Cuando restan poco más de dos semanas para que la temporada estival 2014-15 ingrese a su pico de mayor actividad, el ritmo de reservas para los contratos de alquileres viene por debajo de los niveles del año pasado, pese a que hay casos donde los propietarios han convalidado reducir entre 10% y 20% los valores que pretenden por sus inmuebles de veraneo, según transmitieron ayer operadores consultados por El Observador.
Precisamente, hace poco más de dos semanas la consultora Deloitte proyectó un descenso en el gasto corriente de los turistas en términos reales del orden de 7% respecto a la temporada pasada, lo que determinaría el peor desempeño estival en facturación en términos constantes desde 2008.
En cambio, para el director Nacional de Turismo, Benjamín Liberoff, a esta altura del año “las reservas indican que no hay ningún indicio sobre que la temporada de este año vaya a ser inferior a la del año pasado”.
Pesimismo y ajustes
A diferencia de los empresarios hoteleros –que tienen la expectativa de, por los menos, igualar el desempeño de la temporada pasada–, las inmobiliarias estiman que el número de contratos esta temporada estarán por debajo de los niveles de 2013, pese a que ya se están procesando correcciones a la baja en los valores de los arrendamientos.
El vicepresidente de AdipeCidem –la cámara que fusionó a las dos principales organizaciones del sector inmobiliario de Punta del Este y Maldonado–, Andrés Jafif, dijo a El Observador que además de la merma de los argentinos, los turistas brasileños están reservando menos que el año pasado porque se enfrentan a los “problemas de la conectividad” aérea con el país. La mayor dificultad está en obtener pasajes para el retorno en los primeros días de enero.
Respecto a cómo se están comportando los distintos segmentos del mercado del balnerario top de la costa uruguaya,Punta de Este, el operador informó que el segmento preimum, que ofrece alquileres que van desde US$ 500 hasta US$ 1.000 diarios –un segmento no relevado por el indicador de El Observador–, redujo entre 15% y 20% los valores de renta para poder cerrar contratos, pero el ritmo es menor al del año pasado.
“Hay casos de propietarios que están firmes y no quieren bajar más sus precios”, indicó.
De todas formas, para Jafif el mayor cuello de botella está en la gama de alquileres de gama media y media-alta que va desde US$ 200 a US$ 300 diarios, donde la oferta de inmuebles en el balneario esteño sin alquilar aún es importante.
“Acá es donde si no se ajustan (a la baja) los valores será difícil de cerrar”, estimó. Actualmente son los uruguayos quienes están liderando en reserva para la temporada estival, en detrimento de los argentinos y brasileños.
En la misma línea, Prandi informó que hay propietarios que con “esta nueva realidad” se vieron obligados a reducir sus aspiraciones de precios entre 10% y 20%.
A juicio del vicepresidente de AdipeCidem, los alquileres que encuentran los argentinos en la costa “son competitivos” respecto a otras opciones turísticas de la región. Sin embargo, el costo de otras prestaciones como alimentación, diversión y transporte en Uruguay, “limita” el arribo de más argentinos, dijo Jafif. El empresario alertó por un número importante de alquileres que se están pactando por medio del mercado informal, ya sea a través de portales web como de particulares, que evaden el pago de impuestos.
Para Prandi, en un escenario de poca demanda por los alquileres, hay más incentivos para volcarse el mercado informal, porque los propietarios priorizan la contratación directa y asumen los riesgos. “Económicamente es más ventajoso”, admitió.
Un indicador de El Observador
El precio indicativo del alquiler diario en temporada y el índice de oferta son elaborados por el Equipo de Datos y la Unidad de Análisis de El Observador. Quincenalmente, se recopilan las publicaciones de los principales portales de clasificados y se construye una base de datos de más de 5.000 registros. Esos datos son depurados, filtrando registros sin información suficiente y atípicos, como también corrigiendo aquellos que expresan los valores en una periodicidad distinta a la del índice –por quincena o por mes–.