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Antonella Riani, responsable de Mercados y Proyectos del Secretariado Uruguayo de la Lana (SUL)

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Antonella Riani: “El rubro ovino sigue siendo sumamente rentable”

Antonella Riani, responsable de Mercados y Proyectos del Secretariado Uruguayo de la Lana (SUL) analizó el mercado de lanas

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01 de julio de 2022 a las 22:00

¿Se está logrando cubrir los costos productivos con lo que se paga por la lana? 

En otros países donde hay lanas muy gruesas o los costos son distintos se dice que la lana muy gruesa está a un nivel de precios que no paga la esquila, acá hoy en día no estamos en ese nivel. Si pensamos en una lana Corriedale de US$ 1,50 por kilo, un promedio nacional de 4 kilos de lana por animal y una esquila grifa verde en torno a los US$ 2 no estamos a un nivel de no cubrir los costos de esquila. Aún con estos precios, que no son los que el productor y nosotros desearíamos, se sigue cubriendo el costo de esquila.

Una de las fortalezas que tiene el ovino es que no produce solo lana, también carne. Sin duda los números son distintos para un productor de Corriedale que para uno de Merino, pero también es distinta la cantidad de carne producida, y tienen esa alternativa. Sin dudas el rubro ovino sigue siendo sumamente rentable.

¿Cuánta lana hay acopiada?

La estimación del SUL en base a la declaración jurada de los productores, rozando los 6,2 millones de cabezas y con una producción de más o menos 4 kilos por animal, es de más o menos 25 millones de kilos de lana anuales. Estimamos que hay cerca de 30 millones de kilos de lana acopiados. Esa cuenta fue hecha en abril, pero a grosso modo no ha cambiado mucho.

¿A cuántas zafras corresponde? 

En general es lana producida desde que se empezó a trancar el mercado. En los últimos tres años es cuando se ha acumulado más lana.

Las dificultades vienen desde hace unos años, pero se agravaron sobre todo con la pandemia. Lo que más hay (en los galpones) es lana media y gruesa, pero también hay lana fina. Las dificultades empezaron con la guerra comercial China-Estados Unidos. En 2020, si miramos la evolución del Indicador del Mercado del Este (IME), hubo un quiebre muy importante, porque a raíz de la pandemia se generaron problemas de todo tipo.

La lana no es un commodity de primera necesidad como por ejemplo el trigo o la soja, y es un producto asociado a sectores como la moda y el turismo que en la pandemia se quedaron parados. Eso hizo que en todo el mundo en 2020 la industria lanera tuviera un golpe muy duro. Hubo una recuperación, pero con ese golpe tan duro a nivel internacional quedaron stocks muy importantes en los países productores. Se va retomando la fluidez, pero todavía queda mucha lana por colocar. No es un tema de la lana uruguaya, es un tema que está en todas partes.

En la recuperación hubo un cambio: las lanas finas y superfinas se demandan mucho y se pagan muy bien y para las lanas más gruesas se complicó mucho el mercado. Sobre todo en Nueva Zelanda, donde producen lana gruesa, hay stocks muy importantes. Eso también se ve en otras partes como en Perú o en Brasil.

Algo muy positivo es que en los últimos años se ha trabajado mucho en el potencial de la lana como fibra  y sus procesos industriales. Gracias a esto se han desarrollado líneas de productos de alto valor, por ejemplo ropa deportiva de alta gama, que apuntan a un consumidor muy sofisticado y que genera oportunidades.

¿Cómo está hoy la capacidad de acopio?

Hay de todo. Hemos conversado con productores que tienen lana guardada de tres zafras y que mueven lana hacia otros galpones para hacer lugar para la esquila preparto que se está empezando, y hay productores que ya vendieron la zafra del año pasado y tienen los galpones vacíos. Es caso a caso y depende de la capacidad que tiene cada productor y de cuánta cantidad de lana produce.

Algo muy positivo es que en los últimos años se ha trabajado mucho en el potencial de la lana como fibra  y sus procesos industriales.

¿Qué tipo de lanas están acopiadas? 

Los operadores nos dicen que hay de todo tipo de lanas en los galpones, pero sin dudas la mayoría son lanas medias y gruesas que hay por lógica, por un tema de precios, por productores que esperan que vuelvan los precios de otras épocas. Hoy los precios de las lanas finas conforman al productor, por eso tiene más sentido que vendan y sea menor el stock.

¿Cambió la competitividad para las lanas finas y medias?

Sí. La referencia internacional que tomamos es la de Australia, y vemos que en ese país la diferencia de precios promedio entre la lana de 17 micras y la de 28 era de 5  dólares australianos en 2015 y va a ser de 23 dólares esta zafra, por kilo. En los últimos cinco años esa brecha se multiplicó por cinco haciendo que las lanas finas y superfinas fueran muy competitivas en cuanto a precios y se despegaran mucho en relación a los demás tipos de lanas, que es lo que cuesta recuperar.

¿Qué aconseja el SUL? 

Es difícil aconsejar, porque es imposible saber si esto es algo estructural o coyuntural, si la demanda por estas lanas gruesas, que está tan trancada, va a volver o no.

Vemos que se ha ido vendiendo, semana a semana se siguen concretando negocios de lanas Corriedale y Corriedale cruzas –si bien los precios no son los que desearíamos– de productores que optan por no esperar por ver si esto es  algo coyuntural.

Es muy puntual de cada productor, hay quienes deciden esperar y otros deciden irse a la lana fina. En Nueva Zelanda se enfocan también a la producción de carne, entonces la lana gruesa la toman como un subproducto, porque saben que el partido lo juegan con la carne ovina. Habrá productores que apuntarán a eso, otros que decidirán esperar y otros que afinarán.

¿Qué expresan los productores? 

Es un poco como ver las dos caras de una moneda. Es muy distinto el ánimo de un productor que tiene tres zafras en el galpón al de un productor como el que concretó un negocio la semana pasada con una lana Merino a US$ 9,60 el kilo de vellón y US$ 1 los subproductos. El SUL acompañó la Gira Corriedale y allí se manifestó que el productor sigue con ganas de trabajar, con entusiasmo y esperanzas de que cambie la situación y vuelva la demanda para esas lanas que están más trancadas.

¿Cómo fue ese negocio de lana Merino?

Fue un lote de 10.500 kilos, de 18,7 micras, con un rendimiento al lavado cercano al 80%. La lana tenía certificaciones RWS y orgánica, algo que cada vez juega un rol más importante, sobre todo para las lanas finas. Días atrás recogimos información y vimos que hubo cuatro ventas en el entorno de 19 micras que anduvieron cerca de los US$ 9. Fue una semana de bastante fluidez a nivel local.

El SUL estima que hay cerca de 30 millones de kilos de lana acopiados.

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