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Armando Méndez, el lateral de Nacional que come 10 huevos por día

El futbolista contó a Referí su entrenamiento con pesas: levanta 128 kilos en el banco de pecho y hace sentadillas con casi 200 kilos; sus compañeros le dicen Hulk

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22 de mayo de 2020 a las 05:02

Apenas se suspendió el fútbol por la pandemia de coronavirus, Armando Méndez se instaló en la tranquilidad de Villa Rodríguez, su pueblo. Ahí está pasando la cuarentena, mientras se resuelve la vuelta del fútbol. En Montevideo vive en un apartamento y en aquella localidad de San José está con su familia, alejado del foco viral y con varias hectáreas de campo frente a la casa para correr a sus anchas.

En uno de los videos de entrenamiento por Zoom que Nacional publicó en sus redes, Gonzalo Bergessio, capitán del equipo, preguntó en broma durante la sesión si Méndez vivía en la Franja de Gaza. Es que al mismo tiempo que en Montevideo llovía a raudales, Méndez entrenaba en Villa Rodríguez con un sol a pleno.

La actividad en grupos se cortó hace dos meses y desde entonces los futbolistas se ejercitan a distancia. "Estoy más o menos con el entrenamiento. Bajé de peso y perdí algo de resistencia, siento que me canso un poco", cuenta a Referí el lateral derecho de Nacional. Es que no es lo mismo hacerlo en grupo que solo, aunque siga la rutina del preparador físico.

Su peso ideal debería estar en los 76 kilos, pero desde que su musculatura creció a fuerza de "fierros", llegó a los 82; ahora está pesando 80 kilos. Los entrenadores le dicen que está cuatro o cinco kilos pasado por la musculatura, pero él se siente bien así. "Estoy más fuerte, más potente, con más velocidad y a la hora del mano a mano me sirve pila" explica. Es que chocar contra Armando Méndez es como hacerlo contra una locomotora.

Su pasión por las pesas creció viendo a su padre, quien tenía aparatos de musculación en la casa y entrenaba asiduamente. Entonces Armando también arrancó de a poco y cuando los bíceps empezaron a hincharse y la espalda a quedar “cuadradita”, le gustó aún más.

El martes pasado compró dos discos de 20 kilos cada uno porque ya se estaba quedando corto de peso. Hulk, así le dicen sus compañeros en broma, puede hacer hasta dos repeticiones en el banco de pecho con 128 kilos (dos pesas de 55 más la barra que pesa 18), trabaja los dorsales anchos colgándose de una barra fija con 40 kilos extras a los 80 de su cuerpo y hace sentadillas con 188 kilos (85 kilos de cada lado más la barra), aunque con este ejercicio debe tener cuidado, porque si no utiliza un buen cinturón puede sentirse la espalda.

No, no es el entrenamiento de un físicoculturista, es el de un jugador de fútbol. “Yo veía que a la hora de jugar me ayudaba, porque cuando fui de San José a Montevideo fue un cambio grande, no tenía fuerza para arrancar y me agarraban enseguida. Entonces vi que eso me ayudaba y lo seguí haciendo”. El flaquito que jugaba de puntero derecho en Oriental de San José, transformó su físico cuando se fue a jugar a Peñarol de Montevideo.

La exigencia física también requiere de una dieta especial que incluye un omelette con cinco huevos por la mañana y otro igual por la tarde. Además, proteínas al mediodía y a la noche.

El actual preparador físico de Nacional, el español Félix Martínez, le preparó una rutina especial para que estuviera tonificado y más explosivo: “Son trabajos de dinámica, para estar más fino, porque parecía que estaba excedido de masa muscular”, cuenta el futbolista de 24 años y agrega: “Si me decís que yo me siento lento, pero al contrario, me gusta porque me siento rápido, con fuerza, gano los mano a mano y agarro confianza en los partidos”.

Los consejos de Paolo Montero

El primer paso en el fútbol capitalino fue Peñarol, donde permaneció tres años. Un día Juan Ahuntchain, coordinador de juveniles en los aurinegros, le dijo que no hiciera tanta pesa, que para jugar al fútbol tenía que estar más fino. Pero él siguió.

De hacer goles en San José pasó a jugar de volante y luego de lateral en la cuarta de Peñarol, donde aprendió mucho de Paolo Montero en sus comienzos como técnico. “Pude explotar físicamente y Montero me enseñó a la hora de marcar. Me pasaba seguido cuando empecé a jugar de lateral que me comía las paredes y él me dijo que tenía que seguir al que tiraba la pared, porque yo me iba con la pelota. Paolo me corrigió y fue un consejo que me sirvió”.

En Peñarol quedó libre después de un mal año de la Tercera división, de la que casi todos los integrantes fueron relegados. “Yo sabía que, si le seguía metiendo, con las ganas que tenía de llegar, iba a tener otra oportunidad”. Y la tuvo en River Plate. En un partido de Tercera entre River y Nacional, lo vio jugar Alexander Medina, entrenador tricolor. Le preguntó a Guzmán Corujo, zaguero albo del mismo pueblo que Armando, ‘¿quién ese ese?’. "Guzmán me dejó allá arriba, además físicamente estaba bien, los pechaba y los tiraba (risas). Entonces fui a Nacional".

Luego de un año en Tercera, donde se coronó campeón Uruguayo y seis meses en el plantel de Primera, fue cedido a Fénix, con Juan Ramón Carrasco como entrenador. “Me sirvió mucho, el cariño de la gente, el sacrificio de jugar en un cuadro chico, ahí te das cuenta las diferencias que hay con los grandes y me ayudó para madurar”.

Con Carrasco jugó de lateral volante y se aprendió las dos o tres jugadas que el DT diseñó para los que juegan en ese puesto: “Tremenda exigencia fue, mucha disciplina, físicamente tenía que estar bien para aguantar y con Juan tenés que ir, pero también tenés que volver porque si no, para afuera. Aprendí mucho también con él. Jugué casi todos los partidos, solo falté a dos porque estaba lesionado. Juan te genera una presión extra; cuando yo le erraba en alguna jugada lo miraba de reojo, a ver qué me iba a decir. A mi siempre me trató bien, el tema es que si le caés mal de una, fuiste…”.

Regresó a Nacional a mediados de 2019 y le ganó la pulseada a Álvaro Gutiérrez. El técnico les dijo a los dirigentes que los laterales estaban cubiertos, según recuerda el jugador, pero desde el club le plantearon darle una oportunidad. En aquel plantel estaban para jugar por derecha Guillermo Cotugno, Agustín Sant’Anna, Matías Zunino, y por izquierda Matías Viña y Álvaro Pereira.  “El día que debuté contra Juventud de Las Piedras, miraba a la camiseta, estaba ansioso por vestirme, se me llenaba el pecho de orgullo. Estás loco, sabes lo que es para un chico que siempre soñó jugar en el cuadro que querés”.

Fue campeón uruguayo con el tricolor y en el actual 2020 comenzó siendo titular con Gustavo Munúa. El juego que plantea el entrenador “es muy interesante, intenso, también tenés que estar bien físicamente porque le gusta presionar mucho, jugar por abajo y buscar por afuera. En mi caso que juego de lateral exige mucha dinámica para el ida y vuelta”.

El fin de semana pasado el lateral no estuvo pendiente del regreso de la Bundesliga, aunque se enteró después que ocho o nueve jugadores se lesionaron: “Va a estar brava, si se lesionan esos monstruos que tienen todo lo último para entrenarse, imagínate lo que puede pasar acá”, señala.

13 partidos
Son los que disputó hasta el momento Armando Méndez en el primer equipo de Nacional. Debutó en el Clausura 2019, el 25 de agosto frente a Juventud de Las Piedras. Ese año jugó nueve encuentros. En la actual temporada estuvo presente en cuatro de los cinco partidos oficiales.
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