15 de diciembre de 2012 20:16 hs

Algunos de sus compañeros de colegio dicen que tenía un trastorno autista. Otros, que padecía del Síndrome de Asperger, una de las formas de autismo. Tímido, nervioso, inteligente, pálido, alto y flaco. Así lo describen, según El País de Madrid.
No le gustaban los eventos sociales, hacía lo posible por no llamar la atención, según los jóvenes no tenía perfil de Facebook y no aparece en el anuario de su instituto. “No quiere salir en la foto”, dice el libro en el lugar en el que debía aparecer.

Sus compañeros aseguran que Adam Lanza, de 20 años, el asesino de los 20 niños y 6 adultos en la escuela Sandy Hook de Newtown, en Connecticut, que luego terminó con su vida, no era molestado por su actitud introvertida. Pero las versiones varían, porque otros dicen que su excesiva timidez provocaba risas entre los que no lo conocían.

Cuando se enteraron de la noticia, los adolescentes no se extrañaron, según relató al periódico español una ex compañera de Lanza que habló con varios de sus amigos. “No estaban sorprendidos. Decían que siempre pareció alguien capaz de algo así porque no conectaba realmente con nuestro instituto, y realmente no conectaba con nuestra ciudad. Nunca le vi con nadie. No puedo recordar una sola persona con la que estuviera relacionada”, dijo la estudiante. En su barrio, a ocho kilómetros de la escuela en la que se suicidó, los pocos que lo registran también lo recuerdan así. “Era un niño que no se sentía cómodo en público. Era un solitario. No sé quienes eran sus amigos”, dijo una vecina, que aseguró que el joven en tres años nunca habló con ningún miembro de su familia. Luego del divorcio de sus padres, en 2008, Lanza se quedó con su madre, ya que su hermano Ryan estudiaba y vivía en la Universidad de Quinnipiac, también en Connecticut.

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En pocos minutos

El asesino entró el viernes por la fuerza al centro escolar. Hay testigos que dicen que lo hizo rompiendo un cristal, y otros que burló una puerta de seguridad.
Lo cierto es que las autoridades del estado de Connecticut aseguraron tener pruebas suficientes para lograr “una imagen completa” de la masacre en la escuela. Con los elementos obtenidos tanto en el centro de estudios como en la casa del joven lograron recrear los detalles del crimen. De todas formas, los detectives trabajarán durante algunos días más en el lugar. Además, falta obtener el testimonio de la subdirectora de la escuela, que fue herida durante el ataque, porque se considera será “clave” en la investigación, informó la agencia EFE.

Lo que pasó este viernes fue inédito en la pequeña ciudad, en la que sólo hubo un homicidio en los últimos diez años. El joven de veinte años mató primero a su madre en su casa y luego se dirigió hasta la escuela en la que ella daba clase. En pocos minutos mató a los veinte niños y a los seis profesores, y luego se suicidó.

El cadáver de su madre, Nancy Lanza, fue encontrado un rato después en su casa. Nadie sabe por qué la mató y menos por qué luego llevó sus armas a la escuela. Las dos pistolas y el rifle que tenía legalmente la mujer fueron encontradas en la escena del crimen.
Luego de asesinarla, Lanza condujo su auto hasta la escuela, en la que se preparaban las fiestas de Navidad. “Todos estábamos contentos. Ya terminábamos la semana con un buen ánimo”, relató el maestro de cuarto grado Theodore Varga, según informó la agencia AP. Y en un segundo, comenzó el tiroteo que el docente no puede recordar con precisión. A las 9 y media de la mañana la terapeuta Diane Day estaba reunida en su oficina con la directora de la escuela, Dawn Hochsprung, un psicólogo, otros miembros del plantel y el padre de un alumno. “No habían pasado cinco minutos cuando escuchamos ¡Pop! ¡Pop! ¡Pop!”, contó la terapeuta al diario The Wall Street Journal.

Ella se escondió debajo de la mesa, pero la directora y el psicólogo salieron para ver qué estaba pasando. La directora murió y aún no se sabe si el guardia de la escuela y el psicólogo lograron sobrevivir.
La primera llamada llegó a la policía a las 9:36 de la mañana, y a las 9:38 ya había silencio en el lugar. Pocos minutos más tarde llegó la llamada desde la escuela. “Hay cadáveres aquí. Necesitamos ambulancias”, dijo la voz. La Policía les pidió a los alumnos que cerraran los ojos al salir del edificio. Tienen entre 5 y 10 años. Las víctimas ya fueron identificadas y sus identidades se dieron a conocer este sábado. (Agencias) 

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