Promover la corrección del cúmulo de objeciones de todo tipo que asolan a la Administración de Servicios de Salud del Estado (ASSE) es la justificada meta final deseable de la comisión investigadora creada por la Cámara de Diputados. Su promotor y presidente, el diputado de la izquierdista Unidad Popular, Eduardo Rubio, acaba de asegurar que “hay varios niveles de corrupción” en el organismo que atiende la salud de más de 1 millón de uruguayos dependientes de la gratuidad de los servicios estatales. Las flaquezas de ASSE por conducción inadecuada y deficiencias estructurales vienen desde su creación, durante la primera presidencia de Tabaré Vázquez. Pero han recrudecido últimamente por crecientes denuncias fundadas, que ponen en la cuerda floja a sus actuales autoridades.
Rubio, que ha recibido nuevas denuncias desde que se formalizara la comisión investigadora, destacó como claudicaciones éticas que el director de un hospital contrate a su propia empresa de ambulancias o se nombre a familiares en cargos de responsabilidad. Anunció que la prioridad de la comisión es investigar cómo ASSE utiliza el dinero asignado a los contratos con terceros, incluyendo si se pagaron sobreprecios. Pero hurgará también en otras situaciones, incluyendo la sonada estafa al Fonasa, que involucra al Banco de Previsión Social y por la que más de 30 personas han sido procesadas.
El legislador señaló que no es facultad de la comisión investigadora despedir jerarcas o reorganizar ASSE. Se concentrará, en cambio, en confirmar errores de gestión y los denunciados actos corruptos, y llegará a denuncias penales si fuera necesario, pero dejará en manos del gobierno corregir el funcionamiento del jaqueado organismo. Dijo: “Podemos dejar al descubierto errores graves o situaciones irregulares de fondo y el gobierno tendrá que asumir la responsabilidad ante la opinión pública”. En los últimos años ha faltado disposición oficial para solucionar claudicaciones con energía y eficacia. Han pasado tres administraciones frenteamplistas desde la equivocada reforma de la salud sin que se tomaran medidas correctivas pese a evidentes tropiezos desde el primer momento, con notorias deficiencias en la atención a la gente y hasta procesamientos por ilicitudes.
Pero la gravedad que ha asumido el caso de ASSE le dificultará a la administración Vázquez seguir tolerando una situación insostenible. Mucho dependerá de las conclusiones de la investigación parlamentaria. Es significativo que la comisión haya sido creada por decisión unánime de los diputados. El hecho de que la haya votado hasta la bancada oficialista, abandonando su práctica habitual de cerrar filas en torno a correligionarios cuestionados, parece indicar una creciente propensión del Frente Amplio a encarar finalmente las turbiedades e ineficiencias que campean en el funcionamiento de ASSE. Resta ahora que las constancias reprochables a que arribará con seguridad la comisión Rubio sean recogidas por el gobierno con decisiones que enderecen el torcido funcionamiento del organismo de salud, dejando de lado los inútiles paños tibios con que se ha enfrentado hasta ahora una situación que exige drásticas medidas correctivas.