16 de abril de 2013 18:37 hs

"Puedo presumir de poco, porque todo lo que toco se rompe”, escribió Andrés Calamaro en una de sus cumbres musicales, el disco Alta suciedad. Pero los tiempos en los que el cantautor argentino era reconocido como una de los grandes figuras de la escena musical iberoamericana parecen haber quedado atrás y Calamaro hoy está más presente en el imaginario colectivo por servir de comida para los programas de chimentos. Después de todo, el que avisa no traciona.

El último escándalo de los innumerables en los que se ha visto inmerso “el Salmón” en los últimos años ha sido el de publicar en Twitter una foto de su exnovia, la modelo Micaela Breque, desnuda. Previamente, Calamaro, de 51 años, envió a través de esta red social mensajes para reconciliarse con la rubia de 24 primaveras. Semanas atrás, la joven terminó su relación hipermediática con el músico.

Los mensajes de apoyo y de repudio por la foto, que ya fue retirada de Twitter, no dejaron de sucederse en la red social, el espacio que el argentino ha convertido en el portavoz de sus enojos y excentricidades y en el que ya lleva publicados más de 70.000 tuits (Calamaro dejó la red social en 2010 diciendo que los “140 caracteres pueden metérselos en el medio del ojete”, pero en menos 20 días volvió).

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Ante la andanada de críticas por la foto, el músico dijo a través de la red social que quienes le reprochan “no tienen moral alguna” para juzgar lo que consideró como “un arrebato delicado de arte y nostalgia”. Pero la modelo no pareció cautivada por la creatividad de su expareja: “Un consejo para los hombres que quieran reconquistar a sus mujeres: no insistan, no manden tuits y mucho menos posteen fotos de ella desnuda, eso es de manual”, comentó.

Cuando un seguidor sugirió que lo que hizo era de “poco hombre”, el cantautor respondió: “La foto es un reflejo en un espejo, y mi novia es modelo de playboy. No sos mas boludo porque no hay margen”.

Este acontecimiento, no obstante, es solo uno más de los numerosos escándalos del músico, especialmente notorios desde su separación en 2010 de Julieta Cardinali, madre de su hija. Tras el escándalo por su affaire con Mariana Diarco, Calamaro comenzó la relación con Breque y con ella su etapa más mediática. De este tiempo datan sus apariciones alentando a su novia en el programa de Marcelo Tinelli, Showmatch, algo que los seguidores de su veta más rebelde interpretaron como una traición a sus orígenes.

A esto le sucedieron sus continuos exabruptos en Twitter, como los de tratar de “pajeros y borregas que no dieron una vuelta a la manzana” a los detractores de sus incursiones televisivas o la de confesar que le había quitado la vida a un heroinómano en Madrid y coronar su relato con “lo maté como a una rata”. Eso, sumado al feroz proceso judicial que mantiene con Cardinale, quien le inhibió los dividendos de SADAIC (Sociedad Argentina de Autores y Compositores) y que lo mantuvo alejado por meses de su hija, han convertido a Calamaro en un habitué de la prensa del corazón. Habrá que esperar a que se edite este año su nuevo disco Salmonalipsis now para ver si Calamaro vuelve a ser, de una vez por todas, noticia por su música.

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