19 de octubre 2013 - 20:47hs

Estar a cientos de kilómetros del resonador magnético más cercano o tener que viajar, sí o sí, a la capital a fin de averiguar si tiene cálculos en los riñones es parte de la realidad de la mayoría de los uruguayos que viven en el interior del país. Aunque han escuchado varias veces aquello de que cuando se trata de salud “no hay ciudadanos de primera y de segunda”, los habitantes de los restantes 18 departamentos saben –o deberían saber– que en la eventualidad de sufrir un infarto de miocardio y precisar una intervención de urgencia, su suerte estará librada a la velocidad que pueda alcanzar el chofer de la ambulancia en el trayecto hacia la capital.

En buena medida, la tecnología médica que el Ministerio de Salud Pública (MSP) define como de mediano y de alto porte está concentrada en el corazón de Montevideo. Más precisamente, a menos de 10 cuadras a la redonda del obelisco, donde todas las mutualistas capitalinas tienen alguna de sus sedes y donde el sector público también cuenta con algunos de sus principales hospitales y centros de referencia.

El problema se arrastra desde hace décadas y se renueva. Por ejemplo, hace 10 años el tomógrafo era un lujo que, además de escaso, solía ser anticuado o de mala calidad. Actualmente hay uno en cada departamento, pero el problema de la distribución persiste, ya que Montevideo tiene la misma cantidad que todo el interior junto. Y las mutualistas capitalinas se lucen, trayendo a cada rato uno de mejor resolución.

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Uno de los equipos más codiciados actualmente es el resonador magnético. En el interior hay solo en Canelones y Paysandú, y pertenecen al sector privado. En poco tiempo se inaugurará uno público en Tacuarembó. En Montevideo la mayoría de las instituciones tienen un resonador, pero algunos sostienen que precisan más. El jefe de Imagenología de la Médica Uruguaya, Jorge Boschi, se quejó con El Observador cuando se le consultó acerca de la tecnología disponible en esa mutualista, que tiene la mayor cantidad de afiliados del país. Boschi aseguró que hace dos años que piden al MSP permiso para comprar un segundo resonador, pero en la cartera se niegan “sin una explicación”. “Es la Médica Uruguaya la que pone el dinero, no el MSP”, alegó.

En realidad, casi todo el dinero del que disponen las mutualistas proviene de las cápitas que paga el MSP por cada afiliado al Sistema Nacional Integrado de Salud (SNIS). Es decir, son fondos públicos que pagan todos los uruguayos. Eso explica que el Ministerio se arrogue la posibilidad de aprobar o no el ingreso de la tecnología. El dinero que ingresa por socios particulares generalmente no llega al 10% del total.

“Podríamos autorizar un resonador por departamento. Seguramente algunos están deseosos de plantear algo de eso. Podríamos autorizarlo. No es un problema el dinero; a esta altura no lo es”, afirmó ante los representantes de las instituciones la ministra de Salud, Susana Muñiz, en un almuerzo de la Asociación de Dirigentes de Marketing (ADM). Luego agregó: “Ahora, les pregunto: para cada resonador necesitamos médicos imagenólogos y licenciados en imagenología. Seguramente no nos alcanzan para que nos hagan placas, ecografías y otros estudios tan importantes como los otros”.

La postura de los gobiernos frenteamplistas ha sido, a grandes rasgos, limitar. El ejemplo más claro fue la decisión de permitir un solo tomógrafo por emisión de positrones (PET) en el sector público (en el Cudim) y no en el Sanatorio Americano, que también lo solicitaba. También hubo polémica por el robot Da Vinci que había adquirido el hospital Británico y que el MSP no quería habilitar.

Muñiz dijo en ADM: “Somos muy rigurosos en la evaluación de tecnología”. También señaló que hay que evitar la experiencia de Costa Rica, que “hoy tiene un sistema de salud inviable porque autorizaron todos los medicamentos y tecnología de alto porte, y esto minó la sustentabilidad financiera”. Sin embargo, esa rigurosidad parece haber quedado en segundo plano cuando se habilitó la creación de un Instituto de Medicina Altamente Especializada (IMAE) en el hospital Militar. Ese centro requerirá equipos cardiológicos que están subutilizados en el Hospital de Clínicas (ver recuadro).

Falta un “criterio país”

En el MSP funciona un área de Evaluación de Tecnología que analiza las solicitudes de ingreso de equipos de mediano y alto porte. En esa dependencia declinaron hacer comentarios y aportar información para esta nota.

La ministra dijo en ADM que para evaluar el ingreso de tecnología se tiene una “mirada regional” y una “mirada de garantizar accesibilidad”. Los criterios que guían el procedimiento son “la eficacia, la efectividad, la seguridad, el impacto ético y un análisis económico”. Muñiz les pidió a los prestadores de salud en esa ocasión que se unan para comprar equipos y así asumir juntos el costo de adquirirlo, dado que quedan obsoletos cada vez más rápido.

Carlos Cardoso, presidente de la Federación Médica del Interior (FEMI), que nuclea a 23 instituciones privadas, dijo a El Observador que está de acuerdo con los criterios que adopta el MSP, pero criticó la “extrema lentitud” con la que allí evalúan las solicitudes. Además, Cardoso aseguró que la “mirada regional” que pregona la ministra es lo que han hecho las instituciones privadas del interior desde hace más de 30 años.

El representante de FEMI recalcó que a pesar del discurso oficial, la tecnología sigue concentrada en la capital. Según él, la mala distribución se debe a que “no ha habido un criterio país en los últimos 20 años”. Cardoso sostiene que “siempre ha habido criterios, pero estos han sido cambiantes en el correr del tiempo y han tenido mucho que ver con la política del MSP de turno”.

Lo mismo han dicho los técnicos del Centro de Investigaciones Económicas (Cinve). “No existe una institucionalidad clara y con un objetivo bien delimitado que traduzca la política tecnológica del país”, advirtió a la revista Ser Médico Gustavo Mieres, uno de los técnicos del centro.

El Sindicato Médico del Uruguay (SMU) viene proponiendo hace años la creación de una agencia de evaluación de tecnología sanitaria en Uruguay. En el mundo existen cientos de organizaciones de este tipo y generalmente son independientes del poder político.

(Producción: Florencia Berruti)

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