo en el volumen y la calidad del gasto público. Técnicos nuestros están hablando de generar una regla fiscal, algo que ponga ciertos controles, hay mecanismos en el mundo y hay que estudiarlos. Hay un gasto público excesivo para una sociedad como la uruguaya, que ha traído con el tiempo un déficit fiscal que se ha ido agrandando, está en torno al 4% y acumulado en el tiempo provoca un endeudamiento exagerado. Eso se traduce en un tipo de cambio atrasado, que está jugando en contra de la posibilidad de exportar en buenas condiciones y de la posibilidad de los productos nacionales de competir contra importaciones a veces excesivas, favorecidas por el tipo de cambio. Y hay otros factores que hacen a la competitividad, como la infraestructura, en los que Uruguay no está bien. Son temas estructurales en los que hay que hacer cambios fuertes para un mejor desempeño de la economía. 

¿Qué visión tienen sobre el tema inserción en los mercados? 
En un mundo tan competitivo, que está yendo hacia un nuevo proteccionismo, es vital tener varias posibilidades, tratados de distinta índole y pagando menos aranceles. En un país chico, con un mercado interno importante pero limitado, buena parte del crecimiento es hacia afuera, pero no será fácil si no hay condiciones adecuadas en los costos, estamos un país que se ha vuelto muy caro, ni en la inserción internacional para colocar bienes y servicios. Sin  soluciones de fondo se seguirá afectando la viabilidad del país. 

¿Qué siente cuando los planteos no tienen eco en el gobierno? 
Desalienta, pero no cejaremos en nuestro empeño en seguir adelante tratando de convencer, con argumentos sólidos, que el mundo moderno pasa por una sociedad competitiva, con un Estado al servicio del sector privado y no al revés, un Estado que favorezca el desarrollo de los negocios y de las empresas que en Uruguay la mayoría son pequeñas y medianas. Es fundamental fomentar el emprendedurismo, que las nuevas generaciones generen negocios. Es necesaria una batería de herramientas para que las empresas puedan tener un mejor desempeño, pero sucede lo contrario, están cerrando empresas y hay empresarios que se van a invertir en Paraguay, porque el clima de negocios en Uruguay no está nada bueno. Uruguay internacionalmente está muy mal ranqueado en lo que le cuesta a un emprendedor abrir una empresa, en el tiempo que le lleva, en las dificultades que debe superar. Eso se mide y estamos mal. Es caro y lleva mucho tiempo y esas barreras debemos corregirlas para que el Uruguay del futuro sea mejor. 

¿En qué otro aspecto trabajan? 
Estamos trabajando en la imagen del empresario y de la empresa, una imagen que injustamente ha estado devaluada. Hay que revalorizar al empresario, lograr que la sociedad comprenda que es un engranaje necesario. No nos sentimos el ombligo del país, pero somos importantes y queremos ser el mayor generador de empleo y actividad económica. Para eso se necesitan mejores condiciones para sacarle la mayor utilidad a la vocación de servicio que naturalmente tienen los empresarios. 

Se viene un año electoral y eso les planteó otro desafío. 
Sí, por eso le vamos a pedir a las 24 cámaras los principales puntos que se requieren para mejorar el país y con esos elementos elaboraremos un documento que le presentaremos a los candidatos.  

Que lo hayan designado como presidente, dada su actividad en el agro, no deja de ser un reconocimiento al valor del sector de los agronegocios. 
Cuando uno tiene una carrera dilatada en lo gremial y en distintos ámbitos representando a los rurales, toma como algo natural esta linda responsabilidad, pero sin dudas demuestra que el sector rural es trascendente, que nuestros colegas empresarios de otras actividades ven con mucho respeto al empresariado rural. Para mí es un orgullo y lo tomo como una carta de crédito a la Asociación Rural del Uruguay, a la Federación Rural y a Cooperativas Agrarias Federadas y como un reconocimiento al valor del agronegocio en general. La manera de responder es trabajar mucho, siendo neutral, defendiendo a todos los sectores por igual. Vamos a tratar de convencer a quienes hay que convencer de que Uruguay puede y debe recorrer otros caminos para ser más competitivo. En el mundo de la carne dicen que Uruguay es un país etiqueta negra, pero queremos que sea un país etiqueta negra en todo y para eso precisamos gente mejor educada, más capacitada, nuevas generaciones que se adapten al mundo que se viene y un país competitivo con productos de exportación de calidad y servicios de calidad, que reciba bien a sus turistas, que brinde buenos servicios financieros y portuarios, de todo tipo. Vamos a poner lo nuestro para tratar de cambiar el funcionamiento del país, para recorrer el camino hacia un país de altísima calidad, como lo han recorrido países chicos, como Nueva Zelanda, Finlandia o Dinamarca, todos de gran prestigio internacional. Uruguay tiene mucho prestigio, pero con algunas cosas devaluadas que estamos a tiempo de cambiarlas y para eso vamos a trabajar.

El perfil

Datos 

Nació el 18 de setiembre de 1957, en Montevideo.

Familia 

Casado con María Inciarte. Tienen cinco hijos y tres nietos.

Profesión 

Ingeniero agrónomo. 

Actividad

Productor ganadero y empresario en el sector servicios agropecuarios.

Antecedentes

Presidió la Sociedad de Criadores de Corriedale, la Asociación Rural del Uruguay y el Secretariado Uruguayo de la Lana. 

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