Rodolfo Abalde en la actualidad

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Con el pase de Peñarol a Nacional se compró un Opel Rekord y jugó dos clásicos históricos: la vida de Rodolfo Abalde

En Nacional discutió con Espárrago y en Peñarol con Cubilla; empezó de puntero y terminó de líbero; jugó en un Liverpool que hizo historia y se afincó en Ecuador
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11 de noviembre de 2023 a las 08:37

Rodolfo Abalde estaba en la cancha del Estadio Centenario el día que Manga, arquero de Nacional, hizo el gol de arco a arco contra Racing. “Luisito Posadas, que era nuestro golero, no jugó nunca más”, recordó el exfutbolista a El Observador. Fue el 30 de mayo de 1973 por la Copa Montevideo y el Mono jugaba en la Academia, que ese día perdió 7-0.

También fue titular en Peñarol y autor del primer gol, en el inolvidable clásico de los 9 contra 11 que el aurinegro ganó en 1980 por la Liguilla. Y, como si esto fuera poco, fue protagonista con la camiseta de Nacional del clásico que los tricolores ganaron 1-0 en octubre de 1983, dejando últimos a los aurinegros en el Campeonato Uruguayo.

Abalde en su actual tarea en una academia de fútbol

Empezó la carrera jugando de puntero derecho en Racing, pasó a jugar de volante en Liverpool y terminó siendo uno de los mejores líberos del fútbol ecuatoriano.

Se fue de Peñarol en 1982 directamente a Nacional porque el Contador Damiani no le quiso pagar el aumento del costo de vida. Con el pase, se compró un Opel Rekord alemán. 

Del barrio "Cien manzanas" de Salto

Abalde todavía recuerda los primeros años de vida en el barrio “Cien manzanas” de Salto. Allí nació el 1° de junio de 1954 en una casita de lata en la calle Carlos María Ramírez, frente a la cancha del Don Bosco. Su padre era argentino, nacido en Concordia, al otro lado del Río Uruguay, y su madre uruguaya. El abuelo Juan José, nacido en España.

Cuando tenía 6 años sus padres se mudaron a Montevideo. “La situación económica estaba difícil”, recordó Abalde a El Observador. Residieron siempre en la zona de Villa Española y la Unión. En esa etapa conoció a Héctor Patín Santos, exarquero de Liverpool, Barcelona de Ecuador, Nacional y Peñarol, entre otros equipos.

Equipo de Macará en 1987

Viviendo en 8 de Octubre e Industria, Abalde solía concurrir al club Sporting Unión, y comenzó jugando en el Universal. Con la “memoria de elefante” de la que se enorgullece, recuerda a Casimiro González, Hebert Revetria, el Ruso Olivera: “Mirá los jugadores que teníamos en el barrio. También nos juntábamos a jugar en Industria y Túnez, con Heber Molina que jugó en Bella Vista, el Tartamudo Carrero (Mario Carrero, de Larbanois & Carrero), Julio Lorant que se fue a España y se quedó, Ricardo Conde que salió campeón con Defensor. También se crió con nosotros Alfredo Evangelista”.

De ahí continuó en Nacional, en baby fútbol. Practicaban en una canchita al lado del Parque Central junto a Revetria y al Negro Muniz.

Dio la casualidad que el chofer de la bañadera era dirigente de Miramar, donde jugaba Julio César Abalde, hermano de Rodolfo. Entonces se fue a jugar a Miramar, con la condición que puso su padre: si aparecía otro equipo interesado, tenían que dejarlo ir.

Abalde en Delfín, el último equipo que defendió

A los tres meses, surgió la posibilidad de pasar a Racing Club de Montevideo. Abalde tenía 14 años y se fue a jugar al conjunto de Sayago. “El presidente era Jorge Siviero, pero en divisiones menores estaban Ruben y Ernesto San Román”, recordó.

Era el año 1968, y en 1971 Racing bajó a la B, por lo que para la temporada siguiente apeló a los juveniles. “Todos los purretes empezamos a jugar en Primera, que era muchísimo. Era tremendo equipo, hasta el día de hoy hablamos con varios; Ney Morales, Roberto Echartea, Luis Chavez, el gordo Carlitos Ravel, Pedro Ortiz, Tabaré Serrés”.

“En Racing jugué de puntero derecho siempre. Cuando pasé a Liverpool en el año 1975, debuté contra Racing en la Cuchilla. Ganamos 1-0 con gol mío que ni grité después de tantos años en el querido Racing Club. Ahí me dice el Chuleta Prieto, 'Mono a partir de hoy no jugás más de puntero; vos sos 8'"

Como si lo tuviera escrito en una agenda, Abalde apunta con exactitud que el 18 de julio de 1973 se fue a jugar al Levante de España. Regresó al año siguiente a Racing, dirigido por Andrés “Chuleta” Prieto, hermano de Ignacio Prieto. “Subimos a la Primera división A en 1974 y cuando empezó la temporada 1975, Prieto se fue a dirigir en Liverpool y me llevó”.

En el equipo de la Cuchilla participó de la histórica campaña de 1975 y permaneció hasta 1978 cuando Saúl Rivero lo recomendó al Atlético Español de México

El Monto gritando un gol en Macará

En 1979 el club mexicano quiso comprar su pase, pero Liverpool le subió el precio. “En esa época pedían US$ 40.000. El vicepresidente del Atlético Español viajó a Montevideo para comprarme, pero el escribano Pareja Sanguinetti de Liverpool, le dijo que mi pase valía US$ 70.000. Lamentablemente no me vendieron y quedé en rebeldía” .

Así fue que en 1979 fue transferido a Peñarol, donde permaneció hasta 1981. Compartió equipo con grandes figuras, como Fernando Alvez, Diogo, el Indio Olivera, Lorenzo Unanue, Mario Saralegui, Fernando Morena y Venancio Ramos, entre tantos otros.

“En este momento estoy viendo una foto de Liverpool del 75: Héctor Patín Santos, el Loco Marrero, Saúl Rivero, Edinson González, Vitamina Fernández y Gerardo Pelusso; yo, que era puntero derecho, Juan José Amatraín, Carlos Calcaterra, Denis Milar y Luis Pereira que está en México. ¡Qué equipo!”

Su pase directo de Peñarol a Nacional, hizo mucho ruido en el inicio del año 1982. Abalde repasó cómo fue ese momento y por qué un día estaba entrenando en Los Aromos y al otro día en Los Céspedes.

El inesperado pase de Peñarol a Nacional

“Yo había arreglado un dinero con Peñarol en 1979 y me acogí al costo de vida para los próximos dos años, pero no me quisieron pagar lo que yo pretendía. Al 31 de diciembre de 1981 yo era jugador libre, pero seguía entrenando en Peñarol porque Hugo Bagnulo, que me dirigió en Liverpool también, me decía ‘Mono, yo te quiero acá y se acabó’. Sí –le respondió Abalde-, pero va a haber unos problemas bárbaros porque le voy a arrancar la cabeza al viejo (José Pedro) Damiani”, entonces tesorero aurinegro.

Junto a Fernando Morena en Peñarol; el golero es Jorge Fossati

Un día el futbolista se fue a pescar -hobby que adquirió de niño junto a su padre, el Perro Abalde- a la escollera Sarandí y su amigo Titino Álvarez, que trabajaba en canal 12, lo fue a buscar. “Dejá eso, tenemos una reunión con Dante Iocco”, entonces presidente de Nacional. Se trasladaron hasta la casa de Iocco, cerca de Parque del Plata.

“Me preguntó si yo era libre y el motivo. Llamó a Sienra (secretario general de Nacional) por teléfono y después al técnico, que era el Bebe Castelnoble. Al final me preguntó si quería jugar en Nacional. Por supuesto, le dije”.

Trayectoria
Racing, Levante, Liverpool, Atlético Español (MEX), Peñarol, Nacional, Morelia Michoacán, América de Quito, Macará y Delfín de Manta. En 1976 jugó 4 partidos con la selección uruguaya.

Abalde ganaba $ 8.000 en Peñarol y pasó a ganar $ 57.000 por mes en Nacional, siete veces más. “Me compré la casa y un Opel Rekord 2.0 alemán; andaba contento como perro con dos colas”, revivió.

Para agregarle más color al pase, el día que se conoció públicamente la noticia era 28 de diciembre, Día de los Inocentes. “La gente no lo podía creer, no puede ser. Mucha gente no supo cuál fue la verdad”.

Abalde con la de Nacional

En Nacional jugó en 1982 y en 1983, el año que los tricolores armaron el llamado Equipo de las Estrellas, que ganó el Campeonato Uruguayo. Pero no terminó bien, porque se peleó con el técnico Víctor Espárrago. “Me apartó del equipo. No era buena persona. Me acuerdo que en Nacional estaba su hermano Alberto y nunca le dio una oportunidad. Al presidente Sienra le dije que no servía para nada, que me quería ir porque si no le iba a romper la cabeza”.

El presidente le aconsejó que le pidiera disculpas a Espárrago, pero Abalde se negó: “Quiero rescindir contrato, ese no sirve para nada, hay camarillas en Nacional y no estoy acostumbrado a eso”.

Se desvinculó de los tricolores y fue a Cerro, pero estuvo solo dos meses, porque en 1984, recomendado por Carlos Acevedo, pasó al Morelia Michoacán de México.

"En 1982 Nacional jugó contra el Cosmos en Estados Unidos. El técnico era el Bebe Castelnoble y antes del  partido le dije, 'Bebe, vamos a tener que hacer el sistema del vampiro'. Me preguntó cuál era y le contesté, 'todos colgados del palo porque nos van a cagar a pelotazos'. Perdimos 3-1; jugaban Johan Neeskens, Cabañas, Chinaglia, Julio César Romero".

Al año siguiente regresó a Montevideo. Tenía todo listo para irse a jugar al O’Higgins de Rancagua, pero el técnico Aníbal Gutiérrez Ponce, que estaba en Ecuador, viajó a Uruguay con un dirigente de América de Quito y se lo llevaron a ese club en agosto de 1985.

Ecuador, el final de su carrera como futbolista

Hasta fines de 1986 defendió al Verdolaga de la capital ecuatoriana. A fines de es año se peleó con el entrenador y regresó a Racing de Montevideo.

Abalde, agachado, con la camiseta de Macará

Regresó a Ecuador para jugar en Macará de Ambato, donde estuvo entre 1987 y 1989. Por último, terminó su carrera con la camiseta de Delfín de Manta entre 1990 y 1991: “Terminé la carrera con casi 39 años. Me lesioné ligamentos y entonces, después de darlo todo, decidí dejar”.

Lo hizo siendo uno de los mejores líberos del fútbol ecuatoriano. Cuando empezó su carrera en Racing jugaba de puntero derecho, en Liverpool pasó a jugar de volante y terminó en la zaga: “Cuando llegue a Macará jugaba de volante central o de 8, pero como en algunos partidos los defensas no daban pie con bola, me preguntó si me animaba a jugar atrás y le dije que si”.

Después de terminar su carrera de futbolista puso una parrillada en Ambato entre 1992 y 1994. Ese año, ya recibido de entrenador, trabajó en las divisiones menores de Aucas, en Quito.

“Acá en Ecuador es como en Uruguay, los equipos no te dan oportunidades por más que te digan que sos ídolo” dijo Abalde, que entre el 2000 y 2013 se fue a Estados Unidos, donde trabajó “de todo” menos en el fútbol.

Abalde en Delfín contra Carlos Berrueta de Liga de Quito

Volvió unos meses a Uruguay y regresó a Ecuador, donde se estableció en Ambato, provincia de Tungurahua. Actualmente, con 69 años y una condición física envidiable (sigue jugando al fútbol todos los sábados con exmundialistas ecuatorianos), lidera un proyecto en una academia de fútbol.

Es padre de cuatro hijos (Claudio, José María, Diego y Jonathan) y abuelo de 9 nietos. En Industria y Apóstoles permanece la casa de la familia.

El día que "puteó" al Negro Cubilla

Peñarol viajó a Italia en 1981 para participar de un mundialito de clubes junto al Milan, Internazionale, Genoa y Santos.

El técnico aurinegro era Luis Cubilla, con el que Abalde tuvo una discusión importante. 

"Resulta que cuando vamos a jugar al Giuseppe Meazza contra el Santos, yo estaba de suplente. Hay un falta cerca del área de ellos y Cubilla me mete a la cancha. Entré a la carrera y le dije a Fernando Morena que me la tocara que la metía contra el palo. Dicho y hecho. Metí el gol y salí corriendo al banco a putear a Cubilla. Fernando me agarró del pescuezo", contó Abalde.

Con la camiseta que jugó en Peñarol frente al Inter de Milán en 1981

La bronca venía de tiempo atrás, cuando Cubilla lo sacó del equipo. El asistente técnico era Maño Ruiz. "Pasaron los años y en 1993 Cubilla vino con la selección uruguaya a Ecuador por la Copa América. Lo fui a ver y le dije que me había dolido que me mintiera. Ahí quedamos".

Cuando jugó en el Álvaro Gestido

Otro de los momentos que guarda con orgullo, es cuando lo invitaron a jugar en el Álvaro Gestido, el equipo que tenían los campeones del Mundo de 1950.

“Jugaban  William Martínez, el Negro Obdulio, Alcides Ghighia… y tuve el orgullo que me invitaron a jugar en Canelones con todas esas glorias. Fuimos en una moto Vespa con el Tano Pascuali. Me acuerdo como si fuera hoy, el Negro Obdulio se sentó con su damajuana de vino y William Martínez me gritaba, ‘corré guacho de mierda’”.

Tantor, el niño que cumplió la promesa

Sobre el final de la charla, Abalde recordó una anécdota que lo llena de emoción.

“Nosotros llegamos de Salto a Montevideo con una mano atrás y otra adelante. No conocíamos a nadie. Hay gente que nos ayudó y aún le sigo diciendo tía. Yo iba a la escuela de curas, colegio Federico Ozanam en el barrio Puerto Rico. Cuando la maestra preguntaba, ‘a ver Rodolfo,  3x2’, yo le contestaba ‘llueve maestra’".

Abalde con los niños de la Academia de fútbol de Ambato

"Yo no iba a estudiar, yo iba a jugar al fútbol  descalzo en una cancha de piedras, con vidrios y palitos de eucaliptus. En esa época, Tito Romero, un cantante de tangos que jugó en Nacional como marcador izquierdo, me puso de sobrenombre Tantor, como el elefante de Tarzán. Un día la maestra María Vieytes preguntó que íbamos a ser cuando fuéramos grandes y yo le dije que iba a jugar en Nacional, Peñarol, la selección e iba a viajar por el mundo. Aún hoy cuando recuerdo esa anécdota se me caen las lágrimas. Pasó el tiempo y regresé a esa escuela, donde ahora van mis nietros, me presenté con el padre, que era el mismo de aquella época, y le dije que yo era 'Tantor'. Me quedó mirando y se le cayeron las lágrimas. ‘Cumpliste tu promesa’, me dijo. Por eso yo le digo a los niños ahora que ‘querer es poder’ y es uno de los orgullos que tengo”.

También guarda en su corazón el momento que le entregó la llave de la casa que pudo comprarle a sus padres, a los que sigue extrañando, porque “con la carrera deportiva que tuve no estuve casi nunca en Uruguay con ellos”.

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