1 de junio 2012 - 11:54hs

La asesora económica de la Cámara Nacional de Comercio y Servicios, María Dolores Benavente, dijo que Uruguay no puede aceptar la suba que pretende Argentina del Arancel Externo Común y que ante tantas medidas proteccionistas se deben buscar acuerdos con países desarrollados.

¿El gobierno les ha comunicado el alcance de la propuesta de Argentina de aumentar el Arancel Externo Común (AEC)? ¿Se sabe si es para los productos que hoy pagan AEC o la pretensión es hacerlo en forma genérica para todos los bienes?

Aún no está claro qué universo de productos estarán comprendidos en el pedido en la propuesta de Argentina. Ha sido solamente una manifestación política.

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¿Cuál es el fin que puede tener Argentina, más allá del proteccionismo imperante, para proponer esta medida?

Argentina está incursionando en un camino de creciente intervencionismo estatal en todos los mercados: financiero, de cambios, comercial, de trabajo. Esta medida se suma a una serie de acciones tomadas por las autoridades de aquel país tendentes a controlar el egreso de divisas y a fomentar la industria local. Sabido es desde el inicio del Mercosur, en 1991, que ni Argentina ni Brasil tienen la misma vocación de apertura comercial que Uruguay. Pero estas medidas de los últimos años han exacerbado esa posición proteccionista de Argentina. El objetivo específico es el de crear un mercado ampliado para las manufacturas que tanto argentinos como brasileños producen, generando así una competitividad artificial con respecto a los posibles productos provenientes de extrazona.

¿Qué incidencia tendría en Uruguay la aplicación de lo que pide Argentina y qué sectores serían los más perjudicados?

Uruguay no debe aceptar un incremento del Arancel Externo Común general, sino tolerar perforaciones en el mismo, tal como recientemente se hizo con el caso de Brasil. De esa manera se podrá mantener la política comercial más adecuada para un país pequeño, que es tener la mayor integración posible con el mundo para evitar ineficiencias propias o regionales.

¿Y qué pasaría, a su entender, si la propuesta de Argentina es aceptada por el gobierno uruguayo?

Si se aceptara, todo el Uruguay sería el perjudicado, porque implicaría una mayor protección comercial global, un mayor desvío de comercio y, en definitiva, un peor desempeño en materia productiva de bienes y servicios y un menor bienestar de los consumidores. A su vez, Uruguay posee mecanismos que evitan la aplicación del Arancel Externo Común y que tienen una regulación histórica al respecto, como son la admisión temporaria y el tratamiento que se le da a los bienes de capital.

Al margen de las pretensiones argentinas, lo medular es tener presente que estos regímenes especiales que amparan al país deben permanecer incambiados

¿Teniendo en cuenta esas herramientas, puede tomarse como una propuesta para estudiar en función de algunos beneficios o es algo que ni siquiera habría que atender dado el tipo de relacionamiento que hay hoy día en el Mercosur?

Más allá del relacionamiento que exista, la propuesta de elevar el arancel global es negativa para Uruguay en cualquier escenario. Argentina parece desconocer la normativa del Mercosur y, sin embargo, plantea la suba del AEC en el marco del bloque pero atentando contra la libre circulación. ¿Cuál es su opinión? Sería una excepción más.

¿Puede ser una oportunidad para Uruguay de apoyar a Argentina en esta iniciativa y tenerlo como una nueva moneda de cambio para destrabar situaciones que están complicadas?

Uruguay tiene que aceptar sólo las perforaciones al arancel externo común, mantener el arancel uruguayo bajo y aprovechar estos apartamientos de sus socios para solicitar negociar tratados de libre comercio bilaterales con otros países. En lo posible negociaciones con países desarrollados. Sin dudas el vínculo con Argentina implica un trasiego de concesiones constantes que facilitan o no el desarrollo de otros temas o ítems negociables. Sin embargo, consideramos que las perforaciones al Arancel Externo Común en ningún caso pueden ser planteadas como carta de negociación, ya que tienen una relevancia estratégica para el país.

La pregunta de ¿cuándo explota Argentina? está instalada desde hace tiempo. ¿Qué opina al respecto y cómo cree que va a ser el impacto en Uruguay en cuanto a tiempo y profundidad?

El deterioro de las variables macroeconómicas en Argentina es claro. Sin embargo, es un país con una gran riqueza, por lo que resulta dificil hacer un vaticinio. Sí es cierto que a Uruguay le conviene tener socios (y vecinos) estables y confiables y ni lo uno ni lo otro está ocurriendo con Argentina.

¿Cómo cree que debe manejarse el gobierno uruguayo en ese sentido?

La política comercial no se debe manejar con revanchas, sino con aprovechamiento de oportunidades. Hay países que han estado en guerra y sin embargo luego firman tratados de libre comercio. Tal es el caso de Vietnam con Estados Unidos. En este sentido, Uruguay debe intentar firmemente alcanzar tratados bilaterales con socios más fuertes y estables y volcarse a Brasil dentro del Mercosur. El Embajador Julio Lacarte sugiere incluso realizar un acuerdo bilateral con Brasil del estilo del que ya tiene Argentina con el otro socio mayoritario del Mercosur.

¿Está de acuerdo entonces con las recomendaciones del presidente José Mujica de apostar a Brasil o de “ir en el estribo de Brasil”, como dijo tiempo atrás?

Parece razonable.

¿Y cómo ve la situación actual con respecto a Brasil, y qué se debería hacer, en relación con la pérdida de competitividad?

La pérdida de competitividad uruguaya pasa más por un asunto interno que debido a presiones internacionales. Uruguay tiene que atacar su problema inflacionario controlando los crecimientos de salarios por encima de la productividad y reduciendo la presión del gasto público sobre la demanda. De esa manera, no será necesario deprimir la moneda estadounidense para controlar la inflación.

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