Antes parecía suficiente con revisar la mochila y abrir algún cajón, advertir sobre no hablar con extraños y enseñar a decir no a las drogas. También era sencillo cuidarlos haciendo de taxi en sus primeras salidas con amigos y saber con quién hablaban, porque esas llamadas se hacían a través del teléfono fijo de la casa. En el mundo de las redes sociales esos mecanismos de control no son viables y los padres de adolescentes han comenzado a notarlo: los mecanismos de control clásico no solo cambiaron, sino que ya no existen.
Adolescentes online, padres incautos
Los mecanismos clásicos para controlar a los jóvenes no se aplican a las redes sociales, donde los peligros son los mismos que en el mundo físico. O peores. Los adultos deben educar acerca de estos riesgos, pero, ¿cómo?