20 de junio de 2014 19:04 hs

Argentina volvió a ingresar en terreno peligroso para sus finanzas tras la decisión del máximo tribunal estadounidense en el litigio que mantiene con sus acreedores, y en Uruguay no esperan nada bueno como suele suceder cada vez que al vecino le sucede algo o toma alguna determinación. A las ya existentes trabas y medidas en contra de los intereses uruguayos delineados por el gobierno de Cristina Fernández, ahora se suma un nuevo gran problema que vuelve a apuntar sobre la competitividad.

La Corte Suprema de Estados Unidos dictaminó el lunes que Argentina debe pagar más de US$ 1.300 millones a los tenedores de bonos que no aceptaron las condiciones de reestructuración propuestas por ese país, colocando a esta nación al borde de un nuevo incumplimiento del pago de deuda, tal como sucedió en 2001 durante su peor crisis política, económica y social de la historia. La huella en aquel entonces sobre Uruguay resultó determinante para la crisis local de 2002 y, si bien se han minimizados los impactos de Argentina sobre el país, entre las autoridades, oposición y cámaras locales existe preocupación por un nuevo efecto negativo proveniente del lado argentino.

El presidente de la Cámara de Comercio y Servicios, Carlos Perera, dijo a El Observador que la actual situación argentina “puede traer la suba del dólar blue (el dólar paralelo), lo que provocará que Uruguay pierda competitividad y la gente vuelva a irse en masa de compras a Argentina”, como sucedió hasta hace poco. “Nos puede llevar seis meses atrás”, aseveró. La vestimenta y la zapatería fueron los sectores más afectados por entonces, añadió. Perera resaltó que a Argentina “no le importa” si las medidas que tome de ahora en más frente a la decisión de la Corte Suprema de Estados Unidos perjudican a Uruguay. “Cada vez que le pasa algo (a Argentina) a nosotros nos complica, para todos es un dolor de cabeza”. Además del comercio, “nos pegan en el turismo y en las inversiones de argentinos” en el país.

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“Siempre se puede estar peor”, indicó con cierta ironía Gabriel Murara, vicepresidente de la Cámara de Industrias (CIU). “En industria ya venimos muy castigados desde hace más de tres años y no creo que se profundice mucho más la realidad” con las últimas novedades provenientes del vecino, aseguró. En el último tiempo, el gobierno argentino ha dispuesto restricciones a las importaciones, al uso de tarjetas de créditos en el exterior y medidas para que la carga de exportación de Argentina no pase por los puertos uruguayos.

Murara señaló que ya son varias las firmas uruguayas que se olvidaron de venderle a Argentina y optaron por cambiar de dirección o simplemente bajar persianas. “No tiene marcha atrás, lo que perdimos de exportar, lo perdimos”, afirmó. “Era tan complicado (iniciar una exportación hacia Argentina), y entre una cosa y la otra, y sumado a los costos de ellos que son menores, se perdía por todos lados”.

El vicepresidente de la CIU dijo que la posibilidad de default argentino, además de un incremento del proteccionismo de ese país, puede afectar los servicios “que estaban bien” y el turismo, que ya venía machucado. También pegará “en todo tipo de industria” y en la profundización de “la pérdida de competitividad”.

Para el presidente de la Unión de Exportadores (UEU), Álvaro Queijo, lo que sucede en Argentina “es algo más (a los problemas ya existentes) y no es menor”. Para el empresario la situación llevará al gobierno argentino a “ser más cauto en el manejo de las reservas” y, por ende, “a tomar medidas que restrinjan las importaciones para cuidar sus escasos dólares”.

“No ayuda en nada. Si el panorama se complica en Argentina automáticamente nosotros lo sentimos, porque vamos a tener menos pedidos o menos turismo. Si la situación lleva (al gobierno) a tomar una medida de ajuste cambiario tampoco sería bueno para la competitividad nuestra. La competividad es la clave de todo esto”, agregó Queijo a El Observador.

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