El 2023 promete ser un año difícil para la economía mundial y regional, para la de China y por lo tanto para el agro de Uruguay.
A nivel mundial será un año de bajo crecimiento y el estancamiento puede traer todavía más inestabilidad. Probablemente por primera vez en décadas la economía de China haya crecido menos que el promedio mundial en 2022 luego de un diciembre muy negativo. Así las cosas, el récord de exportaciones de Uruguay de 2022 será difícil de superar este año, especialmente si no se cuenta lo que se va desde zonas francas. Porque es un récord cimentado en el impulso del primer semestre que se ha desvanecido y que demorará unos meses en recuperarse. Los problemas que irrumpieron en el segundo semestre mantendrán vigencia, al menos durante el primer semestre de este nuevo año.
El primer semestre va a estar signado por seis factores adversos:
Covid en China
El freno que causó la política de confinamiento de las personas con Covid es continuado por el freno de las multitudes infectadas. Aunque es muy opaca la información que llega desde el país asiático, se estima que la economía tuvo un muy mal comportamiento en el último trimestre de 2022 y no se recuperará en este primer trimestre de 2023. Esa recuperación es imprescindible para que el precio de la carne y los lácteos encuentre un piso.
Sequía
Para muchos productores la pasada ha sido la tercera o cuarta primavera consecutiva con muy poca lluvia. Pero mientras en 2022 enero trajo desde su primer día lluvias abundantes y salvadoras, este enero se comporta de acuerdo a lo que se espera de una etapa Niña del Pacífico, la sequía golpea a la ganadería y la lechería y pone en riesgo a los cultivos de verano.
Precio internacional de carne vacuna, según FAO.
Desfasaje cambiario
El Banco Central está en plena batalla por reconfigurar las expectativas y convencer al mercado de que puede llevar a la inflación a sus metas en 2023. Para ello mantiene tasas de interés en pesos superiores a la inflación. Los analistas que consulta el propio Banco Central esperan una suba moderada del dólar luego de una baja de más de 10% nominales en 2022. En paralelo el cambio de gobierno en Brasil ha generado una suba del dólar. Más presión sobre los exportadores que ya vienen vendiendo y facturando menos que un año atrás desde hace cuatro meses.
Tasas internacionales en ascenso y crecimiento global reducido
Lo advirtió al empezar el año la Directora del Fondo Monetario Internacional, las tres principales economías del mundo, Estados Unidos, la Unión Europea y China, van frenando, difícil que las materias primas puedan subir con ese escenario de tasas altas y economía yendo para atrás.
Precio alto de granos
Hasta que no entre la próxima cosecha de maíz en la región el precio de un insumo importante para la ganadería seguirá en niveles muy altos. Esto es una dificultad para el uso de raciones ya que mantiene altos los costos. Muchos corrales de ganado seguirán cerrados, la faena de vacunos del primer semestre será baja salvo que un agravamiento de la sequía obligue a vender animales de regular terminación y vientres.
Faena anual de vacunos.
El valor de la energía
Un entorno recesivo podría hacer bajar el precio de la energía, de hecho el precio del gas en Europa ha bajado a niveles previos a la guerra, pero siendo el del petróleo un oligopolio manejado por el cartel de la OPEP, en cualquier momento puede decidirse reducir la producción y sostener los precios altos.
De modo que por clima y por macroeconomía el primer semestre de 2023 será difícil. Pero son factores transitorios. En efecto, en primer lugar cabe esperar que por vacunación o por infección la población de China quedará inmunizada. La demanda por carne y lácteos podría así reactivarse durante el segundo semestre, o aún durante el segundo trimestre del año. Especialmente porque la carne es un producto que se consume preferentemente fuera del hogar.
En segundo lugar, los modelos meteorológicos proyectan muy mayoritariamente una retirada de La Niña sobre marzo. Para el productor trabajar con un marco de más normalidad climática va a ser un aliciente para enfrentar un invierno difícil pero tal vez con una posibilidad de recuperación de las pasturas en otoño.
Por otra parte, la inflación va bajando en Uruguay y en los países desarrollado. Probablemente la fase ascendente de las tasas de interés alcance un techo en Uruguay y en los países desarrollados durante el primer semestre del año. El fin de la suba de tasas en el mundo, una inflación bajando pueden dar un mayor margen a que el desfasaje entre el peso uruguayo y el dólar se detenga o empiece a revertirse levemente. Junto a un clima favorable, tasas que dejan de subir dan un marco mucho más favorable para producir.
Escenarios posibles
El precio alto de los granos debe mantenerse porque hay bajos stocks e incertidumbre de la oferta que persistirá al menos hasta mayo cuando ya entra la cosecha de maíz y soja del hemisferio Sur y se vislumbra la cosecha de trigo del hemisferio Norte. Allí es posible una moderación que coincide con el repunte del precio de la carne y vuelve a ser el uso de grano una herramienta atractiva para dar satos productivos.
También se espera, en un contexto de menor inflación y con la preocupación del invierno atrás, que en la primavera y verano del hemisferio Norte se reactive la demanda europea por carnes y en Estados Unidos la producción tenga una marcada baja por la sequía y liquidación de estos años.
El escenario más probable es de un rebote de precios en carne y lácteos durante el segundo trimestre de 2023. El escenario es más estable en soja, donde ya los precios están muy altos y hay una cosecha récord en Brasil llegando. Pero puede mantenerse una lógica favorable en los precios de trigo y arroz que mantienen una oferta incierta y una demanda firme en tiempos de guerra.
Faena mensual de vacunos.
Es precisamente el conflicto en Europa del Este el gran factor de incertidumbre del año que empieza. La guerra hizo estallar los precios agrícolas, del gas y los fertilizantes. Europa está sorteando el invierno con temperaturas muy altas, poco uso de gas, fuentes de aprovisionamiento más diversificadas y el crecimiento de las más renovables. El precio del gas está en niveles ya normales, previos a la guerra. El de los fertilizantes también está en baja. Pero asegurar que eso siga así sería intrépido.
En esta guerra hemos visto que vale todo y la estabilidad que se va generando en el mercado de granos y fertilizantes puede terminar en cualquier momento.
El 2023 puede ser así el complemento inverso de 2022, con una situación muy compleja al comienzo, que se va acomodando, seguramente sin llegar a la cúspide de precios que alcanzó al promediar el 2022. Pero con que haya una recuperación razonable de precios y clima normal, ya estarán las condiciones para seguir habiendo dejado atrás las dificultades del presente.
Faena anual de ovinos.
El 2023 tiene viento en contra en el primer semestre, pero tiene condiciones para revertir la adversidad en la segunda mitad del año.