Cuando el director inglés Edgar Wright se dio cuenta de que su particular manera de ver y trabajar el cine estaba siendo acotada en el rodaje de Ant-man: el hombre hormiga, decidió abandonar el barco de Marvel. Muchos espectadores se lamentaron por la oportunidad perdida de ver a un cineasta con un estilo muy personal en una película del universo cinematográfico más popular del momento, y si bien Ant-man se estrenó con una aceptación moderada entre la crítica, siempre quedó latente el famoso "qué hubiese pasado si". La cuestión es que gracias a ese alejamiento, este director de 43 años pudo terminar un proyecto que venía gestando desde hace dos décadas y que cruzó transversalmente su carrera a la par de los estrenos de sus películas anteriores: Baby, el aprendiz del crimen.
Baby, el aprendiz del crimen acelera la cartelera uruguaya con música y acción
La nueva película del inglés Edgar Wright es una de las más disfrutables del año hasta ahora