Poco, muy poco fue lo que ofreció el sábado la dupla uruguaya ante Chile que ganó más cómodo de lo que esperaba en el dobles para poner la serie del Grupo Americano I de la Copa Davis 2-1 a su favor.
7 de abril de 2012 20:57 hs
A eso hay que adosarle que Jorge Aguilar –quien nunca había jugado en la Davis hasta que el viernes cayó ante Felder– mejoró mucho su producción, jugó mucho más confiado al lado de su compañero de dupla.
En Uruguay fue todo al revés. Esta vez Felder no anduvo bien, sobre todo, –y eso es lo más preocupante pensando en el single del domingo ante Capdeville– en los saques de este a quien pudo devolverle pocas veces con un buen drive.
Los nervios de Ariel Behar también se hicieron sentir en el rendimiento celeste. No se le puede exigir demasiado a este botija de 22 años que hace sus primeras armas en la Copa Davis –aunque ya alternó en dobles junto a Felder en el pasado–. No obstante, si bien el sábado ganó algunos puntos interesantes en la red, se mostró bastante estático en la mayor parte de los puntos.
Como ejemplo de la derrota del sábado, basta con decir que la dupla uruguaya no pudo quebrar ni una sola vez el saque de los chilenos. Todo dicho. Una gran superioridad de los trasandinos que ganaron un punto trascendente y que puede ser decisivo en busca del repechaje para la Zona Mundial de la Davis.
Los celestes buscaron a Aguilar continuamente para tratar de que este se equivocara ya que era el punto débil del rival, pero se encontraron con otra versión suya. Ya no era el mismo que se murió de nervios en su debut ante Felder del viernes. Ganó en confianza y fue muy importante para su equipo.
El primer set duró 20 minutos y fue 6-0. Uruguay no se encontró en la cancha y el adversario, todo lo contrario.
Tras ese 6-0 lacerante, los celestes mostraron un atisbo de reacción y se pusieron 3-2 arriba en el segundo set. Pero una doble falta de Behar con Uruguay 15-30 abajo le dio posteriormente el quiebre a Chile. Allí se terminó prácticamente el parcial y la confianza de los dirigidos por Bebe Pérez Cassarino iba en franco descenso.
El comienzo del fin fue en el tercer set cuando estando 2-2, los rivales le quebraron el saque a Felder. Íntimamente, de allí en adelante, los uruguayos ya pensaban en lo que ocurrirá el domingo. Porque poco podrían hacer para perder en una hora y 31 minutos por 6-0, 6-4 y 6-2.
Por eso para el domingo es imperioso cambiar la cara, la imagen que dejó Uruguay en sus últimas dos presentaciones, la de Bebu ante Capdeville y la del sábado.
Felder tendrá que mostrar todo su oficio ante un rival que, como Capdeville, ha mostrado un gran tenis. Si gana Marcel, el quinto punto será para alquilar balcones.