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1 de abril de 2012 22:01 hs

Hace algunos años, cuando dirigía a Barcelona, el notable Johan Cruyff tiró una de sus frases polémicas: “La importancia que tiene un técnico en un equipo, yo diría que es de un 8%, no más”.

Parece una afirmación arriesgada del holandés. Seguramente los jugadores tienen un papel primordial en la consecución de los goles, en el hecho de saber mandar sobre la pelota, en desbordar y dejar sin aire a un adversario, pero es claro que el DT también tiene mucho que ver en ello.

Y el domingo en Jardines quedó demostrada la trascendencia que a veces tienen los entrenadores a la hora de manejar sus piezas, tal como si fueran de ajedrez. Por un lado, Daniel Sánchez se dio cuenta que tenía que darle velocidad y explosión a su equipo por el lado del más veterano de Peñarol, Darío Rodríguez, y colocó a Leonardo Melazzi, un botija de 21 años que fue un avión. Darío solo atinó a mirarle el número 19 en su espalda y le pegó un par de veces fuerte, tanto, que debió haberse ido expulsado.

Aquí está la disparidad de criterios. Mientras Sánchez apostaba por romper la defensa de Peñarol –y lo lograba–, el Polilla se quedó quieto. No sacó a Darío y dio una ventaja enorme para que su rival diera vuelta un partido increíble.

Tan increíble fue, que Danubio llegó solo tres veces con peligro al arco aurinegro y convirtió en todas. La defensa de los mirasoles otra vez dejó huecos claros y cometió errores por todos lados.

¿Por qué se quedó Darío en la cancha, incluso con la gran posibilidad de que lo echaran, ya que le habían perdonado la vida? ¿Porque es el capitán de Peñarol? Iban solo 9 minutos del ingreso de Melazzi y ya merecía la roja, Danubio había empatado 1-1 y apuntaba a más.

El gol de Aguiar con complicidad de Goicoechea dio un poco más de aire a un conjunto que, como el aurinegro, se desgastó mucho en la primera parte.

¿Por qué lo ganó el Pecho Sánchez? Porque el cambio de Melazzi fue fundamental para abrir la cancha y para gestar eso que tanto le faltó el domingo a Danubio: fútbol, desborde, pique corto y definición certera.

¿Por qué lo perdió el Polilla Da Silva? Por lo antedicho. Si bien su equipo jugó mejor en el primer tiempo, se empecinó en mantener a Darío atrás y por allí se le llovió el rancho. Claro que no fue todo culpa del técnico. Hubo errores defensivos claros como en el segundo gol, tras una pelota quieta de frente desde la mitad de la cancha. “No podemos perder un partido así. Un equipo que aspira a ser campeón no puede equivocarse así”, sentenció el entrenador tras la derrota.

Maximiliano Pérez, quien hizo su primer gol oficial en Peñarol tras 14 partidos, coincidió: “Perdimos por errores nuestros. Por eso nos vamos con cabezas gachas, más que nada por la forma en cómo se perdió”.

Sánchez volvió a respirar. Da Silva se perdió una gran oportunidad.

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