30 de marzo de 2024 5:02 hs

En plena etapa de definición de la siembra de cultivos de invierno crece la posibilidad de que en los próximos meses se vean en Uruguay más campos encendidos con flores amarillas que el año pasado.

La recuperación de 12% en el precio de la colza o canola durante febrero y marzo pone un signo de interrogación a la intención de siembra, en un año de valores ajustados que dejan márgenes muy estrechos para el trigo y la cebada, pero con condiciones meteorológicas de un Niño en retirada que abren la posibilidad de que se repitan altos rendimientos para los cereales.

Hasta hace pocas semanas los cereales generaban una mayor preferencia respecto a la oleaginosa, pero eso puede estar cambiando.

En la bolsa europea de granos Matif el precio de la colza en la posición noviembre subió desde US$ 447 a US$ 496 por tonelada entre el 29 de febrero y el 25 de marzo.

En Uruguay las ofertas de los operadores se incrementaron desde US$ 380 a US$ 440 por tonelada desde principios de marzo.

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“Hoy jugaría a favor para aumentar área”, afirmó el productor Gabriel Carballal.

Blasina y Asociados

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La carinata, por su parte, copia 100% el precio de Matif, por lo que en este momento está arrojando cerca de US$ 500 por tonelada, con costos por kilo similares a la colza sobre la base de menos fertilización y algo menos de rendimientos que la colza.

Los valores de la colza en la bolsa de París se ven respaldados por las proyecciones de una posible reducción de la producción este año tanto en la Unión Europea, como en Ucrania, Canadá y Australia, así como por el incremento de los precios de los aceites en Asia y Estados Unidos.

A mediano plazo, el clima canadiense durante la primavera que recién comienza y el verano será clave para determinar la evolución de las cotizaciones de ambos cultivos y la prima de la colza sobre la soja.

Juan Samuelle Cosecha de colza.

Carinata con premio verde

El caso de la carinata es especialmente interesante, porque este año puede multiplicar por 10 su superficie ratificando el buen resultado que tuvo el año pasado y consolidándose como una cuarta opción muy peculiar en la paleta de cultivos de invierno.

Es un cultivo que llega a Uruguay de la mano de los desafíos que plantea el cambio climático, con destino a sustituir combustible fósil en la aviación y con la certificación de provenir de áreas libres de desforestación.

Estas exigencias vienen con un premio interesante en precios y que a priori prometen los mejores márgenes de este invierno por lo que este año va a superar las 10.000 hectáreas tras un primer año de pruebas en 2023 con unas 1.300 hectáreas, que este año pueden ser hasta 10 veces más.

“Se está generando un núcleo de producción muy interesante en el centro y norte y por otro lado el cultivo ha sido adoptado por las grandes empresas agrícolas de Uruguay este año”, explicó el director de IPB Semillas, Pablo Uteda.

El cultivo requiere una aprobación previa con el envío de un archivo KMZ que reporta la ubicación y un historial que atestigüe que se trata de una zona libre de deforestación. Lo que muchos ven como una imposición europea, convertido en oportunidad.

Juan Samuelle Cosecha de colza.

Sumando las dos oleaginosas, Uruguay alcanzó un récord de 348 mil hectáreas cultivadas en 2022, un año de pico de precios por la sequía que afectó la zafra canadiense y la invasión de Rusia a Ucrania que llevó inestabilidad a dos exportadores de peso.

Una cosecha que permitió a los productores uruguayos exportar 436 mil toneladas por US$ 262 millones.

El año pasado, con una lógica caída de precios y la limitación que significa no sembrar colza sobre colza, el área se redujo a 135 mil hectáreas.

Blasina y Asociados

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Ajuste de producción mundial

Las estimaciones de un ajuste de producción de colza en Europa –destino del 90% de las exportaciones desde Uruguay– y la reducción de la capacidad exportadora de Australia han sido factores alcistas, junto a la incertidumbre por el clima en las zonas de cultivo de Canadá.

Se espera que la producción de colza en la Unión Europea caiga un 7% a 18,3 millones de toneladas este año debido a una fuerte reducción en el área plantada en la mayoría de los países de la UE, adelantó la consultora Strategie Grains.

Es probable que la disminución de la superficie de colza, principalmente en Europa del Este y también en Gran Bretaña, arroje como resultado mayores importaciones que en 2023/24, tanto de Uruguay como de Australia y de Ucrania. El año pasado la importación desde Europa cayó al mínimo en cinco años con 5,3 millones de toneladas.

Inase Semillas de colza.

En Canadá el Ministerio de Agricultura proyecta una siembra de 8,8 millones de hectáreas, 136 mil hectáreas menos que el año pasado y una producción que en marzo fue reducida de 18,3 a 18,1 millones de toneladas, por debajo de los dos años anteriores. Más del 60% de sus exportaciones van al mercado de China, donde Australia cumple los requisitos sanitarios para ingresar. En otros mercados, como la Unión Europea, los precios del grano australiano son mucho más competitivos que los de la producción canadiense.

Hasta ahora, buena parte de las tierras más productivas del centro sur canadiense se encuentran muy por debajo de los niveles normales de humedad del suelo. Hasta el 85% de las praderas estaba experimentando una sequía de moderada a excepcional a finales de febrero.

Más allá de que en el mundo hay importantes stocks de oleaginosas, en la última semana las alzas de precios de los aceites vegetales en los mercados de Asia y Estados Unidos, podrían contribuir a sostener una tendencia al alza de los precios.

Operadores del mercado proyectan una producción de 20,2 millones de toneladas de colza en la presente zafra sumando a la Unión Europea y Gran Bretaña, una caída de 1,1 millones en comparación a la cosecha del año pasado.

En Australia el Departamento de Agricultura pronostica que los volúmenes de exportación de canola caerán un 17% a 4,7 millones de toneladas en 2023-24, frente a un récord de 5,7 millones de toneladas en 2022-23 debido a una menor producción.

A pesar del aumento previsto en la producción, se pronostica que los volúmenes de exportación de canola caerán un 5% a 4,5 millones de toneladas en 2024/25.

Juan Samuelle Cosecha de colza.

Margen muy estrecho en Uruguay

En su presupuestación para la próxima siembra Carballal proyectó el precio de la colza a US$ 420 por tonelada y un rendimiento de 1.700 kilos por hectárea.

Este escenario dejaría un margen sin renta de US$ 14 /ha sin renta y de US$ -126 con renta, teniendo en cuenta costos de US$ 700 y US$ 140 de renta.

El rendimiento de equilibrio para explotaciones con renta debería estar en niveles récord de 2.000 kilos por hectárea, o de 1.900 kilos si el precio –como en la última semana– estuviera en US$ 440/tonelada.

“Es muy difícil alcanzar ese rendimiento; desde 2012 que plantamos todos los años y solo en uno o dos años tuvimos promedios mayores a 1.800 kilos por hectárea”, señaló.

Pero la cuenta cierra porque al cosecharse más temprano que los cereales el cultivo siguiente habitualmente soja, tiene un rendimiento mayor que si se hace a continuación de trigo o cebada. Por otra parte, los costos de Carballal parten de la base de arrendar todos los servicios, incluida la maquinaria.

Otros cultivadores proyectan costos menores con el mismo rendimiento de 1.700 kg/ha. y un margen sin renta de US$ 78 por hectárea. Teniendo semilla y maquinaria propia bajás algún costo hasta 1.600 o 1.700 kilos matizó Carballal.

Con una productividad menor a 2.000 kilos por hectárea el equilibrio se alcanza a partir de los US$ 450 por tonelada, dijo Diego Guigou, jefe de producción agrícola de ADP, en Radio Rural. Si bien “es desafiante porque es difícil crecer en productividad” hay que mirar la rotación y no solo el cultivo, teniendo en cuenta que el antecesor colza es muy bueno para soja.

Algo muy importante que señalan los productores es que la colza no tiene rechazo ni umbral de calidad, una certeza que es difícil tener en trigo y cebada como quedó expresado en la última cosecha.

Aunque los costos han bajado respecto a la campaña pasada –herbicidas e insecticidas, los fertilizantes se mantienen igual- las cuentas para trigo y cebada también son muy justas: el trigo a US$ 190 la tonelada arroja pérdidas de US$ 85 por hectárea a los productores que pagan renta en caso de cosechar 4.500 kilos por hectárea. Y la cebada a US$ 210/ton apenas dejaría US$ 5 por hectárea.

“En trigo influye mucho el precio, en cebada el gran problema es la calidad”, resume Carballal para lo que define como “un año contrastante” ya que la zafra de invierno es potencialmente muy buena desde las perspectivas climáticas “pero los precios nos obligan a sacar rendimientos casi récord para lograr equilibrios”.

Blasina y Asociados

Con una nueva generación de biocombustibles bajos en carbono por su proceso productivo y por las emisiones que generan, las oleaginosas de invierno parecen ir ganándose un lugar, y si los actuales precios se sostienen esta zafra puede marcar la consolidación de la carinata y el regreso de una lógica de gradual aumento en la superficie de estos cultivos.

Algo útil para los agricultores, los apicultores y un regalo para la vista del que recorra Uruguay al final del invierno.

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