2 de octubre 2019 - 18:24hs

En el tercer bloque del debate entre presidenciables, Daniel Martínez y Luis Lacalle Pou presentaron sus propuestas referidas a desarrollo humano y uno de los principales tópicos fue la educación. 

En su primera exposición, el candidato frenteamplista destacó que había un millón de personas estudiando y que el 52% de los que entraban a la Universidad de la República eran “primera generación de su familia”. Martínez señaló estos datos como una muestra de que no hubo un “despilfarro” sino que se apostó a la “igualdad”. 

El ingeniero dijo que en 2004 se invertían US$ 540 millones en educación y que la cifra trepó hasta más de US$ 3.000 millones. En contraste manifestó que en el gobierno del Partido Nacional (1990-1995) fue el único período desde el retorno de la democracia en que “disminuyó la inversión en educación”. 

A su turno, Lacalle Pou contestó que no podía dejar pasar “por alto” la cifra que había manejado Martínez y que no era la que él tenía. “No vine a hablar de pasado pero naturalmente esa cifra que dice la tiene que sostener y mantener porque no es la cifra que yo manejo”, expresó.

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El Observador consultó a los equipos técnicos de ambos candidatos para conocer las cifras que manejaba cada uno.

El coordinador del programa y los contenidos de la campaña de Martínez, Ramón Méndez, señaló a El Observador que los argumentos que utilizaron surgían de las cifras oficiales disponibles en varias páginas web. A modo de ejemplo citó un informe del Observatorio Social del Ministerio de Desarrollo Social, el cual señala que la inversión en educación en miles de pesos constantes en el final del primer gobierno de Julio María Sanguinetti (1989) era de 18.139.479 y que en 1994, al final del gobierno de Luis Alberto Lacalle, pasó a 18.033.298. 

Méndez también citó el informe La educación uruguaya en el cambio de siglo elaborado por Martín Pasturino en el año 2012 que, en base a gastos y salarios del Consejo Directivo Central de la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP), da cuenta de que la participación porcentual en el gasto del gobierno había pasado de 9,8 en 1990 a 8,9 en 1995.

En tanto, el coordinador de los equipos técnicos de Lacalle Pou, y señalado como futuro ministro de Educación y Cultura en caso de que el blanco llegue al gobierno, Pablo da Silveira, dijo a El Observador que le parecía un “disparate” la cifra que había manejado Martínez y consideró que en 1989 la inversión era de US$ 180 millones y en 1994 pasó a ser de US$ 400 millones.

Y tanto los números manejados por el comando frenteamplista como por el blanco son correctos. Ambos difieren porque parten de enfoques diferentes. Los del Partido Nacional están basados en la inversión según miles de dólares corrientes. Los del Frente Amplio, en cambio, se sujetan al porcentaje en relación del Producto Bruto Interno (PBI).

Es que a pesar de que hubo un aumento en la inversión de miles de dólares (en ANEP pasó de US$174.286 a US$305.601 y en Udelar pasó de US$56.287 a US$119.135) el número en relación al PBI se redujo entre 1990 y 1994 (pasó de 1,87% a 1,62%) al igual que la inversión en pesos constantes (pasó de $15.711.210 a $14.462.919), según datos de la Contaduría General de la Nación.

Para Héctor Bouzón, ex director de Presupuesto de ANEP e integrante de Eduy21, la discusión está sobre "una línea delgada".

"No solo no se bajó la inversión en educación sino que hubo aumento pero, en términos reales, el poder de compra bajó. Vos podías comprar menos cosas. No se puso tanta plata como para recuperar el poder de compra en términos reales", explicó Bouzón.

Esto significó una disminución real del gasto y, desde este punto de vista, la frase de Martínez fue correcta. Y aunque el argumento de los nacionalistas no es erróneo, no tiene cabida en lo sustancial: al haber una inflación alta, un aumento en el gasto no produjo más dinero real para la educación sino menos.     

Leonardo Carreño

Sin embargo, hay un detalle que no es menor: durante el debate el candidato oficialista usó las cifras en millones de dólares para destacar el aumento del gasto en los gobiernos frenteamplistas y planteó las "reglas de juego" en esa moneda. Así como sostuvo que en 2004 se invertían US$ 540 millones en educación y que la cifra trepó hasta más de US$ 3.000 millones, los nacionalistas contestaron que hubo un aumento de la inversión en el gobierno de Luis Lacalle Herrera porque la inversión se duplicó en millones de dólares corrientes, 

A su vez, el aumento de la inversión en educación en los últimos años no es tan notorio si, a diferencia de los números que manejó Martínez, se compara el gasto educativo con el total del presupuesto del Estado. Ese análisis refleja que en los últimos diez años (desde el 2009 hasta el 2018) el porcentaje de la inversión en ANEP y la Udelar se mantuvo en el 15% del presupuesto total con pequeñas variaciones en los decimales. En el caso del gobierno del Partido Nacional ese guarismo se redujo en un 1,8%, en el periodo. 

El terreno del presupuesto educativo no es un espacio cómodo para este gobierno. Llegar al 6% del PBI en educación fue una de las grandes promesas del Frente Amplio durante la campaña electoral de 2014 pero, a pocos meses de terminar este período, los números reflejan que la meta no fue alcanzada aunque sí existió un incremento. El programa del FA establecía que "se puede exigir presupuestalmente ir hacia el 6% del PIB". Sin embargo, una vez en el gobierno, la promesa se tradujo en "tender" hacia el 6% para 2020. Actualmente, se destina el 5,1% del PBI.  

Producción: Santiago Soravilla

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