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Burián, salvó a Juventud, brilló en Wanderers y clasificó a Colón a su primera final

El jueves fue figura al atajar dos penales y llevó su equipo a la definición de la Sudamericana un mes después de la muerte de su hermano

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28 de septiembre de 2019 a las 05:00

El último día de enero de 2014, se supo que Nacional no lo iba a tener en su equipo. El técnico Gerardo Pelusso no lo tendría en cuenta.

Había jugado el segundo tiempo del clásico de la Copa Antel del 20 de enero de ese año que ganó su club 1-0, pero que terminó en una riña generalizada. Como consecuencia de ello, la Justicia lo procesó junto a otros futbolistas, y lo suspendió por dos meses justo el día que cumplía 30 años.

Por eso finalmente recaló en Juventud de Las Piedras ya que Jorge Giordano –actual secretario técnico de Nacional–, era el técnico en ese momento y le abrió las puertas.

El Cachorro volvió tras su suspensión y terminó siendo determinante para que su equipo no descendiera.

Meses después, en ese mismo 2014, partió a Deportes Tolima. Con el club de la ciudad de Ibagué, consiguió en noviembre la Copa Colombia con el delantero uruguayo Héctor “Romário” Acuña como compañero.

Lo dejaron libre de Nacional

A su regreso de Tolima, el futbolista quedó libre de Nacional, por lo que tuvo que buscar una nueva institución en la que jugar.

Allí fue que se abrió la posibilidad  para defender a Wanderers con Gastón Machado como entrenador.

Después de disputar la Copa Libertadores 2015, los bohemios clasificaron a la Copa Sudamericana 2016.

En la misma, Wanderers disputó seis partidos en las distintas fases y Burián ¡no recibió ningún gol!

Empezaron igualando tanto en la ida como en la vuelta 0-0 contra O’Higgins de Chile.

En la definición por penales, el Cachorro Burián no podía fallar y atajó dos penales jugando como visitantes.

En la segunda ronda, los bohemios vencieron su llave 1-0 en sus dos encuentros ante Zamora de Venezuela.

Ya en los octavos de final, igualaron 0-0 en la ida y en la vuelta contra Junior de Barranquilla, pero quedaron fuera al perder 4-3 en la definición desde el punto del penal.

La noche de gloria y llanto

Con 33 años llegó a una liga superior como la argentina.

Fue Godoy Cruz de Mendoza el que se fijó en él. Lo llevó el técnico uruguayo Mauricio Larriera, quien hace dos semanas se hizo cargo de Danubio en su vuelta al fútbol uruguayo.

También lo pretendía Vélez Sarsfield, pero se decantó por el conjunto mendocino porque –además del pedido de Larriera– tuvo una conversación con el Morro García quien le habló muy bien del club.

A su vez, se encontró con otro uruguayo: el volante Felipe Rodríguez, con quien había estado en la pretemporada de Jaguares de Chiapas de México.

Allí su carrera siguió despegando. Pasaban los partidos, pasaban los meses y los años y Burián seguía sumando minutos y partidos claves.

Eso fue lo que lo llevó a que en junio del año pasado, Colón de Santa Fe lo contratara.

 Con el club sabalero vivió buenos momentos y de los otros.

Tanto fue así, que en el receso de la Copa América pasada, estuvo a punto de irse de la institución santafecina.

Pero, como se explica más adelante, todo volvió a la normalidad y Burián a ser figura.

El pasado jueves, una vez más fue determinante para clasificar a su equipo por primera vez en la historia a una final de un torneo internacional, en este caso, la Copa Sudamericana, al atajar dos penales en la definición contra Atlético Mineiro en Belo Horizonte.

El partido había terminado 2-1 para los locales y como en la ida habían terminado de la misma manera, debieron recurrir a la definición desde los tiros del punto del penal.

Los tres primeros de Atlético Mineiro fueron convertidos y uno de los del sabalero fue marrado.

Pero apareció la figura de Burián para atajar los dos últimos y darle de esa manera la clasificación a su equipo que ahora se enfrentará contra Independiente del Valle a partido único en La Nueva Olla de Asunción, encuentro que se disputará el 9 de noviembre próximo.

Desde que llegó a Colón, Burián atajó nueve de los 30 penales que le han pateado en definiciones, transformándose así en un verdadero especialista.

Fue un festejo especial para el uruguayo ya que había perdido a un hermano mayor, William, el pasado 5 de agosto luego de que el 31 de julio tuviera un accidente con su automóvil.

Debido a eso fue que también explotó en llanto en el festejo.

Además, cabe recordar que a mediados de año, estuvo a punto de irse del club. Quiso quedarse con el pase en libertad, pero el presidente sabalero le exigió US$ 100.000 y por eso se quedó finalmente en Colón.

Burián tiene cuerd para rato y lo demuestra partido a partido. Se supera a sí mismo y hasta lograr un nuevo título no va a parar.

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