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12 de octubre 2023 - 22:52hs

El empate que consiguió la selección uruguaya que dirige Marcelo Bielsa en su visita a Colombia en Barranquilla, por la tercera fecha de las Eliminatorias, dejó en 90 minutos otra buena expresión de lo que está dispuesta a transmitir esta nueva selección.

Pudo ganar; pudo perder, y terminó consiguiendo en la hora el gol de la igualdad en ese lugar que para Uruguay se define como el infierno de Barranquilla y en el que, lejos de transformarse en ese escenario temible, acabó silenciando con el nuevo estilo del combinado celeste.

Uruguay mostró en Colombia todo lo que es capaz de hacer en 90 minutos. Aciertos y errores en su máxima expresión. ¿De qué forma? Con la capacidad para resolver en ofensiva y poner cinco pelotas de gol, o hasta la increíble facilidad de inmolarse con desatenciones defensivas que terminaron pasando un alto precio

La decisión de Bielsa de incluir a Brian Rodríguez por Maximiliano Araújo le reportó en una fluidez del delantero de América para resolver en el uno contra uno, pero el exjugador de Peñarol no supo resolver en el último toque lo único que se le exige a los goleadores, cuando debió con la pelota en la red las dos jugadas que protagonizó en el primer tiempo.

Raúl Arboleda / AFP

Darwin Núñez, el único centrodelantero que tiene Bielsa (no convocó a ninguno más en esta doble fecha), también ofreció su repetorio. Sin embargo, falló en las definiciones frente a la capacidad del golero Vargas para abortar los intentos de los futbolistas celestes.

Al final, el delantero de Liverpool se resarció con el golazo de penal, en un momento de alta tensión del partido, en el que resolvió desde los 12 pasos con singular categoría.

Bielsa le da a Uruguay ese papel protagónico que en el juego que solía ser ajeno a los combinados celestes, y que de alguna forma recorrió en el cierre de las Eliminatorias para 2022 con Diego Alonso, pero no repitió en el Mundial.

Ese contexto expone a la celeste a lo que ocurrió.

En ese intercambio de ataques, sin pausas, los errores se terminan minimizando si las situaciones en las áreas se transforman en gol, pero se transforman en un problema cuando no convierte y, además, las fallas defensivas terminan en goles en el arco de Santiago Mele, que este jueves debutó en la selección mayor debido a la ausencia por lesión de Sergio Rochet.

Los errores defensivos esta vez fueron groseros. Uruguay pasó muy mal durante un pasaje del segundo tiempo.

Raúl Arboleda / AFP

Por un lado, porque Bielsa con sus cambios desarmó al equipo. Cuando a los 60 minutos dispuso la salida de Nandez, terminó jugando con una línea de tres en el fondo integrada por Sebastián Cáceres, Ronald Araujo y Mathías Olivera, sin carrileros y con un equipo que fue al todo por el todo sin medir las consecuencias.

El resultado: en un cuarto de hora Colombia paseó a Uruguay, con dos pelotas en los palos y, sobre todo, una superioridad futbolística que resultó demoledora.

Lejos de hacer mella en el espíritu de los celeste, este escenario le devolvió la recompensa de pelear por la victoria hasta el final.

En otro momento hubiera sido impensado que la selección fuera por el empate a riesgo de sufrir una goleada. Lo hizo. Y transformó la visita a Barranquilla en un vavién de emociones, que probó todos los límites y comprobó que la celeste de Bielsa va a ser protagonista bajo la gestión del argentino, pero recorrer ese camino llevará a sufrir al extremo, y emocionarse en la misma medida después de alcanzar los logros. Eso sí, también te expone a todo, incluso a alguna derrota histórica.

En el debe quedó este jueves el desorden estratégico de Uruguay como consecuencia de lo que dispuso el entrenador para la selección y porque los futbolistas aún tienen que ensayar para desarrollar con naturalidad los movimientos y terminar de encajar en la intensidad que propone Bielsa.

El empate en Colombia es un buen resultado para Uruguay, pero no fue suficiente. Deja gusto a poco, aunque la forma en que lo consigue resalta el camino recorrido en los 90 minutos.

Raúl Arboleda / AFP

De ninguna manera alcanzó. La selección de Bielsa debió ganar en Barranquilla. Tiene plantel para pelearle a todos y en todos los escenarios, incluso en la altura. Ahora bien, lo que está faltando es que el equipo termine de encajar en el equilibrio dentro de la intensidad futbolística que propone el DT.

Fue positivo el regreso de Ronald Araujo a la zaga, no solo porque fortaleció la última línea sino porque le dio la confianza que le faltó a Cáceres en los dos primeros partidos.

Fue importante convertir un gol de pelota quieta, para reafirmar un elemento que está en la matriz del fútbol uruguayo y que, aunque Bielsa lo cambie con su nuevo estilo, no puede perder una tradición que identifica a la celeste y que le brinda una ventaja valiosa respecto al resto.

Fue importante, en definitiva, mostrar en este tercer partido que Uruguay va por todo (o por nada). Sin términos medios. Esto también implica empezar a prepararse para todo con la selección de Uruguay de Bielsa y saber que este viaje, como lo marqué desde el primer partido, estará lleno de emociones, de las buenas y de las otras, con toda la carga que viene adosada a ese escenario.

El martes en el Estadio Centenario ante Brasil será diferente, pero, ¿quién te dice que estos desfachatados futbolista de la selección uruguaya se suelten y le dan un giro a la historia que tiene más de dos décadas sin triunfos celestes?

Temas:

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