21 de noviembre de 2014 19:50 hs

La semana pasada se estrenó en los cines uruguayos Tonto y retonto 2, la secuela de la película de 1994 que sigue las aventuras de Harry y Lloyd, dos amigos con buen corazón pero con muy pocas luces.

Los papeles protagónicos están nuevamente a cargo de Jim Carrey y Jeff Daniels, dos actores que provienen de orígenes artísticos diferentes, y que en esta película presentan dos facetas distintas: mientras que para Carrey los papeles de comedia son los habituales, para Daniels son la excepción.

Ya sea con la intención de parte de un director de sorprender al público, o de un actor de incrementar sus alternativas de trabajo, obtener reconocimiento de la crítica –los roles buenos de comedia no suelen ser tan destacados como los buenos roles dramáticos– o incluso de intentar recibir un premio, multitud de intérpretes se han movido entre el humor y la tragedia. Ejemplos hay muchos en todas las épocas, pero tras el estreno del filme en Uruguay bien vale un repaso de algunos de los actores que se atreven a cambiar.
Tonto y retonto plantea un caso especial, ya que tanto Daniels como Carrey han interpretado papeles humorísticos y dramáticos.

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El canadiense Jim Carrey se dio a conocer a nivel masivo en los primeros años de la década de 1990, con una serie de comedias en las que interpretaba a personajes excéntricos y llamativos, para los que se valía de su expresividad y su escaso temor al ridículo. En esta línea se encuentras películas como La máscara, Ace Ventura y la primera Tonto y retonto.
Sin embargo, hacia fines de los años de 1990 Carrey comenzó a tomar papeles cada vez más serios, empezando con el rol de Truman Burbank en The Truman Show, en la que un hombre descubre que toda su vida ha sido un enorme reality show.

Sus siguientes filmes se mantuvieron en esa línea, como Eterno resplandor de una mente sin recuerdos, o incluso se volcaron hacia el thriller psicológico como en Número 23.

De todos modos, Carrey no abandonó la comedia en ningún momento de su carrera, y ha combinado ambas facetas con éxito, tanto a nivel crítico como comercial.

El caso de Jeff Daniels, su compañero en Tonto y retonto, es bastante distinto. Daniels se formó en el teatro y sus comienzos en el cine fueron en papeles dramáticos, o en películas que, aunque eran comedias, poseían un estilo marcadamente diferente al de Tonto y retonto, como su actuación en La rosa púrpura del Cairo, de Woody Allen.

La película que protagoniza junto a Carrey fue una gran transformación con respecto a sus trabajos anteriores y ha permanecido como una particularidad en su carrera, en la que ha combinado roles dramáticos (Pleasantville, Las horas, e incluso en televisión con la serie The Newsroom) con papeles radicalmente opuestos, como sus trabajos en la cinta de Disney, 101 dálmatas.

Puntos de quiebre
Más allá de estos dos casos, Hollywood posee otros ejemplos de actores que han oscilado entre la comedia y el drama, en lo que en inglés se conoce como playing against type (traducible de forma literal como ‘actuar en contra’). Uno de los mejores ejemplos probablemente sea Tom Hanks.

Sus roles más reconocidos y populares son los de corte dramático, como los interpretados en Apolo 13, Náufrago, o la más reciente Capitán Phillips, aunque en sus inicios Hanks era un actor de comedia, contando en su historial con filmes como Despedida de soltero, una comedia con un perfil juvenil y sexual.

El punto de quiebre para este actor fue Philadelphia, película de 1993 en la que Hanks interpretó a un joven abogado que es despedido de su trabajo cuando se contagia del virus del sida.

La película fue exitosa, y de hecho Tom Hanks recibió su primer premio Oscar por este papel. A partir de entonces se ha caracterizado como un actor especialista en papeles dramáticos aunque con un matiz de comedia, como se ve en Forrest Gump.

Un caso diametralmente opuesto al de Hanks es el de Leslie Nielsen. Asociado habitualmente con películas de humor absurdo de los años de 1980 y 1990, como ¿Y dónde está el piloto? o la serie de La pistola desnuda, en realidad Nielsen era considerado antes de esa etapa como un actor serio, con papeles en películas y en televisión en géneros como la ciencia ficción (El planeta prohibido), acción (La aventura del Poseidón) e incluso en el musical (El rey vagabundo, su película debut).

En el caso de Nielsen, el cambio en su perfil actoral tiene una justificación más simple: los roles importantes dejaron de llegar, por lo que el actor decidió abrirse un nuevo mercado al incursionar en la comedia, algo que efectivamente logró.

Otro que, utilizando una analogía futbolera, “manejaba los dos perfiles” era el recientemente fallecido Robin Williams.

Sus inicios fueron en la comedia, primero en espectáculos de stand-up y luego en la serie televisiva Mork y Mindy, pero a partir de su actuación en Moscú en Nueva York, en la que interpretó a un músico soviético que solicita asilo en Estados Unidos, Williams comenzó a combinar su faceta humorística con un costado dramático, visible por ejemplo en La sociedad de los poetas muertos, e incluso adoptando una faceta “oscura” en cintas como el thriller psicológico Retratos de una obsesión, en la que aparece como villano.

Otro caso particular es el de Bruce Willis, quien a lo largo de su carrera actoral atravesó por varios períodos. En la década de 1980 era popular por su papel humorístico en la serie de televisión Moonlighting, para luego convertirse en un “héroe de acción” a partir de su rol como John McClane en la saga Duro de matar. Con el paso de los años, Willis se volcó también a papeles dramáticos, en películas como Sexto sentido o Pulp Fiction.

El hecho de pendular entre distintos géneros enriquece las carreras de los actores, pero sobre todo es un deleite y una sorpresa para los espectadores. l

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