El sistema cooperativo agropecuario está fortalecido y mejor posicionado que en la crisis de 2002, pero necesita encarar una política más agresiva de gestión captando más productores y mayor área de producción para mantener –a pesar de la baja de precios– la actividad económica y empresarial.
Cooperativas agrarias se sienten aptas para enfrentar adversidad
En comparación con la crisis de 2002, no tienen deudas y quieren crecer