Cuando parecía que se venía el mundo abajo porque el equipo se quedaba sin 9, fueron a buscar al argentino Germán Rivero. Y para cubrir la baja del capitán Lamas, recurrieron a un hombre de la casa como Goñi. La cinta fue al brazo de Cardacio. Asunto arreglado. La base armada. Faltaba lo principal, salir a pelearla en la cancha.
Atenas, el rival del debut, lo puso incómodo en los primeros 20 minutos. Defensor no encontró circuitos de juego. Pero a los 22 Rivero le bajó una pelota de cabeza a Suárez que entró al área y fue cuerpeado por Ramírez. El juez Martínez corrió apurado a cobrar penal. Quedó la duda. Pero a Matías Cabrera poco le importó y puso a la viola en ventaja.
Dos minutos después centro de Cougo y Ruiz Díaz, en su intento por despejar, batió su arco. Se terminó. No había más partido. Nadie le sacaba el triunfo a Defensor por más que Benavídez se regaló a dos del final del primer tiempo y se hizo expulsar.
Con uno menos el equipo de Acevedo manejó el juego. Fue ordenado y no se dejó avasallar por un rival que fue sin muchas ideas. Apenas iniciado el complemento Cougo metió el tercer gol.
La viola jugó a placer ante un rival con escaso peso arriba y que recién despertó sobre el cuarto de hora. Cuando ello ocurrió Cardacio le hizo notar al DT que perdían pie en el medio y reforzó con Rabuñal para encarrilar el primer triunfo de la temporada con el sello de siempre. Un equipo armado, una defensa firme, un mediocampo que maneja los tiempos y una ofensiva con un Facundo Castro que dará que hablar. Defensor sigue siendo el mismo.