11 de enero de 2013 21:13 hs

El Banco Central (BCU) se sumó a la preocupación que había deslizado esta semana el jefe de la Asesoría Macroeconómica del Ministerio de Economía, Andrés Masoller, sobre la necesidad de “monitorear” el actual sistema de ajuste salarial en la próxima ronda de Negociación Colectiva, para que la misma colabore ante la persistencia de las presiones inflacionarias.

El informe de política monetaria del cuarto trimestre de 2012 que divulgó ayer el BCU, dejó de manifiesto su preocupación por la evolución que muestran los bienes no transables (aquellos que no se comercializan con el exterior y, por tanto, sus precios se determinan por factores de oferta y demanda doméstica) porque “mantienen su inercia” creciendo entorno al 10% anual, como consecuencia “de las presiones de demanda de bienes y de trabajo, que se traducen en mayores costos laborales.”

El Índice de Precios al Consumo (IPC) cerró en diciembre en 7,48%, influenciado por una bonificación que dio UTE en el último mes del año, pero volverá a estar por encima del 8% al cierre de este mes.

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“Esta inercia de no transables se da en un contexto de un nivel de actividad (económica) que estaría por encima de su capacidad productiva. En ese marco, se continúan desarrollando las negociaciones de convenios colectivos de la Ronda 2012. Ambos elementos constituyen una preocupación en el diagnóstico inflacionario”, alertó el BCU.

Por otro lado, el informe de la autoridad monetaria advirtió que el gasto doméstico “continuó creciendo por encima del nivel de actividad, impulsado fundamentalmente por el consumo privado”. Esta variable también es foco de atención por parte del BCU porque genera “presiones” sobre la demanda doméstica.

Agrega que las expectativas de inflación en el horizonte relevante para la política durante el cuarto trimestre de 2012 continuaron por encima del rango meta (4% a 6%). Los analistas privados esperan que los precios aumenten 7,4% en los próximos 12 meses.
Entrevistado por El Espectador esta semana, Masoller admitió que a su cartera le “preocupa” que parte de los ajustes salariales estén “indexados” a la inflación pasada.

“Consideramos que los acuerdos salariales tienen que estar alineados con la situación del país, con los problemas inflacionarios, y en ese sentido vamos a tener una participación activa; un diálogo profundo con todos los actores (...), a los efectos de ordenar la discusión salarial y compatibilizar el crecimiento de los salarios con la estabilidad de precios”, adelantó.
Empero esto generó un “roce” con el Ministerio de Trabajo que desconocía esta propuesta.
El subsecretario de Trabajo, Nelson Loustaunau, fue enfático y dijo a El Observador que hoy “no están dadas las condiciones” para introducir cambios en los lineamientos de las pautas que fijó el Poder Ejecutivo el año pasado para la ronda de Negociación Colectiva que cierra a mediados de año.

Pero al jefe de la Asesoría Macroeconómica le preocupa la inercia que genera la pauta actual de negociación colectiva. En ese sentido, explicó que el esquema vigente de un componente de inflación pasada y otro de recuperación “tenía una lógica más clara” cuando se trataba de recuperar el salario real perdido en la crisis de 2002. “Creemos que en un marco de más estabilidad de precios esa lógica de negociación debe ser revisada para ir hacia otros esquemas posibles que hay que discutir con los actores”, sugirió.

Los vecinos siguen sin reaccionar
De acuerdo al informe de política monetaria del BCU del cuarto trimestre de 2012, “no se visualizan signos claros de mejora en las economías de la región y tanto Brasil como Argentina han revisado a la baja sus perspectivas de crecimiento para 2013. En el caso de Brasil, los privados redujeron de 4,5% a 3,5% el alza del PIB para reste año. Por otro lado, el BCU informó que el indicador de tipo de cambio real efectivo de Uruguay con Brasil cayó 12% entre julio y noviembre. Al tiempo que con los países extraregión, el país perdió 10% de competitividad en ese período, según el BCU.

Extranjeros con más deuda local
De acuerdo al BCU, el año pasado el “mayor dinamismo” de títulos de deuda local provino de los no residentes que pasaron de representar el 1,36% del PIB en enero a 4,8% en noviembre. Esto tuvo estrecha relación con la obtención del grado inversor a principios del año pasado. Por ese motivo, desde abril Uruguay comenzó a registrar una fuerte demanda de capitales extranjeros para colocarse en títulos a corto plazo emitidos en moneda local. No obstante, esto se transformó en un “problema” para el BCU que debió restringir el ingreso de capitales de no residentes para sus papeles porque estaba afectando la cotización del tipo de cambio. Esta media no alcanzó a los títulos del Ministerio de Economía. Por eso, el circulante de papeles de deuda de no residentes pasó del 4,3% en enero a 16,9% en noviembre.

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