2 de julio de 2014 18:56 hs

El pasado 24 de junio a las 14.34, hora de Uruguay, llegó el minuto fatídico del segundo tiempo entre Italia y Uruguay por la Copa Mundial, en que Luis Suárez vio la apetitosa manzana del pecado futbolístico en el hombro izquierdo de Giorgio Chiellini. El resto es historia pop.

Pero en ese mismo minuto, a las 18.34, hora de Londres, Tom Rosenthal, un joven músico inglés de 26 años, se restregaba los ojos sin salir de su asombro, y supo al instante que ese mordisco iba a hacer historia.

Al otro día, todavía con la imagen en la cabeza y la mordida de Suárez en todos los periódicos y portales de noticias de su país, Rosenthal se puso la piano y, creyendo que la prensa inglesa estaba tomando el asunto con demasiada seriedad, compuso una canción, que tituló Hey Luis don’t bite me (Ode to Mr. Suarez) (“Ey, Luis, no me muerdas [Oda al Sr. Suárez”]), que se puede ver en el sitio de YouTube.

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Rosenthal habló con El Observador acerca de su canción y su forma de composición.

“La canción me llegó muy rápido. Solo me tomó 30 minutos componerla”, cuenta Rosenthal.

Se trata de una balada y, según explica el autor, eligió solo un piano como instrumento porque creyó que la letra era más importante que la melodía y no quiso que otros sonidos intervinieran al punto de opacar el mensaje.

La canción dice, con humor e ironía, que dentro de la cabeza de Suárez hay una fiesta a la que nadie está invitado, y se pregunta qué sucede ahí adentro.

Rosenthal reconoce el enorme valor de Suárez como jugador. La letra dice que en los pies del delantero celeste hay magia y diamantes, y su mirada es de lobo.

Con un tono melancólico digno de Morrisey, Rosenthal concluye su canción refiriendo al “amor por los hombros” que profesa Suárez. “La combinación de humor y melancolía le genera un lindo desafío al que escucha”, dice Rosenthal.

“Creo que Suárez es uno de los más grandes jugadores hoy. Lo sufrí mucho contra Inglaterra. Además, es un gran personaje y el fútbol necesita eso. Hay demasiados jugadores aburridos y predecibles. A todos nos gusta el drama, el escándalo y la belleza, y el señor Suárez nos da todo eso y más”, agrega Rosenthal, quien luego de componer el tema le escribió a su amigo dibujante Dave Anderson.

Anderson es un galés que vive con su novia peruana en Lima. Conoció a Rosenthal en 2009, en una exposición. Desde entonces, colaboran en videos.

“Me dijo que había escrito una canción sobre la mordida de Suárez y que quería una animación. No pude decirle que no”, cuenta Anderson.

Buscando inspiración en los dibujos de Raymond Pettibon y James Blagden, Anderson realizó una animación con tinta negra de la canción de Rosenthal.

“No tengo mucha práctica con la tinta, que es un material difícil de trabajar y manipular. Al hacerlo, estás forzado a mantener la mente abierta cuando las cosas no salen como esperabas”, explica el dibujante.

El efecto de los dibujos refuerza el humor de la letra. Un Suárez dientón y babeándose por otra mordida ve pasar a Messi, Neymar y Müller, mientras muelas y retratos de Sigmund Freud rondan la figura del goleador, y Chiellini sangra con gotitas voladoras. El pabellón uruguayo aparece como telón y hasta el sol de la bandera canta la canción.

Más allá de las bromas, tanto Rosenthal como Anderson tiene gran respeto profesional por Suárez. “Todas las personas que son brillantes en algo empiezan como outsiders. Pero creo que en un tiempo todos estarán mordiendo”, opina Anderson.

“Un montón de gente me ha dicho que escuchó la canción y se le quedó pegada. También ha habido comentarios favorables de urugayos, demostrando que tienen un buen sentido del humor”, concluye Rosenthal.

Todo el marasmo Suárez tuvo repercusiones insospechadas en el mundo. La combinación Rosenthal/Anderson se salió de lo estrictamente deportivo y penetró en el campo de la creación artística. Son estos y no los otros, los condimentos con los que se forman los mitos.

EO Clips

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