Sin posibilidades a la vista de grandes actos o reuniones, el despliegue clave estará en el reparto de listas en las esquinas de los barrios y en las ferias, dijeron a El Observador dirigentes de distintos partidos. Y ante la falta de presupuesto, la propaganda prevén canalizarla mediante las redes sociales.
En medio de la emergencia sanitaria, y con campañas pensadas hasta mayo, las finanzas se volvieron un área aún más sensible. Hubo diversas agrupaciones que en el transcurso de una contienda ya inicialmente gasolera tuvieron que achicar todavía más su presupuesto, al punto que la postergación de la elección hasta setiembre provocó la entrega anticipada de locales políticos en distintas zonas de Montevideo.
El alquiler de los locales es uno de los gastos corrientes de las campañas y la imposibilidad de utilizarlos para actos o reuniones por las precauciones sanitarias fue el detonante para devolver varios de ellos.
Diego Battiste
El Nuevo Espacio tenía ocho locales alquilados hasta mayo pero ya los devolvió. “No tenemos posibilidades económicas de seguir manteniéndolos”, dijo el dirigente Jorge Pozzi. En el Partido Demócrata Cristiano (PDC) que presentará la lista 982808 tras una alianza con Plataforma de Álvaro García, analizan todavía si mantendrán hasta setiembre un pequeño local sobre la calle Colonia, en tanto que el Partido Socialista mantiene sus sedes barriales en Montevideo pero entregó dos en el interior, uno en Lavalleja y otro en Rivera.
Otros grupos del Frente Amplio como el MPP, el Partido Comunista y Asamblea Uruguay mantienen sus locales, dijeron dirigentes consultados.
En el Partido Nacional, tanto la Lista 71 como Por la Patria debieron entregar tres locales cada uno, aunque mantienen la mayoría. La Lista 404 y la candidata Laura Raffo mantuvieron sus sedes.
Diego Battiste
Cuando arrancó la pandemia, la Lista 2000 del Partido Colorado entregó dos locales que tenía acordados hasta mayo. “No tenía ningún sentido alquilar locales con tantos meses de antelación cuando no se sabía cuándo iba a ser la elección. Además por la pandemia no podemos hacer reuniones presenciales”, explicó el diputado de Batllistas Conrado Rodríguez. El sector Ciudadanos mantuvo sus locales.
Como cualquier alquiler, el costo varía en función de la zona y de su dimensión. Un local de una planta en el Centro cuesta unos $15 mil por mes, mientras uno más amplio puede ascender a $35 mil y si se le agrega una segunda planta o más espacio puede ascender a $65 mil. En Pocitos un alquiler base puede costar unos $35 mil, en la zona comercial de Colón $20 mil y en el Cerro, Cerrito y La Unión se pueden conseguir locales para 40 personas desde $12 mil al mes. Un sitio más grande, en La Unión, puede llegar a los $ 35 mil.
El candidato frenteamplista Daniel Martínez, que para la campaña nacional tenía dos sedes, todavía no tiene presentado ningún lugar, más allá de una casa utilizada para reuniones con su equipo antes de que llegue el coroanvirus. Carolina Cosse todavía no tiene previsto alquilar un local y en medio de la pandemia enfoca su posicionamiento en su actuación parlamentaria.
Recalculando
Diego Battiste
Los primeros dos meses de coronavirus fue casi todo Zoom o Facebook Live. Pero ahora los sectores empiezan a planificar las primeras reuniones presenciales de dirigentes, aunque aseguran que pensar en un acto masivo en esta campaña es una quimera.
Los diputados, ediles, alcaldes y concejales municipales del Partido Nacional se reunirán el martes para comenzar a repensar la estrategia hacia setiembre.
“Vamos a reflexionar sobre el esquema de campaña, el enfoque estratégico, y ver cómo adaptamos las formas de participación a este contexto”, dijo el diputado de Por la Patria Álvaro Viviano. En la misma línea, el edil Diego Rodríguez de la Lista 404 parafraseó al presidente Luis Lacalle Pou, líder de su sector, y dijo que “habrá que ir abriendo una perilla, cerrando otra, y ver cómo se desarrolla semana a semana la estrategia de la elección”.
Camilo dos Santos
El edil de la Lista 71, Daniel Martínez Escames, consideró que “a nivel barrial la gente está muy animada”, aunque reconoció las limitaciones de la pandemia. “Lo esencial en esta campaña va a ser el reparto de la lista. Creo que actos y movilizaciones grandes no va a haber, por lo que la estrategia central va a estar en el reparto de la lista”, agregó el herrerista.
En Ciudadanos prevén que la fase territorial será a partir de agosto, aunque las salidas estarán limitadas a entrega de listas, dijo a El Observador el secretario departamental de Montevideo del Partido Colorado, Felipe Schipani. “Creo que no va a ser una campaña de actos masivos ni grandes movilizaciones. Pero las listas hay que repartirlas en la calle, hay que ir a las ferias y a dónde circula la gente”, contó.
El canciller Ernesto Talvi transmitió a los dirigentes de Ciudadanos que no participará de la campaña para apegarse a su rol como jefe de la diplomacia uruguaya. Batllistas, por su parte, trabaja mediante videoconferencias por municipios.
Diego Battiste
En el Frente Amplio, en una reunión virtual que el lunes mantuvieron dirigentes de la capital, hubo algunos que manifestaron inquietud por la planificación de la campaña. El presidente de la departamental de Montevideo del Frente Amplio, Carlos Varela, dijo que de momento se piensa en una campaña remota. En esa postura también están los comandos de los candidatos Cosse, Martínez y Villar, que en las próximas semanas planean intensificar sus actividades en las redes.
El diputado Gustavo Olmos de Fuerza Renovadora dijo que en los próximos días harán un “relanzamiento virtual” de la campaña de Villar y que hasta ahora todas las actividades previstas son remotas. “Estamos esperando que aclare el panorama pero todavía no da para hacer cosas masivas”, resumió. En la misma línea, Jorge Rodríguez del PDC, que trabaja junto a Martínez, dijo que para las reuniones presenciales “hay que esperar todavía un poco más”.
Austeridad electoral
Los partidos no solo enfrentan dificultades para la comunicación y actos, sino también para generar actos de recaudación. “Va a ser una campaña más corta, y económicamente de menor impacto”, dijo Viviano.
Mientras, Schipani consideró que “la campaña no se sustenta con aportes del Estado”. “Se sustenta básicamente con aportes de empresarios y lo que pueden aportar los candidatos. Y obviamente el sector empresarial está golpeado entonces creo que va a ser una campaña austera, con presupuestos mucho más reducidos que si hubiera sido en mayo”, explicó. En las campañas departamentales el Estado paga $59 por voto (13 unidades indexadas), casi siete veces menos que la nacional.
Según el candidato a edil socialista, Nicolás Lasa la campaña también será “de menor costo”, se traccionará a partir del movimiento barrial y atrasará hasta el mes anterior a la elección. “Con esta dinámica la campaña puede derivar en que el que ponga más plata tiene más chance de aparecer”, dijo.