27 de agosto de 2012 18:31 hs

En los 333 complejos habitacionales de la Federación Uruguaya de Cooperativas de Vivienda por Ayuda Mutua (Fucvam) se comenzará a clasificar los residuos domiciliarios en origen. El plan abarcará a casi 100.000 personas que, al agregarse a la treintena de otras cooperativas donde ya de desarrolla esta práctica, hará que la Intendencia Municipal de Montevideo (IMM) supere el objetivo del 10% de adhesión de los hogares a los planes de gestión de residuos que se tiene para este año.

A juicio de Juan Canessa, director de Desarrollo Ambiental, el plan apunta a instalar la separación de la basura –húmeda, por un lado, y seca, por otro– como “política de la familia cooperativista”.

El sistema es igual al plan “Mi Barrio Clasifica” del barrio Pocitos que todavía no ha visto un despegue significativo. Solo cinco edificios de un total de los 340 comprendidos en las 87 manzanas seleccionadas se habían adherido a la iniciativa a fines de julio.

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Las 15.000 familias cooperativistas tendrán que separar sus residuos en casa. En cada complejo habrá contenedores especiales –de 200 litros, o de 800 litros, dependiendo del número de personas– para recibir los materiales secos como cartón, plástico y textiles. La IMM se compromete a levantar los recipientes en una frecuencia a determinar. El resto de la basura debe ser colocada en los contenedores generales (verdes o grises) y será levantada por el servicio habitual de camiones recolectores o recolección manual.

De acuerdo al texto del convenio, éste tendrá plazo de un año y podrá ser renovado por períodos similares hasta la finalización del período municipal. Fucvam se compromete a reponer los contenedores que sufran actos de vandalismo.

El 1º de junio la IMM presentó en sociedad los nuevos contenedores para “Mi Barrio Clasifica” que recibirían los desechos reciclables de 15.000 personas. Desde esa fecha, solo cinco edificios aceptaron los términos que incluyen, entre otros puntos, que la designación de un responsable. Fucvam también tendrá que hacerlo.

Para el concejal Hugo Recalt del Municipio CH (que comprende Pocitos) está aquí la base del problema: “Las autoridades municipales ignoran que, a veces, las asambleas de copropietarios tienen discusiones eternas para ponerse de acuerdo hasta para cambiar una bombita. Cuando se les presenta para rubricar un documento tan severo para algo que desconocen, en vez de adherirse, huyen espantados”, dijo a El Observador.

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