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MTV comenzó sus emisiones el 1 de agosto de 1981

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40 años de MTV: el recuerdo y el impacto del canal en músicos uruguayos de distintas generaciones

Músicos uruguayos comparten su vínculo y sus memorias del canal que hoy permanece, aunque ya no como referencia cultural

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01 de agosto de 2021 a las 05:05

En el principio –allá por 1955, acotaría AC/DC– era la radio. La guerra había terminado, el mundo se estaba reconstruyendo, y los dioses del mercado se pusieron manos a la obra. Separaron a los niños de los adultos, y en el medio crearon un nuevo grupo demográfico: los adolescentes, que no eran ni una cosa ni la otra, y que tenían sus propios gustos. Y la radio fue uno de los motores para el desarrollo de su identidad, con el rock y el pop como grandes banderas. Y vieron que era bueno.

“Hágase la televisión”, dijeron después. Con ella, los adolescentes y jóvenes tuvieron un nuevo medio para consumir lo que les fuera ofrecido. Fue ahí, por ejemplo, donde los teens estadounidenses descubrieron a cuatro ingleses que revolucionarían para siempre la música. Había programas musicales que dictaban el consumo, en el hemisferio norte, si, pero para ese entonces también ya en el sur. Y los dioses del mercado vieron que era bueno.

“Hágase el cable”, pronunciaron. Y la lista de canales creció y se multiplicó. Y aparecieron los canales temáticos: de noticias, de deportes, de cocina. Y el primer día del octavo mes de año 1981, el señor Robert Pittman tomó la estructura de la radio, con canciones seguidas seleccionadas y presentadas por un disc jockey, la llevó a la televisión y apeló a un formato en el que habían sido pioneros, por ejemplo, esos cuatro ingleses que un par de décadas antes habían revolucionado la música: el videoclip. Una voz dijo “Ladies and gentleman, rock and roll”. Y MTV nació.

El canal musical empezó sus emisiones en Estados Unidos hace 40 años, con la transmisión de la profética Video killed the radio star, y desde entonces se expandió al resto del mundo y se convirtió durante años en sinónimo de cultura juvenil, de sonidos de moda y, para otros, de todo lo que estaba mal con la música, cuando esta se “vendía” y traicionaba su intención artística. Oponerse a MTV era toda una declaración de principios. Pero el canal también acumuló miles de seguidores que lo consumieron tanto en su versión original como en su versión latinoamericana, que debutó en 1993 y también fue una influencia clave para el público en esta parte del planeta.

MTV marcó generaciones, con una estética y un contenido que apuntaban al público joven y adolescente, con sus “video jockeys” como proto influencers y con programas por fuera de lo musical que quedaron grabados en las memorias de sus espectadores. Para los artistas, llegar a MTV era una marca de estatus, con el canal funcionando como una suerte de validador por parte de la industria, y también fue una puerta de entrada para bandas y cantantes que no llegaban a la radio.

Hasta cambió la forma en la que se pensaban los clips musicales, que ahora tenían más que nunca que llamar la atención para ser elegidos por el canal. La imagen se hizo más fundamental que nunca para los artistas pop, y el audiovisual breve se convirtió en el nuevo estándar para la música, un camino que se ha prolongado hasta hoy, aunque el lugar de difusión ya no sea el canal televisivo sino el de YouTube.

Y con ese cambio de lógica traído por internet, MTV también se transformó y mutó. Aunque ya desde 1990 la programación musical estaba alternada con series animadas como Beavis and Butthead o Daria, a partir de los 2000 los videoclips empezaron a reducir su cuota de pantalla, desplazados por una cada vez mayor cantidad de reality shows, además de programas edificantes como Jackass o el irreverente South Park.

Hoy por hoy, prácticamente no hay música en MTV, aunque en los últimos años la cadena ha rescatado algunos de sus formatos más conocidos como el Unplugged. De todas formas, su impacto cultural y generacional es indeleble, y se extiende también a músicos uruguayos, que compartieron sus memorias y su vínculo con la Music Television.

Desde el principio

MTV instauró una cultura del videoclip y se planteó desde el principio como algo diferente a lo que ya existía. Si bien el canal recién se extendió entre los uruguayos en la década de los 90, en los primeros años de su existencia algunos pudieron conocer de primera mano el cambio de paradigma que planteaba la cadena.

Fernando Santullo tuvo el primer contacto con MTV casi desde el primer día. En 1981 vivía en México, y la cercanía geográfica con la fuente del canal le permitió enfrentarse a lo que rememora como “un momento bastante particular, porque era la primera vez que ‘veíamos música’". "Antes veías conciertos y algunos videos sueltos, pero era la primera vez que aparecía un canal temático musical. La propia idea de ‘canal temático’ era rara entonces, no existían como ahora un Weather Channel por ejemplo. Recuerdo también que repetían bastante los clips porque en el arranque no había tantos”, comentó.

Para la DJ Paola Dalto, MTV llegó por correo. Sus tíos y primos vivían en Canadá y le mandaron por correo un VHS que contenía fragmentos enteros de la programación del canal – publicidades y presentaciones de los videos incluidas–. “Recuerdo con muchísimo cariño que la primera vez que me mandaron una de estas cintas, les escribí una carta de puño y letra, como hacíamos en aquel momento, pidiéndoles que me mandaran más. Fui más específica, y les empecé a pedir las grabaciones del ranking, y mi prima se tomaba la molestia de grabarlos enteros y me los mandaba”.

Esos VHS eran compartidos con amigos y eran también el entretenimiento audiovisual en sus fiestas de cumpleaños, en las que proyectaba los videoclips. “Miraba muchas horas por día, y me sabía algunos videoclips de memoria. Además tenía la posibilidad de poner pausa, para chequear los looks de los artistas que me gustaban. Aprendía cómo se vestían, cómo se movían, qué decían, cómo actuaban. Y eso era fascinante”.

MTV en Uruguay

Beavis and Butthead, una de las series insignia de MTV en los 90

Una década después de su lanzamiento, MTV ya estaba en las pantallas locales. En 1991, Canal 10 emitía todos los días durante media hora algunos de los programas o los rankings musicales de la señal, que Leonard Mattioli, integrante de La Teja Pride, miraba religiosamente. “Nos cambio el universo musical de referencia tanto a mí y a mi hermano, como a varios amigos. Grabábamos canciones con un pasacasette de la TV. Ahí descubrimos el rap”, recordó.

Cinco años después, con las empresas de televisión por cable ya establecidas en el país, los espectadores tenían acceso a MTV las 24 horas del día. A partir de ese momento el canal se consolidó entonces como una fuente de descubrimientos musicales. Mattioli enumera: “lo que más me gustó fue el hip hop, su agresividad, su ritmo en loop. Pero también cosas como Seal haciendo Crazy, me enamore de esos teclados. EMF, Nirvana, Red Hot Chilli Peppers. En 1996 tuvimos cable y ya nos metimos en Outkast a full, Wu Tang Clan, le pusimos cara a Cypress Hill y House of Pain, banda que curtíamos, pero que no habíamos ‘visto’”.

Dalto, por su parte, rescata a David Bowie y los videos de Depeche Mode que descubrió con los VHS familiares. “Habría sido imposible llegar a ellos de otra forma, sin cable en Uruguay y viviendo en Bella Unión. Ya con la llegada del cable, descubrí a otros artistas que también me marcaron, me partió la cabeza haber visto por primera vez el clip de Give it away de los Red Hot Chilli Peppers, que me dejó preguntándome ‘¿Qué es esto? ¿Qué es este sonido? ¿Quiénes son estos tipos?’, y luego también en su momento a los Babasónicos, con MTV Latino, que fueron una gran revelación”.

Llegar a MTV

Hoy es mucho más común ver músicos uruguayos ganando premios internacionales, tocando fuera de fronteras o teniendo ávidas bases de seguidores en otros puntos del continente, pero en la década de 1990 era prácticamente una utopía. La banda que rompió ese muro fue Peyote Asesino, con su canción L. Mental, primero, y con Mal de la cabeza, después. Ellos, Plátano Macho y Níquel se colaron en la rotación, aunque el impacto no era tan visible, acota Santullo, integrante de Peyote.

“Cuando apareció L.Mental, nos emocionamos mucho. Nos parecía que era como llegar a jugar en la Premier o algo así. Igual, ese video no tuvo mucha rotación, apareció en los programas más especializados. Cuando apareció el de Mal de la cabeza, fue otra cosa. Estuvo en alta rotación, se vio mucho más que el otro. Y ahí el entusiasmo fue aún mayor. Eso sí, te dabas cuenta también que si bien tener un video en MTV era bueno para difundir tu música, no existía una traducción inmediata en la realidad de un grupo uruguayo. Era tener una gran plataforma que no siempre tenía su correlato en las posibilidades reales de hacer cosas para la banda acá. Estamos hablando de 1997, el mundo no tenía el nivel de interrelación que tiene ahora”, considera, aunque aclara también que no miraba mucho el canal.

Un nuevo MTV

Aunque comenzó como un eslogan publicitario de la propia MTV, ya para mediados de la década de 1980 el concepto “generación MTV” usado para referirse a los que eran adolescentes y jóvenes en ese momento, es decir, el público principal del canal musical, ya estaba en circulación.

Pero así como hay una generación que recibió al canal en ese momento de su vida, hay otra que para el momento que abandonó la niñez y empezó a mirar más allá de los Cartoon Network, Nickelodeon y Magic, MTV era una presencia ya consolidada. Una versión del canal que ya intercalaba los videoclips con reality shows cada vez más estrafalarios.

Celebrity Deathmatch, de los programas más recordados del canal

Next, Punk’d, The Osbournes, Room Raiders (Los Invadecuartos) y Pimp my ride (Enchúlame la máquina) son algunos de los programas que Camila Rodríguez y Camila Bustillo, integrantes de la banda Niña Lobo, recuerdan como los más vistos en las maratónicas jornadas de ocho horas que dedicaban al canal, sobre todo en los veranos, en los que recuerdan madrugadas enteras repartidas entre la plataforma de chat MSN y el canal.

A esa iniciación en la “tv chatarra” Bustillo la compara con algunos de los productos que Netflix ha comenzado a estrenar en los últimos años por fuera de la ficción. Es que programas como Amor a primera bestia no desentonarían en la grilla de MTV de hace una década.  “Me da la impresión que series como Love Is Blind o The Circle están inspiradas directamente por estas series chotas de las que fue pionera MTV en su momento. Algunas las miro incluso y me llevan a ese lugar, a tener 13 años y estar viendo Next re colgada”.

Eso se complementaba con los descubrimientos musicales, con el canal abriendo nuevos sonidos por fuera de lo que se escuchaba a nivel local. “Me acuerdo de que en MTV de tarde, cuando volvía del liceo, pasaban pila de música medio rock/pop de la época, tipo Simple Plan, y me gozaba porque era una música que en otro contexto no escuchaba. En mi entorno se escuchaba cumbia y rock uruguayo”, comentó Rodríguez, a lo que su compañera de banda agregó una frase que resume el impacto del canal: “Creo que mi cultura musical, antes de enterarme que podía descubrir música nueva por internet, estuvo dictada casi toda por MTV”.

Quiero mi MTV

Xzibit, el rapero y conductor de Enchúlame la máquina

El canal llega a su cuarta década ya lejos de la posición de ojo del huracán de la música popular occidental que tuvo durante las tres primeras y la propia cadena lo sabe. Si hasta la “M” de su nombre ya no significa Music. Ya no significa nada.

Parafraseando al título de la primera canción que se emitió en su pantalla, Internet no mató a la video star, sino que se la apropió. Y con eso, fragmentó también el consumo. Sigue habiendo artistas más populares que otros y sigue habiendo figuras globales, pero los caminos hasta ellas, así como los posibles descubrimientos, son más que antes. Ya no hay un solo canal que pasa lo que quiere (o lo que le pagaban por pasar) sino que ahora hay bytes y bytes de música ahí servidos para el que pueda llegar hasta ellos. Como pasa también con la amplia oferta audiovisual existente, hoy ya no todos escuchamos lo mismo.

Denostada por sus espectadores primigenios, recordada con nostalgia tanto por ellos como por los que llegaron cuando las ficciones y los realities ya desplazaban a los videoclips, MTV marcó la historia cultural como quizás ningún otro canal lo hizo. Millones de personas en el mundo tienen en alguna parte de su memoria sus recuerdos, sus propios MTV.

La VJ argentina Ruth Infarinato, ícono de MTV Latino

Para Dalto MTV era adivinar qué canción iba a venir después en un ranking, o cuál se iba a caer del top 10. Es la conductora argentina Ruth Infarinato. “Antes de que pudiéramos buscar por nuestra cuenta en YouTube, era una forma de descubrir algo que no conocías, y de recibir lo que ya conocías. Era una manera hermosa de descubrir y conectar con los artistas, además de explorar los géneros que te gustaban”, dijo. Para la DJ, MTV fue la medianoche del 31 de diciembre de 1999, cuando recibió el nuevo milenio sola con su pareja, y en la pantalla empezó a sonar 1999 de Prince.

Para Camila Rodríguez, MTV eran publicidades alucinantes, el canal que miraba o simplemente dejaba de fondo con sus hermanas, y hasta la forma de superar un terror de la infancia. “Cuando vi la peli La Llamada por primera vez quedé muy, muy mal. No dormía, revisaba todo al entrar a cada cuarto, no podía dormir con televisiones prendidas. Y un día pasaron en una tanda un detrás de escena de la peli, y te mostraban cómo habían vestido y maquillado a la actriz. Desde ese día pude volver a vivir en paz porque, claro, en mi cabeza de niña entendí recién ahí que definitivamente era una ficción”.

Para su compañera de banda Camila Bustillo, MTV era el canal al que acudir para ver programas extraños, y la representación de una era diferente para la música. Es el recuerdo de un viaje familiar a Nueva York, que tuvo como parada obligada la sede de la cadena en Times Square, donde los fanáticos esperaban en la puerta a los artistas que iban al canal, y donde el fanatismo se expresaba sobre todo comprando discos.

Para Leonard Mattioli, MTV fue “Smashing Pumpkins poniendo su música a un pibe que se movía de La Teja al Prado. Fue escuchar The Offspring mientras mi abuela me puteaba en italiano para que bajara la música. Y hoy Offspring es también el recuerdo de mi abuela. Recuerdo esperar con mi hermano hasta altas horas de la noche para que estrenaran un video de Cypress Hill, que era como un regalo que nos hacían a nosotros. Es la música de nuestras vidas en ese momento. También recuerdo que de un día para otro la música comenzó a desaparecer, con Enchúlame la máquina al menos nos reíamos, pero el resto fue en caída libre. No me interesaba ver a Ozzy Osbourne viviendo como un Homero Simpson millonario, terminaba por ser obsceno. No me gustaba, no me llamaba, y de hecho sentía que a veces me molestaba. En realidad, no dejamos MTV, MTV nos dejó a nosotros, y todos fuimos cambiando”.

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