Contrariando las expectativas de los analistas y la voluntad de los exportadores, el Banco Central decidió, en su reunión trimestral del Comité de Política Monetaria (Copom), elevar nuevamente la tasa de interés de referencia, redoblando el esfuerzo por contener la inflación al costo de un dólar más bajo que complica la capacidad competitiva de las exportaciones uruguayas.
El Copom resolvió ayer subir un cuarto de punto porcentual la tasa de referencia –a 9,25%, el nivel más alto en cuatro años– con el propósito de desestimular el consumo y la inversión mediante un encarecimiento del crédito en el mediano plazo. De forma más inmediata, la medida estimula el ingreso de capitales y el cambio de portafolio de los agentes locales, generando un aumento de la oferta de dólares en la plaza, que deteriora su cotización frente al peso.
La decisión se enmarca en un escenario de persistente inflación por encima de la meta oficial de entre 4% y 6%. En noviembre, el alza interanual de los precios se ubicó en 9,03%, por segundo mes consecutivo tres puntos por encima del rango objetivo.
El BCU destacó en su comunicado que “la inflación sigue ubicándose en el centro del mapa de riesgos de la economía uruguaya” y que “si no se avienta decididamente la amenaza inflacionaria, se corre el riesgo de interrumpir o incluso revertir parcialmente los logros en materia de crecimiento, competitividad, reducción de la pobreza y mejoras en la distribución de la riqueza”. Si bien entiende necesario subir la tasa de referencia, la autoridad monetaria se comprometió a prestar “especial atención a que no se desnivelen otras variables relevantes que afectan la competitividad y el crecimiento”, haciendo uso de “todas las herramientas de que dispone”.
Los expertos se mostraron sorprendidos por la medida, debido a que entienden que los actuales niveles de competitividad no dan margen para seguir impulsando a la baja el tipo de cambio.
El economista Javier de Haedo fue contundente al respecto en sus comentarios en la red social Twitter. “La última macana del año. Realmente han perdido el rumbo. Los costos los pagarán la producción y la exportación”, sentenció.
Los empresarios recibieron “con tristeza” la noticia de una mayor contracción monetaria, según dijo a El Observador el presidente de la Unión de Exportadores, Álvaro Queijo. “Es unánime que si realmente se quiere luchar contra la inflación hay que cambiar la política salarial y hacer un ajuste en la política fiscal, pero como eso tiene un costo político alto el gobierno no se anima a hacerlo y prefiere el camino más fácil, que es bajar el dólar”, lamentó. “Eso solo conduce a un mayor atraso cambiario y a una pérdida de puestos de trabajo en el sector de mayor valor agregado”, agregó.
Según dijo el analista Alfonso Capurro, de la consultora CPA Ferrere, “el escenario en términos de competitividad es bastante complicado”. Según las proyecciones de la consultora, el tipo de cambio real bilateral con Brasil –un indicador que mide la capacidad competitiva de los bienes locales frente a los del vecino país, en términos de precios–, va a cerrar 2012 entre 13% y 15% por debajo de los valores de equilibrio histórico. De esa manera, el escenario se va acercando al generado por la devaluación de 1999, cuando el desfasaje llegó hasta 30%.
“Ese va a ser uno de los grandes desafíos para 2013, porque las perspectivas son de un deterioro mayor de la competitividad ratificado por la decisión adoptada por el Copom”, señaló Capurro.
Por su parte, el economista Pablo Moya, de la consultora Oikos, señaló que si bien se espera una baja del tipo de cambio como consecuencia de la medida del Central, “el dólar que busca el gobierno no se encuentra muy por debajo de los valores actuales”. Según prevé el experto, las autoridades dejarán caer la cotización del billete verde, pero a través de una mayor intervención en el mercado cambiario, sostendrán la moneda en el valor que consideren “de comodidad” para equilibrar el objetivo de contener la inflación, con evitar un mayor deterioro de la competitividad.