Por Benedict Mander
La vuelta de los arbolitos es la imagen del fin de Macri
El presidente Mauricio Macri eliminó triunfalmente los estrictos controles cambiarios sólo unos días después de tomar el poder en diciembre de 2015
El presidente Mauricio Macri eliminó triunfalmente los estrictos controles cambiarios sólo unos días después de tomar el poder en diciembre de 2015
Por Benedict Mander
La reimposición de controles de divisas por parte del presidente Macri es una admisión de derrota
“Cambio, cambio”, grita Alberto en medio del bullicio de la calle Florida, una concurrida calle peatonal en el distrito comercial del centro de Buenos Aires, alertando a los transeúntes que pueden cambiar su dinero por dólares o pesos.
Alberto lleva a los clientes interesados por un pasillo lateral oscuro a una oficina anónima donde un cambista de dinero los espera detrás de un mostrador.
Los cambistas de dinero informales de la ciudad se están preparando para un resurgimiento de sus negocios a raíz de la implementación de controles de divisas por el gobierno el fin de semana pasado en un intento por sofocar la demanda de divisas. Las autoridades temían que una avalancha de dólares pudiera despojar al banco central de sus peligrosamente bajas reservas y profundizar una crisis de deuda.
"Todavía no se parece en nada al auge del comercio de divisas del mercado negro bajo el último gobierno", dice otro cambista de dinero, "pero la lógica sugiere que esta relativa calma no durará mucho más".
Él sostiene que la brecha estrecha de alrededor de 5 por ciento entre los tipos de cambio oficial y del mercado negro podría alcanzar fácilmente 30 por ciento en poco tiempo si aumenta la demanda de dólares.
El presidente Mauricio Macri eliminó triunfalmente los estrictos controles cambiarios sólo unos días después de tomar el poder en diciembre de 2015. Fue un movimiento audaz que relajó un mercado de divisas altamente distorsionado con múltiples tipos de cambio y una brecha de hasta 50 por ciento entre las tasas oficiales y las del mercado negro.
La medida fue ampliamente aplaudida, sobre todo por empresas extranjeras que no podían repatriar sus ganancias. Fue un buen augurio para el gobierno favorable al mercado después de años de excesiva intervención estatal en la economía bajo una administración peronista populista que desanimó la inversión.
Por lo tanto, la reimposición de los controles representa una admisión de derrota por parte de Macri, quien asumió el poder con promesas de reformas favorables al mercado, pero quien no ha logrado abrir la economía argentina. Su mandato presidencial comenzará y terminará con la eliminación y posterior implementación de los controles de divisas. El líder de centroderecha terminará su mandato con el país al borde de un impago de la deuda después de que el gobierno anunció la semana pasada que necesitaba una un “reperfilamiento voluntario” de los bonos denominados en dólares por US$101 mil millones de préstamos que ha recibido en los últimos tres años.
"Estos controles de divisas son una mala señal para la inversión extranjera", dice un ejecutivo extranjero, quien teme que los controles podrían ser aún más duros, especialmente si Alberto Fernández, el rival peronista de Macri, gana las elecciones presidenciales en octubre, como se ha previso ampliamente.
Macri se disculpó cuando se dirigió a un grupo de líderes empresariales en una conferencia en Buenos Aires esta semana. Los controles de divisas, explicó se “justificaban en una emergencia para evitar males mayores" y "para proteger los ahorros de la clase media".
Marcos Buscaglia, un economista de Buenos Aires, dice que Macri está "en peligro de no llegar al final de su mandato" en diciembre dado que las reservas del banco central están cayendo a un ritmo alarmante, lo que podría desencadenar una crisis económica aguda que podría forzar al presidente a dejar el poder prematuramente.
Eso ya ha sucedido dos veces desde que la democracia regresó a Argentina en 1983 — una vez durante una crisis de hiperinflación en 1989 y durante una crisis de deuda en 2001 — y ambas veces los peronistas no estaban en el poder.
Los controles de divisas hasta ahora han logrado mantener estable el peso. Pero Buscaglia argumenta que es probable que la presión sobre el tipo de cambio del mercado negro aumente con los próximos pagos de bonos debido a la liberación de más pesos en circulación.
Es probable que muchos de éstos se conviertan en dólares, que los argentinos, después de muchas crises financieras, saben muy bien que es una moneda mucho mejor para sus ahorros.
El cambista de dinero se muestra escéptico de que estos controles de capital sean de corta duración. Eso representa un incómodo dilema moral. "Puede ser bueno para mi negocio, pero no quiero que se desmorone mi país", dice. "Amo a mi país".
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