24 de diciembre de 2012 14:07 hs

Las acciones estadounidenses caían el lunes, y el índice S&P 500 extendía sus pérdidas tras su peor retroceso desde mediados de noviembre en la sesión anterior, por el temor a que los legisladores no lleguen a un acuerdo para evitar el "abismo fiscal".

El S&P 500 bajó un 0,9% el viernes, en su mayor caída desde el 14 de noviembre, tras el fracaso de un plan de los republicanos para impedir el abismo, una serie de aumentos de impuestos y recortes del gasto público por 600.000 millones de dólares que podrían poner a la economía estadounidense en recesión.

De todos modos, el índice mantiene un alza superior al 13 por ciento en el año, luego de haberse recuperado de casi todas las pérdidas sufridas en medio de las elecciones presidenciales de Estados Unidos.

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Algunos legisladores estadounidenses expresaron preocupación el domingo por la posibilidad de que el país caiga en una crisis fiscal, mientras algunos republicanos denunciaron que ése era el objetivo del presidente Barack Obama.
Las negociaciones están estancadas, mientras Obama y el presidente de la Cámara de Representantes, el republicano John Boehner, se encuentran fuera de Washington de vacaciones.

El Congreso retornará a la capital el próximo jueves, cuando Obama regrese de un viaje a Hawái. Mientras la fecha límite se acerca, un acuerdo "provisional" parece ser el resultado más probable de cualquier negociación.

El promedio industrial Dow Jones caía 38,15 puntos, o 0,29 por ciento, a 13.152,69, mientras que el índice Standard & Poor's 500 perdía 3,89 puntos, o 0,27 por ciento, a 1.426,26. Por su parte, el índice Nasdaq Composite descendía 7,96 puntos, o 0,26 por ciento, a 3.013,05.
Sólo faltan unos pocos días para el plazo del "abismo fiscal" y el Congreso de Estados Unidos y el presidente Barack Obama abandonaron Washington para pasar la Navidad.

Pero por más que estuvieran en la ciudad, no habría importado, de acuerdo con Steny Hoyer, el segundo demócrata de mayor rango en la Cámara de Representantes.
Hoyer sostiene que no estaban cerca de resolver el desacuerdo sobre cómo arreglar los problemas fiscales de la nación.

El sueño del mes pasado de alcanzar un "gran acuerdo" antes las próximas alzas impositivas y recortes de gastos, parece muy distante.

Nota en peligro
En ese marco, La calificación crediticia de Estados Unidos está lejos de estar a salvo. Las tres principales agencias calificadoras tienen panoramas negativos para el país, que el año pasado sufrió la rebaja de su nota de deuda por primera vez en su historia cuando Standard & Poor's lo despojó de su estatus AAA.

Pero el abismo fiscal es sólo uno de una serie de problemas que tendrá a la agencias de calificación acechando Washington por meses.

Los inversores liquidaron activos de riesgo como las acciones el viernes y optaron por activos de refugio seguro como el dólar y los bonos del Tesoro después de que el líder de la Cámara de Representantes, el republicano John Boehner, no logró suficiente apoyo dentro de su partido para impulsar una medida que eleva el impuestos a los más ricos a través de esa cámara.

Con el liderazgo de Boehner en la Cámara en riesgo, los mercados temen que no pueda lograr la aprobación de ningún plan tributario a través del Congreso, mucho menos los términos más estrictos que busca el presidente Barack Obama en lo que se está convirtiendo en una interminable debacle política sobre el presupuesto.

Para mediados de diciembre, se había reducido a unas charlas más modestas, y a medida que se aproxima el 2013, está al borde de ser reemplazado por una "medida provisoria", en el mejor de los casos, el tipo de solución temporaria que asumió el Congreso en 2011.

Una medida de ese tipo que suspenda todo por algún tiempo pero no resuelva nada es ahora la alternativa más promisoria, si es que hay alguna, para las alzas de impuestos y recortes de gastos denominados "abismo fiscal", porque amenazan con hundir de nuevo a la economía estadounidense en la recesión.

También es la forma en la que los enfrentamientos fiscales han terminado en Washington en años recientes.

Tal solución, en el mejor de los casos, aplazaría el ajuste presupuestario hasta más adelante en 2013 y también el trabajo para abordar a largo plazo un presupuesto gubernamental que ha generado déficits que exceden el billón de dólares.
Peor aún, establecería el escenario para una enorme pelea en enero y febrero en torno a la elevación del techo de la deuda federal de Estados Unidos, que controla la cantidad de dinero que puede pedir prestado el Gobierno.

La disfuncionalidad en Washington fue mencionada específicamente como una de las razones por las que la calificadora Standard & Poor's recortó la nota de la deuda estadounidense a AA-más tras una batalla por el techo de la deuda en 2011.
En el peor de los casos, el año nuevo podría comenzar con un salto al "abismo", con un entendimiento, comunicado a los mercados financieros, de que el Congreso y la Casa Blanca volverían para tratar de hallar una solución.

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