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De Ceibal a Google Drive: qué piden a alumnos y docentes para la nueva virtualidad

La modalidad en línea cambió la forma de aprender en un contexto pandémico donde los sistemas intentan aceitar nuevos métodos que no excluyan a nadie

Plan Ceibal está en conversaciones con Movistar y Claro para ampliar beneficios a estudiantes y docentes

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12 de abril de 2021 a las 05:00

Por Nahuel Marichal

Sostener a los estudiantes y no perder el vínculo es el desafío que desvela a las autoridades de la educación. El 2020 quedó atrás y el 2021 avanza pero mientras la brecha estudiantil crece por aspectos sobre los que, si bien se intentan corregir, aún queda camino por recorrer.

El objetivo es llegar a todos los alumnos y sino ir tras ellos. Esa es una de las principales exigencias a las direcciones de los centros y a cada uno de los docentes por parte de todos los subsistemas de la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP). La nueva normalidad, a la que la enseñanza también debe adaptarse, tiene como otro de los principales requisitos un seguimiento de las conexiones de los alumnos y el vínculo virtual constante entre los estudiantes y sus maestros o profesores.

Tras la primera experiencia de 2020, en esta segunda gran etapa de la virtualidad las autoridades y los docentes buscan utilizar la experiencia adquirida el año pasado y advierten que otra de las claves son las adaptaciones curriculares.

“Es un tema que no es fácil pero estamos volcando todos nuestros recursos para intentar conectarnos con el 100% de los alumnos”, sostuvo el director de UTU, Juan Pereyra.

En el caso de los alumnos que no se conectan por ninguna vía, se los procura identificar y contactar a las familias para conocer las causas con el objetivo de encontrar una solución. Una de ellas es que los estudiantes con previa agenda concurran a los centros. Allí serán atendidos por docentes, cuyo trabajo será mediante guardias presenciales que se van turnando y que la dirección ya fijó. En Secundaria será tres horas, de acuerdo a la planificación que el gobierno envió a docentes.

Una de las tareas más rezagadas en este escenario es la grupal. Este año, durante una visita a liceos en marzo, la directora general del Consejo de Educación Secundaria, Jenifer Cherro, reconoció que es necesario “remover valores” que están “un poco apagados o dormidos”. En esa línea, Pereyra advirtió que “el trabajo en equipo va a estar muy debilitado”.

Para la directora de Primaria, Graciela Fabeyro, lo ideal es maximizar todas las herramientas y sugirió utilizar Google Drive, donde todos pueden trabajar sobre el mismo documento, dijo a El Observador. A su vez, Plan Ceibal está tratando de ampliar las herramientas para acercar facilidades a propuestas docentes de este tipo.

Analizar, discutir, planificar, evaluar y proponer son acciones diarias en la historia de la educación pero que en un instante pasaron a ser virtuales. “Ya nos anticipamos, el año pasado con la experiencia que nos agarró de golpe. En esta nueva modalidad virtual se habla de conectividad (pero) acá está cambiando la forma de aprender. No es lo mismo”, advirtió Ana Antúnez, adscripta del Centro Educador Comunitario, una dependencia de UTU en Maldonado.

Cada día, Primaria, Secundaria y UTU piden los datos de quienes se conectaron y realizan de forma periódica los trabajos, como manera de identificar a aquellos que aún no lo han hecho. Entre los subsistemas, el Plan Ceibal tiene 360 mil alumnos registrados en la plataforma. Un 5% de estudiantes de Primaria y un 8% de la Educación Media no accedió a sus plataformas. En total fueron unos 25 mil estudiantes, informó El País y confirmó a El Observador su director, Leandro Folgar.

Sin embargo, con estos datos no se contempla los trabajos mediante modalidades fuera del Ceibal, como WhatsApp. Es que las modalidades de las actividades también dependen de la estrategia de los docentes. Colonia y Florida son los departamentos donde más se tiene evidencia de conexión a las plataformas de Ceibal.

Si bien cada centro educativo utiliza la infraestructura virtual de Ceibal, “quien tiene que garantizar la experiencia educativa es la ANEP”, añadió el Folgar. Desde el jueves, los sitios Crea y Conferences no consumen datos en dispositivos de Claro y Movistar, compañías con las que se está en negociaciones para eventuales beneficios, confirmó. “Vamos tratando de remover la mayor cantidad de obstáculos posibles, que trascienden incluso a Ceibal”, dijo.

El jerarca afirmó que hoy “todos los estudiantes de educación pública deberían tener dispositivos”. No lo tienen aquellos que están con las máquinas en reparación, que es un 4% del total de computadoras en uso, pero que ha llegado a picos de 10% de afectación, según datos de 2020.

Por su parte, las libretas electrónicas se instrumentaron este año, a partir de que el gobierno anunció la obligatoriedad de la asistencia a clase de forma virtual. Sin embargo, el Codicen dispuso cierta flexibilidad sobre el tema en las primeras semanas, sobre todo ante las dificultades para asegurar la conectividad para todos.

Comunicación constante

El trabajo docente se ve incrementado y las comunicaciones van más allá del horario de clase, a fin de reforzar el vínculo con el alumno

A los docentes también se le pide que la comunicación con el alumno sea constante y por las vías institucionales. Sin embargo, será conveniente abrir el abanico y no trabajar con una sola herramienta para cumplir con el objetivo de llegar al estudiante, como sea.

“La idea es no perder a ninguno”, acotó Fabricio Patritti, director del Liceo Impulso de Montevideo. Allí, un 70% de los alumnos tienen algún tipo de dispositivo, pero un 30% no. Se estudió cada caso y hoy ese porcentaje disminuyó. Antúnez, indicó que “cada situación es muy particular” y los docentes “están buscando todas las alternativas posibles para que el estudiante no se desmotive”.

Lo ideal para todos los subsistemas es que el horario de las clases se respete de acuerdo al mismo que había en las aulas. La mayoría de los maestros y profesores consultados coincidieron en que usan mayormente Crea y WhatsApp, más allá de que las actividades también van al papel. No obstante, también Anep pide utilizar las estrategias que consideren pertinentes según la situación.


Seguimiento y evaluaciones

Fabeyro indicó que “lo fundamental es establecer consignas claras y precisas”. “En la etapa escolar es muy importante el rol del docente donde participa como guía de las tareas y diseñador del proceso, con orientación y seguimiento en la apertura, desarrollo y cierre de cada propuesta”, dijo.

Desde el punto de vista pedagógico el hincapié está en las adaptaciones curriculares que implica un trabajo diferenciado de acuerdo a los niveles de aprendizaje. 

Los inspectores de Primaria reciben evaluaciones que los docentes hacen de sus alumnos sobre su desempeño escolar en una escala con tres niveles: descendido, nivel medio y nivel superior. Según dijeron fuentes de la educación a El Observador, entre las evaluaciones comenzó a aparecer el cuarto nivel que es el “medio-bajo”, a consecuencia de ser más específico para ubicarlos. Lo ideal es que no haya niveles pero nunca sucede, ni en un año sin pandemia.

En Secundaria se modificó la reglamentación por la emergencia sanitaria y, los estudiantes tuvieron flexibilizaciones en cantidad de exámenes y materias pendientes, aspectos que se extenderán conforme dure la situación epidemiológica.

Secundaria además trabajó en la última semana para detectar estudiantes y funcionarios que presenten dificultades en el acceso a conectividad o a un dispositivo. Entre los docentes, el 95% (33 mil personas) de los registrados en el sistema de Plan Ceibal pudieron acceder en 2020. 

En UTU pusieron el foco en aquellos con asignaturas pendientes o que no superaron el año. El jueves finalizó el módulo de nivelación, donde se preparó a los estudiantes de manera diferenciada para el inicio del nuevo año, confirmó Pereyra. 

En la virtualidad, para la entrega de los trabajos se marca una fecha y, en algunos casos, un horario. En paralelo, los actores coinciden en no saturar con cantidad ni extensión de las propuestas respecto a la presencialidad. “El aprendizaje del año pasado fue eso, porque se enloquecen con una cantidad de actividades y no tiene sentido”, agregó Patritti.
 

Conectividad por celular

En el colegio Los Pinos se hizo un llamado interno a colaborar con móviles o chips en desuso para ayudar a estudiantes del barrio Casavalle. La institución consiguió además comprar chips a bajo costo y, su director, Pablo Carriquiry, envió una carta a Antel para ampliar beneficios de paquetes de datos. También evalúa hacerlo con Claro y Movistar, según confirmó a El Observador.

La idea es que cada alumno tenga en su casa un celular que le permita funcionar como un “punto de acceso” para conectar a la Ceibalita. Ya hay 11 dispositivos y se prevé conseguir al menos diez más. “Uno trabaja en Casavalle y ve que hay muchísimos hogares que no tienen internet, computadoras, ni siquiera un teléfono fijo para esos planes que tiene Antel”, contó. 

Lo mismo hizo el liceo Impulso para casos de la institución y la iniciativa también es implementada en otras instituciones como en la escuela 79 del barrio Prado. En centros de UTU, por ejemplo, hubo varios préstamos de computadoras portátiles, que pueden utilizarse con Wi-Fi o los paquetes de gigas que anunció el gobierno para teletrabajar o estudiar.

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