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La Junta Departamental aprobó un endeudamiento de US$ 44 millones por veinte años

Opinión > ANÁLISIS

A ley de juego: la revancha de Orsi, las monedas de cambio y las quejas que se dan vuelta

Con resultados opuestos, las dos negociaciones por el fideicomiso de Canelones son una muestra clara de las dinámicas en las que se deben mover los gobernantes para plasmar sus objetivos políticos sobre la base de los votos que les dio la ciudadanía

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06 de abril de 2022 a las 15:42

La política, como la vida, da revancha. Y el intendente de Canelones, Yamandú Orsi, que había perdido a ley de juego en 2021 cuando la coalición multicolor le bloqueó un fideicomiso de unos US$ 80 millones para obras, ahora ganó también a ley de juego. Con el voto de un edil nacionalista consiguió aprobar un endeudamiento de US$ 44 millones, que le permitirá encarar obras con una mayor cintura en los próximos años, antes de dejar su cargo para lanzarse a la campaña por la Presidencia de la República.

Orsi perdió y ganó en Canelones, y en ambos casos lo hizo acorde a las reglas de la política.

La coalición multicolor ganó y perdió en Canelones, y en ambos casos lo hizo acorde a las reglas de la política.

En ese ganar y perder, lo que se dio vuelta fueron las quejas y reproches de los perdedores en cada una de las instancias, que acusaron al ganador de turno de no haber actuado en buena ley.

Repasemos: 

En julio de 2021, la intervención de referentes nacionales de la coalición multicolor, como el nacionalista Álvaro Delgado y el colorado Adrián Peña, torció la votación de los ediles opositores de Canelones. Estos en principio se habían mostrado dispuestos a acompañar el fideicomiso propuesto por Orsi, porque significaba obras y empleo para las localidades a las que también ellos deben sus votos.

Apoyado en declaraciones de dirigentes locales blancos y colorados que decían que el Poder Ejecutivo había sacado “los tanques de guerra”, Orsi acusó al oficialismo nacional y sus referentes de haber “presionado” de “manera inédita” y sostuvo que esa intervención había “roto” la convivencia política. 

Desde el punto de vista formal, y sin entrar en el análisis de si eso era lo mejor para Canelones o el país, no había nada reprochable en la actuación del gobierno, que usó sus espacios de poder legítimamente ganados en las urnas a nivel nacional para influir hasta donde podía –teniendo en cuenta la autonomía departamental– en una decisión que era de su interés.

Más allá de protestar y colocarse momentáneamente en un rol de víctima –que, como Orsi bien sabía, tiene su rédito político–, el intendente de Canelones no se resignó y entendió que podía tener revancha. Orsi redujo las ambiciones del proyecto y se puso manos a la obra para buscar apoyos. 

Parte de la estrategia consistió en ir a hablar con los ediles que habían estado más cerca de prestar su voto la vez anterior y plantearles un escenario de mínima y otro de máxima. En el escenario de mínima, el Frente Amplio usaría sus votos para aprobar un endeudamiento menor, únicamente para lo que resta del período y sin contemplar especialmente las reivindicaciones de los alcaldes opositores. En un escenario de máxima, los votos opositores podían expandir ese endeudamiento a futuras administraciones, en ese caso sí contemplando las demandas de aquellos dispuestos a dar su apoyo.

Yamandú Orsi había acusado a Presidencia de "presionar" y torcer los votos de los ediles canarios

Horas después del referéndum que ratificó la ley de urgente consideración y le dio un espaldarazo al gobierno de Luis Lacalle Pou, el intendente canario se reunió con el edil blanco Juan López y dio las puntadas finales al trabajo que venía realizando su secretario general, Francisco Legnani.

Así, nueve meses después de haber bloqueado el primer fideicomiso, los dirigentes locales y nacionales de la coalición multicolor se desayunaron este fin de semana con que Orsi contaba con el apoyo de al menos uno de los suyos, y que el nuevo proyecto se votaría en cuestión de horas, lo que les dejó poco tiempo para reaccionar y volver a activar los mecanismos internos de persuasión y disciplinamiento.

Los principales referentes del Partido Nacional trataron en vano de cambiar o frenar el voto de López. La Junta Departamental aprobó el endeudamiento y el sector Alianza Nacional, al que pertenece el edil, ya resolvió su expulsión

Esta vez del lado de los derrotados, los blancos recurrieron a cuestionamientos de índole formal, de modo análogo a los que se esgrimieron desde filas frenteamplistas ante el bloqueo al primer fideicomiso, y también, con sus matices, a los que se escucharon contra la ley de urgente consideración, incluso por parte de Orsi.

En el Partido Nacional señalan que el intendente del MPP no dio el tiempo suficiente para que la Junta Departamental analizara con detenimiento los detalles de un proyecto que insume decenas de millones de dólares y endeuda al departamento por el plazo de cuatro administraciones.

Es cierto que este proyecto en particular se negoció sigilosamente con los involucrados y se votó con premura una vez conseguido el voto definitivoPero también es cierto que la discusión del fideicomiso como herramienta ya lleva más de un año, y Orsi entendió que si quería blindar su iniciativa ante una nueva intervención de los grandes “tanques” debía actuar rápido.

Al igual que la coalición en el primer fideicomiso, la actuación del intendente fue legítima y en el marco de las facultades que tiene como gobierno departamental.

Si fue el mejor de los procedimientos, si fue "cortés" o no con la oposición, todo eso es otra discusión, como también lo era en sentido contrario hace unos meses, cuando el Frente Amplio cuestionaba la intervención del gobierno nacional, a la que también acusaba de descortés y desleal por "imponerse" a la voluntad inicial de los ediles.

Lo mismo corre para las especulaciones sobre lo que se ofreció a cambio de los votos en cada caso. Desde el Partido Nacional señalan que López "vendió" su voto a Orsi, cuando hace unos meses el Frente Amplio denunciaba que Presidencia de la República había torcido la postura de algunos ediles bajo "amenazas".

Lo central es que ambas negociaciones, con resultados opuestos, fueron en buena ley y son una muestra clara de las dinámicas en las que se mueven los gobernantes para plasmar sus objetivos políticos sobre la base de los votos que en cada lugar les dio la ciudadanía, con un ojo en los cambios que quieren para el país y el otro ojo en lo que esperan obtener en la siguiente elección.

Las quejas, en todo caso, también son parte del juego.

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