3 de abril 2019 - 5:04hs

Cuando José Nino Gavazzo confesó en 2017 haber arrojado, 44 años atrás, el cuerpo de Roberto Gomensoro a las profundidades del río Negro, probablemente se imaginó que ello traería consecuencias en la órbita militar y política, pero difícilmente haya calculado la magnitud del terremoto que se alojó en los últimos días sobre los poderes del Estado, a causa de la divulgación de sus dichos.

Entre los que escucharon a Gavazzo ese día –en su primera de dos declaraciones ante el Tribunal de Honor del Ejército– se encontraba el general José González, por entonces director de la Escuela Militar. Junto a otros dos generales, González consideró que las declaraciones del torturador no constituían per se una afrenta al honor, y en cambio lo castigaron por haber permitido que su camarada Juan Carlos Gómez fuera inculpado por el crimen sabiendo que era inocente. 

En febrero de 2019, con el proceso ya terminado, el ministro de Defensa Jorge Menéndez se comunicó directamente con el presidente Tabaré Vázquez para mantenerlo al tanto de sus resultados. Le explicó que el expediente incluía un informe del entonces comandante en Jefe del Ejército, Guido Manini Ríos, con serias acusaciones al Poder Judicial, y que todo ello merecía una hojeada. Vázquez le respondió que hablara con el secretario de Presidencia Miguel Ángel Toma y que enviaran el caso a la Justicia. Luego cesó a Manini Ríos por sus consideraciones incluidas en el informe y designó en su lugar a González, uno de los integrantes del tribunal que analizó el caso. 

En eso había quedado el tema hasta que este sábado El Observador divulgó la confesión de Gavazzo y desató la crisis política. Aunque Vázquez mostró mano firme y cesó a Menéndez, a González, al subsecretario Daniel Montiel y otros cinco generales que participaron del cuestionado proceso, las derivaciones del caso enfrascaron a los jerarcas del gobierno en un ida y vuelta de declaraciones y adjudicaciones de responsabilidad.

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El Poder Ejecutivo designará al general Claudio Feola como nuevo comandante en jefe del Ejército, hasta ahora jefe de la Casa Militar de Presidencia. Feola es masón, al igual que Vázquez y su nombre ya había estado en la carpeta del presidente cuando designó a González, pero el mandatario prefirió colocar a un general que no estuviera identificado con ninguna de las logias que prevalecen en el Ejército. Por otra parte, el mandatario designó al contralmirante Fernando Pérez Arana como Jefe del Estado Mayor de la Defensa (Esmade), en lugar de Alfredo Erramún, informó VTV. Eso implica que por primera vez en la historia la Esmade estará en manos de la Armada. 
De palabra

En una secuencia que podrá reeditarse próximamente en la Justicia, que ya está analizando el caso, los principales protagonistas del episodio expusieron en estos días la divergencia de miradas e interpretaciones sobre lo sucedido.

El presidente Tabaré Vázquez dijo en VTV que asume la “responsabilidad política” de la “crisis” desatada en los últimos días, y que estará a disposición de la Justicia si esta entiende necesario tomarle declaración. Su versión de los hechos dice que nunca leyó las actas sino que se limitó a “homologar el fallo”, que incluía sanciones a Gavazzo y Silveira por permitir que su camarada Juan Carlos Gómez permaneciera en la cárcel sabiendo que era inocente. 

Eso mismo fue lo que le había transmitido este lunes telefónicamente al presidente del Frente Amplio Javier Miranda –que replicó el mensaje en el Secretariado Ejecutivo– y también fue lo que informó la vicepresidenta Lucía Topolansky a los senadores del oficialismo en la reunión de bancada, según informaron a El Observador fuentes políticas. 

Leonardo Carreño

En la entrevista, Vázquez dijo que en febrero de este año habló por teléfono con el entonces ministro de Defensa, Jorge Menéndez. “Me dice ‘también hay un informe firmado por Manini Ríos que me parece que lo tenés que ver’. Yo le dije ‘bueno, venite mañana, traeme las resoluciones de Silveira, Gavazzo y (Luis) Maurente, y traeme ese informe’”, relató el presidente.

Vázquez manifestó que al leer el escrito –por el cual acabó destituyendo a Guido Manini Ríos– notó “un ataque muy fuerte al Poder Judicial” y argumentó que las “consideraciones” del Tribunal de Honor respecto a Silveira y Gavazzo –no por sus revelaciones acerca de la muerte de Gomensoro, sino por haber dejado que un inocente fuera apresado– merecían una hojeada de la Justicia. “Ahí digo: hay que ver quién era el culpable. Entonces le dije al ministro de Defensa: hablá con el doctor Toma, decile que voy a firmar estas dos resoluciones y que esto pase a la Justicia”, continuó el mandatario.

Según informó el diario El País y confirmó El Observador, Menéndez efectivamente se reunió con Toma en febrero y le llevó los expedientes. El 13 de ese mes, el entonces ministro recibió de manos de Manini Ríos los expedientes, que incluía su informe con críticas a la Justicia, y ese mismo día llamó por teléfono al mandatario.

A partir de allí las versiones difieren según los protagonistas. Menéndez transmitió a su entorno que le detalló a Toma lo que habían dicho Gavazzo y Silveira y que entendía que había que dar pase a la Justicia. Sin embargo, el presidente dijo este martes que el ministro de Defensa “se llevó todo a su despacho” para iniciar el trámite. “Él fue y se reunió con Toma. Toma vio las actuaciones, dijo ‘esto hay que pasarlo a la Justicia’, y el ministro de Defensa se llevó todo a su despacho para cumplir la orden”, señaló el presidente a VTV. 

Vázquez argumenta que este fin de semana, tras la nota de El Observador, se puso a "averiguar" qué había pasado y detectó que "no se había presentado la denuncia". "Según informó el viceministro, porque tenían que cumplir con una serie de trámites, como notificar a los interesados, digitalizar la información". Fuentes del ministerio informaron que hasta la semana pasada estaban "analizando" la información.

La salud de Menéndez

El deterioro de salud del ahora exministro fue un factor clave en la descoordinación entre las oficinas estatales. En el segundo semestre de 2018, a Menéndez le diagnosticaron cáncer de páncreas e hígado. Cuando la información acerca de su enfermedad comenzó a trascender los confines políticos, le comunicó a Vázquez que ponía su cargo a disposición, pero el presidente se negó a aceptarla y le dijo que obtendría el mejor tratamiento como secretario de Estado. 

Diego Battiste

Según explican dirigentes cercanos al mandatario, Vázquez no quiso “soltarle la mano” a una persona de su confianza en un momento tan delicado, porque creyó que hacerlo podría ser visto como una deslealtad. Pero en los hechos, y con el diario del lunes, su decisión acabó jugándole una mala pasada a Menéndez, que quedó envuelto en el escándalo. 

Semanas después de reunirse con Toma, Menéndez se replegó en Durazno con su familia y dejó el mando a Daniel Montiel. “Se enferma el ministro, pide licencia médica, y entra a actuar el subsecretario”, resumió Vázquez en la entrevista. 

Fuentes políticas dijeron a El Observador que Vázquez llamó a Menéndez antes de designar a José González el pasado 12 de marzo. 

Este lunes, antes de ingresar a la sesión del Consejo de Ministros, el presidente se contactó telefónicamente con Menéndez, que le reiteró que su cargo estaba a disposición y se hacía responsable. Quienes vieron entrar a Vázquez a la sala del piso 11 de Torre Ejecutiva dicen que estaba muy molesto con la situación, pero también apesadumbrado por el contacto con el jerarca. Una vez adentro, le dijo a Montiel que presentara su renuncia en el acto. 

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