31 de enero de 2014 22:02 hs

Este año habrá elecciones en siete países de América Latina. No parece una gran noticia salvo por el hecho de que hasta hace poco votar no estaba entre las libertades permitidas. Luego de años donde la derecha se impuso, hoy la corriente predominante es marcada por gobiernos de izquierda que al parecer mantendrán su fuerza e incluso parece que la aumentarán.

Cuatro de los siete países donde habrá elecciones están gobernados por la izquierda (Brasil, Uruguay, El Salvador y Bolivia) y hay chances de que se les agregue Costa Rica, donde también hay un Frente Amplio, socialista, que da batalla. En ese país centroamericano el alto porcentaje de indecisos pone una cuota de incertidumbre sobre quién ganará mañana.

Los países de izquierda que pondrán en juego su vigencia apuestan a reelecciones, donde está permitido. En Brasil, Dilma Rousseff, del Partido de los Trabajadores y con el respaldo de Lula da Silva, va por la reeleeción; lo mismo Evo Morales, que irá por su tercer mandato en Bolivia.

Más noticias

El Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) de El Salvador intentará ganar con el exguerrillero y actual vicepresidente Salvador Sánchez Cerén; y en Uruguay se propone el retorno de un expresidente, el oncólogo Tabaré Vázquez, al que las encuestas dan como favorito.

A esos países se suma Chile, que recientemente decidió que la socialista Michelle Bachelet vuelva a conducir los destinos del país.

Los reclamos de mayor distribución de la riqueza, terminar con la pobreza y la mejora de la economía en la última década volcaron a la población a votar proyectos alternativos a las políticas liberales que fueron perdiendo terreno.

“La alta desigualdad, con pocos ricos y muchos pobres, explica en parte que las poblaciones apoyen a gobiernos de izquierda que aún tienen años por delante para mantenerse en el poder”, dijo a El Observador José María Gamio, catedrático de derecho internacional. El caso paradigmático, señaló, es Brasil que sacó a millones de personas de la pobreza y las sumó a la clase media.

El reducto de la derecha es Colombia, donde el presidente Juan Manuel Santos intenta la paz con la guerrilla comunista de las FARC –Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia –. Su posible victoria se lee como un respaldo de la población al proceso de diálogo que será plebiscitado con las elecciones de mayo próximo.

El analista colombiano Andrés Mejía Bernau dijo a El Observador que la izquierda en su país “no tiene el nivel de organización como para poder disputar las elecciones” y además “se presenta con varios partidos y mucha fragmentación”. Por otro lado, hay una percepción popular que asocia a la izquierda con las FARC o sus acciones criminales y eso las aleja infinitamente de poder ganar.

Mejía Bernau definió a Santos como de “centro derecha” y “más conciliador” que su mentor Álvaro Uribe. Eso expone al presidente a recibir votos castigo de la misma derecha que cree que traicionó a Uribe, explicó.

En Panamá, también de derecha, con la economía en crecimiento el presidente Ricardo Martinelli, un millonario de los supermercados, despejó el camino al oficialista José Domingo Blanco que va primero en las encuestas.

Gamio dijo a El Observador que el gran tema en América Latina “es la desigualdad y no solo el subdesarrollo”. “La mayoría de los gobiernos progresistas no fueron a las causas del desarrollo y, a pesar de la bonanza internacional, no todos la aprovecharon para invertir en educación e infraestructura”.

Opinó que en la región hay gobiernos progresistas, como en Uruguay, donde claramente se mantuvo la línea económica de gobiernos anteriores que son de corte más liberal. En materia de integración es claro que las afinidades ideológicas “no sirvieron” y los intereses nacionales siguen primando. “Ahí cada uno protege su casa, como se dio en la relación con Argentina”, comentó Gamio.

El periodista Paolo Lüers del portal El Salvador.com, entiende que la disyuntiva real en América Latina no es entre derecha e izquierda sino entre democracia y autoritarismo. Al ser consultado por El Observador, afirmó que hay países como Uruguay, Brasil, Chile, Panamá y Costa Rica donde, sin importar quién gane, no está en juego la institucionalidad.

En los hechos no hay coincidencias entre los analistas respecto a las ventajas de tener presidentes con afinidades políticas.

Pedro Lorenzo, licenciado en relaciones internacionales por la Universidad de la República, comentó que “la relación política que tengan los gobiernos puede allanar el camino a más integración en un momento dado, pero si los acuerdos alcanzados no llevan el esquema ‘ganar ganar’, tarde o temprano dicho sistema de integración caerá en desuso”.

En su investigación acerca de la incidencia de los actuales gobiernos de izquierda en América Latina en el proceso de integración comercial de la región, Anamaría Gutiérrez Giraldo y Carolina Ortiz Ortiz concluyeron que la nueva posición política de los países afecta la integración comercial.

En definitiva, los vínculos comerciales están ligados a las relaciones diplomáticas que generan el intercambio entre los países, escribieron.

De todas maneras, si bien hay indicios de lo que puede pasar, las elecciones, primero, hay que ganarlas.

El analista argentino Mario Riorda opinó: “No se vislumbran bloques homogéneos que se consoliden en función de un efecto dominó. Como en todas las elecciones, el factor local de cada país explica centralmente los resultados.

Pero suele haber efectos contagio de buena parte del electorado de formar parte de modelos exitosos o extrapolables en la región. Nada de eso funciona ahora, y, si sucede, es más bien para castigar o diferenciarse de un modelo que para seguir una tendencia preestablecida”.

Riorda, magíster en política y exdecano de ciencias políticas de la Facultad de Córdoba, dijo a El Observador que “tanto en gobiernos conservadores como progresistas, muchos de los triunfos no son –o no serán– tanto por méritos de su buen gobierno, sino por la falta de articulación electoral de la oposición.

A pesar de esto, es más probable que los oficialismos, como en casi una década, tengan más chances de ganar que de perder en la mayoría de los desafíos electorales”, opinó Riorda.

De ocurrir esto, la izquierda mantendrá y hasta puede aumentar este año su supremacía en América Latina.

(Producción: Ruth Goldberg)

EO Clips

Te Puede Interesar

Más noticias de Argentina

Más noticias de España

Más noticias de Estados Unidos