8 de mayo de 2015 18:54 hs

Marcelo, Cuervo, Cabezón. Se lo llame como se lo llame, Tinelli siempre existe. Como si de una imbatible ave Fénix del espectáculo se tratase, el conductor argentino de 55 años nacido en la ciudad de San Carlos de Bolívar no conoce su fin. En los 25 años que pasaron desde la primera emisión de Videomatch, ha liderado diferentes formatos de programa, elencos, estudios, canales de televisión, gobiernos, mujeres y looks, como un camaleón capaz de adaptarse y sobrevivir a cualquier entorno.

No importa que la clase intelectual de ambas orillas del Río de la Plata haya querido derribarlo una y otra vez. Incluso los filósofos le han dedicado sus reflexiones con tal de alejar a la audiencia de él sin éxito. El último en lograr algo de notoriedad en esa cruzada fue el argentino José Pablo Feinmann. “No digo que el programa del muchacho ese, ya grande, no sea ideológico, no: es totalmente ideológico. Es la tarea de idiotizar al receptor, del tipo que llega, se pone a ver la tele y lo que ve es todo mentira, sobre todo los culos”, dijo en octubre del año pasado, al rechazar un premio que también había sido entregado al conductor, nombrado Personalidad destacada de la cultura, por la ciudad de Buenos Aires en 2014.

La distinción no es extraña, si se considera que el conductor y empresario es la cara responsable de una millonaria industria de comunicación encargada del entretenimiento de miles de personas, que tuvo su origen en un programa pensado para los fanáticos del deporte.

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La ascensión

La carrera de Tinelli es presentada como la historia del ascenso de un “chepibe”. Su trayectoria en los medios comenzó en 1975 como cadete en radio Rivadavia, en la que luego pasó a formar parte del plantel de periodistas. Luego de unos años como movilero en programas radiales de fútbol, entró como periodista deportivo en el programa televisivo Badía y compañía.

La década de 1990 llegó y con ella la chance de conducir un programa propio. Tras la negativa del periodista Gustavo Lutteral de conducir un ciclo nocturno, el Cuervo (apodo brindado por su pasión por San Lorenzo) empezó un programa deportivo de medianoche titulado Videomatch. El primer programa se emitió el 1° de marzo de 1990. La cuota de humor de esa producción, pensada para cerrar la programación del canal Telefé, fue introducida gracias a un segmento de bloopers sobre accidentes deportivos, que sería el gen inicial detrás del verdadero éxito del argentino.

Ya en el segundo año de Videomatch, el deporte empezó a perder protagonismo y en su lugar las bromas y las cámaras ocultas empezaron a tomar el programa y aumentar su popularidad. Gracias a ella, el show alumbró otro programa dominguero de variedades llamado Ritmo de la noche.

Tras cuatro temporadas de Ritmo de la noche, ese ciclo y Videomatch desaparecieron para dar vida a El show de Videomatch. Allí surgieron las parodias, las imitaciones, la ingesta de alfajores, la ronda de chistes y una galería sinfín de comediantes y actores que hasta hoy rodean al conductor y dejaron su huella como los reyes de la comedia del cambio de siglo. En el medio, Tinelli, el mandamás detrás de todo, estableció lo que todo líder necesita y fundó su fortaleza bajo el nombre de Ideas del Sur, que hasta hoy es una de las productoras de ficción, entretenimiento y documentales más importante de América Latina.

Ese periplo de casi 25 años le trajo fama, fortuna y una base tan fiel de seguidores como opositores. Pero, tanto en Argentina como en Uruguay, el nuevo regreso de Tinelli a la televisión es uno de los eventos más esperados en la pantalla chica, y este año no es la excepción. El conductor volverá a la pantalla uruguaya este lunes en vivo a la hora 22.30 a través de canal 12 (La Tele) y lo hará, como es de esperarse, a lo grande.

La danza como excusa

En Estados Unidos un programa de televisión pasa a convertirse en un “evento” cuando es rodeado, previo a su emisión, por un sinfín de noticias sobre su producción, sus participantes y una expectativa muy alta entre sus espectadores. El Super Bowl lo hace año a año y hace unos días la fiebre por la transmisión de la pelea entre los boxeadores Floyd Mayweather Jr y Manny Pacquiao llegó incluso hasta Uruguay.

A escala regional, el retorno de Showmatch se ha convertido en “el evento” de la televisión rioplatense y esa naturaleza se la debe a una de las disciplinas más antiguas del arte: el baile.

Apropiándose del formato de los programas de competencia de danza de la televisión europea, como Strictly Come Dancing, Tinelli introdujo el segmento Bailando por un sueño en su programa con el fin de renovar su propuesta. Eso fue hace 10 años y desde entonces “el Bailando”, como se lo suele llamar, tomó por asalto el programa a tal punto que algunos olvidan mencionar el nombre Showmatch.

El mayor acierto de Tinelli con el segmento, sin embargo, fue quitarle importancia al baile. Las coreografías, que también tuvieron sus variaciones en competencias de canto y patinaje, son la excusa para un desfile resplandeciente de conflictos y peleas interminables entre celebridades, pseudocelebridades y personajes cuyas diferencias físicas (ser enano, ser ciego) hacen de su pasaje un verdadero espectáculo de índole circense.

Además, tanto los participantes como los jurados tienen la orden de plantear problemas que no serán resueltos en la competición, sino en los múltiples programas “satélites” que rodean la órbita del Bailando y lo convierten en un programa omnipresente.

Para esta décima edición la fórmula de oro volverá a repetirse. Son 27 las parejas que participarán en el certamen a partir del martes y en ellas se puede encontrar de todo: políticos, vedetes, comediantes, actores y figuras cuya fama reside en sus vínculos amorosos.

El primer ritmo será música disco y el encargado de inaugurar la pista será Ergün Demir, actor que interpreta al personaje de Alí Kemal en la telenovela turca Las mil y una noches, que en Uruguay se emite por canal 10.

Este año, en el estudio de 900 metros cuadrados donde se filma el Bailando, la vedete será la primera pantalla de LED de piso, que soporta 3.000 kilos por metro cuadrado.

El baile comenzará el martes porque el lunes será la presentación del programa y ese día no habrá danza. En cambio, la apertura estará protagonizada por un sketch inaugural, una costumbre que el conductor ha mantenido los últimos años, tal vez para no perder el toque de humor que lo puso donde hoy está.

Humor y música

La “apertura de ficción” será protagonizada por Tinelli corriendo a través de diferentes puntos de Argentina, en una parodia de la celebrada película de Tom Hanks Forrest Gump. El sketch también contará con la participación de Nicolás Repetto, conductor que supo ser su competidor en la guerra diaria por el rating televisivo. Tinelli dijo a prensa del Trece sobre la apertura: “Va a estar buena porque se van a ver lugares divinos del país, desde la playa a la montaña y tendrá un montón de situaciones graciosas”.

Más allá de la parodia, la audiencia que sigue al conductor desde hace años sabe algunas cosas que tiene que esperar para este primer programa.

Ya sea con el ritmo de los Beatles, Memphis la Bluesera o Ricardo Montaner, el Cabezón entrará bajo un despliegue impresionante de papelitos, bailarines, chaperones y otros artilugios, mientras la cámara lo seguirá de cerca en un primerísimo primer plano, incapaz de alejarse por un segundo del rostro responsable de todo el espectáculo. El amo del circo. El rey del espectáculo. Marcelo Tinelli.

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