Nacional > MENTIRAS Y UN GAMBUSA EJECUTADO

Amodio lo logró: hubo que hurgar en una parte del MLN que da "asco"

La presencia del señalado como "traidor" puso sobre el tapete los capítulos más oscuros de la guerrilla tupamara

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19 de septiembre de 2015 a las 05:00

Se salió con la suya. Le costó caro –nada menos que la libertad- pero el extupamaro Héctor Amodio Pérez logró instalar en la agenda el pasado reciente, pero enfocado, como quizás nunca antes, en aspectos oscuros del Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros, y no precisamente en su parte romántica, si es que la tuvo.

Luego de que sus excompañeros ningunearan su aparición tras 40 años de misterio –"es un muerto", dijeron, aunque luego declararon contra él en la Justicia-, parecía que la reaparición del "traidor" se iba a ir diluyendo en la imagen de un veterano que justificó la guerrilla, igual que sus detractores, y que, como sus detractores, coincide en las muertes que hay que justificar y las que hay que repudiar.

Hay una parte de esa historia negra del la guerrilla que, de tan ignominiosa, de tan oscura, provoca contradicciones entre los viejos guerrilleros. Un ejemplo de ello es el asesinato de Roque Arteche.

Pero a pesar de esta coincidencia entre los tupamaros y Amodio –quien se arrepintió públicamente de haber integrado el MLN- hay una parte de esa historia negra de la guerrilla que, de tan ignominiosa, de tan oscura, provoca contradicciones entre los viejos guerrilleros. Un ejemplo de ello es el asesinato de Roque Arteche.

Ni una bala para Roque

En su pasaje por el penal de Punta Carretas, mucho antes de que cayera la democracia, los tupamaros conocieron a presos comunes que estaban en esa cárcel devenida ahora en shopping.

La guerrilla comenzó a operar en 1962, fue derrotada militarmente por las Fuerzas Conjuntas (policías y militares) antes de mediados de 1972 y el golpe de Estado lo dieron las Fuerzas Armadas (Ejército, Marina, Aviación) el 27 de junio de 1973.

Algunos presos comunes se hicieron tupamaros. Tal fue el caso de Roche Arteche, del cual habló el extupamaro Luis Nieto en una película filmada en 2002 y titulada "Estrella del sur". Nieto fue comandante de Arteche en el MLN.

El periodista Leonardo Haberkorn en su libro "Historias tupamaras", da detalles de lo que le ocurrió a este "gambusa", como le decían los tupas a los presos comunes.

Un día Arteche mató de un tiro en un bar al amante de su mujer. El MLN lo refugió en la casa de una pareja de obreros en Colonia.

Con su seudónimo a cuestas –Santiago- y una pistola a la cintura, Arteche abandonó la casa en la que estaba refugiado y se robó el dinero que había allí. Perseguido por la Policía, y ahora también por el MLN, Arteche demoró 15 días en regresar sin pena ni gloria a una carpintería por la que había pasado antes de ser refugiado en Colonia.

Nieto nunca olvidó la mirada que le dedicó Roque cuando lo vio. "Era la mirada de quien se prepara para lo peor".

Nieto, según ralata Haberkorn, "fue a la carpintería y allí lo encontró, encerrado en una pieza chiquita, con el techo de chapa. Hacía mucho calor. Arteche estaba sin camisa, sudando, vestido solo con un short de fútbol. El pelo, que se lo había teñido para no ser reconocido, se le había empezado a despintar. Nieto nunca olvidó la mirada que le dedicó Roque cuando lo vio. Era la mirada de quien se prepara para lo peor".

"Me planteó que él no era como nosotros. Que nosotros éramos distintos. Me confesó que cuando estaba en Colonia de noche salía a caminar y se iba a los kilombos. (...) Él no sentía nuestra lucha, pero nosotros, el MLN, era lo único que tenía. Fue muy sincero y valiente al volver y devolver aquella pistola. Ni siquiera la había usado para robar en esos quince días", rememoró Nieto.

El comando de Nieto propuso llevarlo a Chile, pero la dirección tomaría otro camino: pena de muerte. Los que decidieron matarlo fueron los integrantes del Ejecutivo: Adolfo Wasen (fallecido en prisión), Henry Engler (hoy reconocido científico) y Mauricio Rosencof (hoy escritor y poeta)

"Lo desenterraron unos perros, en un basural por camino Carrasco. Tenía la cabeza rota a fierrazos. Ni una bala gastó el MLN en Arteche", dijo Nieto, a quien le provocaron "asco" las declaraciones de sus ex compañeros cuando en 2008 una ONG denunció penalmente la muerte de Arteche.

"Tenía la cabeza rota a fierrazos. Ni una bala gastó el MLN en Arteche".

Fernández Huidobro negó la responsabilidad del MLN y señaló a los denunciantes por hacerle perder tiempo a la Justicia. José Mujica lo atribuyó a intencionalidades electorales. Rosencof, uno de los que dio la orden de matar a Arteche, dijo que los denunciantes querían "enchastrar la cancha".

Como la denuncia había sido presentada señalando a Arteche como presunto desaparecido, David Cámpora, responsable del archivo del MLN, afirmó: "El cuerpo de Arteche está enterrado. Salió en los diarios de la época y desde que apareció el cadáver los atribuyeron a una riña entre presos comunes. Hay que demostrar que (el crimen) lo hizo el MLN".

Asco le dio a Nieto.

Zabalza y la lesa humanidad

Pero había algo que comprometía a la defensa de los tupamaros acusados por aquel crimen. El exguerrillero Jorge Zabalza decidió decir la verdad: en el libro "La izquierda armada" de Clara Aldrighi, reconoció que el MLN ejecutó al "gambusa".

Luego, en declaraciones a la prensa, Zabalza dijo que el asesinato del peón Pascasio Báez (que lo mataron porque se topó con un refugio subterráneo que el MLN no quería perder) y el de Arteche, eran "de lesa humanidad".

Amodio Pérez confirmó las versiones que atribuyen la ejecución material del asesinato a Armando Blanco Katras (muerto en un enfrentamiento con militares), quien recibió la orden directamente de Wassen Alaniz.

Amodio, al igual que sus excompañeros, justifica que Arteche haya sido ejecutado en el marco de las reglas internas del MLN.

La denuncia presentada por la ONG había sido por "desaparición forzada", desconociendo que el cuerpo de Arteche había aparecido, lo cual debilitó el planteo y fue archivado.

Pero Oscar López Goldaracena, abogado de los tupamaros, dijo que solo los agentes del Estado pueden cometer delitos de lesa humanidad y que si la denuncia hubiera sido por homicidio "tampoco tipificaría como crimen (de lesa humanidad) por el Estatuto de Roma", porque según su artículo 11 'la Corte tendrá competencia únicamente respecto de crímenes cometidos después de su entrada en vigor'", o sea en 1998.

Pero ante el juez, todos mintieron. Huidobro, Mujica y Rosencof negaron que el MLN hubiese asesinado a Arteche. Incluso Cámpora, el hombre responsable del archivo del MLN, el cual presuntamente construye parte de la historia del movimiento guerrillero, una historia cuyas partes luminosas, si es que las tuvo, se sumieron en tinieblas tras la aparición de Amodio. Por ejemplo, la historia de Arteche, algo que a Nieto le dio "asco".

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