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Aprender de Ciencia en el aula de la escuela

8M > Quiénes son ellas

De princesa a científica: la maestra uruguaya que incentiva a las niñas a estudiar otras carreras

Tania Belén Fernández tiene 28 años y es maestra en Canelones; en su libro “¿Quiénes son ellas?” rescata a través de un juego las historias de 12 mujeres que se dedican a la ciencia, la tecnología, la ingeniería y las matemáticas en Uruguay

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11 de febrero de 2022 a las 09:01

Pensá en el primer juguete que te regalaron. ¿Fue una muñeca o un disfraz de astronauta? ¿Una pelota o una cocinita? Después, en algún momento de tu vida, seguramente jugaste o viste en alguna vidriera el famoso Cara a Cara. También conocido como ¿Quién es quién? (fabricado por primera vez por Milton Bradley en el año 1988 pero actualmente distribuido por Hasbro), es un juego de preguntas y respuestas concisas, en el que los participantes tienen que descifrar qué personaje le tocó al otro al comienzo, cuando cada uno seleccionó una tarjeta al azar de un mazo de posibilidades. Es un juego sencillo, fácil de armar, fácil de aprender y que en este caso siempre tiene una ganadora: una mujer uruguaya que se dedica a la Ciencia.

¿Quiénes son las protagonistas de esta versión? Moira Sotelo (arqueóloga), Natalia Bajsa (microbióloga), Anita Aisemberg (aracnóloga), Bettina Tassino (bióloga), Ana Denicola (química farmacéutica), Natalia Moreira (socióloga), Vanesa Amarelle (microbióloga), Soledad Ghione (bióloga), Ana Inés Zambrana (bioquímica), Mariana Di Giacomo (paleontóloga), Florencia Benítez (física) y Fiorella Haim (ingeniera eléctrica).

Las mujeres protagonistas del libro Quiénes son ellas

Ellas son valientes, profesionales, líderes, apasionadas, pero también mujeres reales ¡que están vivas!, con incertidumbres y miedos. Así las resume en el prólogo la autora de este proyecto que empezó con sus alumnos, dentro del aula multigrado en la escuela rural 32 de Progreso, y terminó ganando un fondo del Ministerio de Educación y Cultura (MEC). El resultado fue un ingenioso libro, que ya se encuentra en librerías y hoy es un buen día para ir a buscarlo. Porque cada 11 de febrero se celebra el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia. La fecha fue declarada por Unesco en 2015 con el objetivo de promover la inclusión de las niñas y mujeres en la Ciencia, así como la equidad de género en el ámbito científico, tecnológico y de innovación.

Detrás de esta idea hay una maestra, madre de una bebé de ocho meses, atenta y sensible que supo escuchar a los niños. En momentos en los que se habla de crisis en la educación y de programas obsoletos, trabajos como este demuestran que hay esperanza.

Tania en la puerta de la escuela

La historia empezó cuando desafió a sus alumnos a escribir una lista de personajes importantes para trabajar durante el año y juntos se dieron cuenta que no habían mujeres en la misma. “Yo no conozco”, le dijeron. “A cuáles conocés, Maestra”, le preguntaron en voz alta.

Si bien la pandemia ayudó a visibilizar el trabajo de los científicos en nuestro país, el puñado de nombres que aparecieron también estaba coordinado por hombres. Y es que “las mujeres se van perdiendo desde edades tempranas en el recorrido educativo vinculado a las STEM” (sigla en inglés que significa ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas)”, según un estudio de la Mesa Interinstitucional de Mujeres en Ciencia, Innovación y Tecnología de Uruguay realizado en febrero de 2020.

Tania se quedó pensando en la pregunta de esos niños y empezó a investigar sobre mujeres uruguayas en estas áreas. Encontró un vacío. No estaban en su bibliografía ni en los programas de estudio. No fue sencillo encontrar información sobre ellas en internet. No tener mujeres referentes provocaba que las niñas no se sintieran inteligentes para liderar consignas de STEM. “En el 2020 una compañera me contó que le pidió a los niños que dibujaran a alguien que se dedicara a la Ciencia o a Matemáticas y solo una niña dibujó a una mujer y la hizo con una cabeza enorme. ¿Por qué la dibujaste así?, le preguntaron. Porque para ser mujer científica hay que pensar mucho más", respondió.

Tania siguió estudiando sobre Ciencia y Género y aparecieron más conceptos: techos de cristal, pisos pegajosos, gráficos de tijera y aunque notó que en algunas áreas de estudio había más mujeres, cuando observada los grados académicos de unos y otros, a medida que avanzaba hacia los grados más altos, las proporciones se invertían.

La brecha en números

Las mujeres tienen menor participación que los varones en diferentes cargos de jerarquía. Las mayores brechas se ven en cargos de dirección o gerencias de departamentos y en espacios relativos a la elaboración de políticas de ciencia, tecnología e innovación en el país, según datos divulgados por el MEC este año. Las mujeres que desempeñan en estas áreas, perciben 26% menos de ingresos mensuales por su trabajo que los varones. Entre quienes interrumpieron sus estudios, el 41% de las mujeres y sólo el 5% de los varones señalan como principal razón el cuidado de niñas, niños o personas dependientes, y embarazo.

En la Universidad de la República, por ejemplo, la representación de mujeres estudiantes en las áreas STEM es considerablemente inferior respecto a los estudiantes varones, según un estudio de 2018. “Tecnología y ciencias de la naturaleza y el hábitat se presenta como el área más masculinizada dentro de la universidad, donde las estudiantes constituyen el 44% y en Facultad de Ingeniería, particularmente, el 23%”, señala la publicación. En el informe se indica que este escenario puede deberse a “estructuras organizacionales y prácticas de formación rígidas, la falta de mujeres mentoras y los contextos y ambientes estereotipados” que podrían “desfavorecer el ingreso y permanencia de las mujeres en el ámbito universitario vinculado a las carreras STEM”. Se agrega que otro factor puede ser “las identidades de las disciplinas STEM, que suelen valorar la competitividad como rasgo distintivo, típicamente masculino, por sobre la calidez con la que se tiende a identificar a las mujeres“.

En la misma línea, la ONU informa que la brecha de género en los sectores STEM persiste desde hace años en todo el mundo. Según estudios realizados en 14 países, la probabilidad de que las estudiantes terminen una licenciatura, una maestría y un doctorado en alguna materia relacionada con la ciencia es del 18%, 8% y 2%, respectivamente, mientras que la probabilidad para los estudiantes masculinos es del 37%, 18% y 6%.

Tras la investigación de Tania, empezó el intercambio con las protagonistas. Mails, videos con los alumnos y visitas a la escuela. Estas mujeres también invitaron a los niños a entrar en sus sus ámbitos de trabajo. Los pequeños salieron del aula, lo hicieron con el apoyo y la compañía de sus padres. Fueron a la Facultad de Ciencias y regresaron fascinados, con la curiosidad a flor de piel.

Una niña curiosa en la escuela

Sus preguntas, motivaciones y dudas terminaron en este libro que cuenta quiénes son ellas y qué hacen, pero también dónde trabajan (no todas lo hacen en el mismo lugar ni departamento del país), sus pasiones, sus historias de vida, la maternidad y su camino recorrido. Cuánto les costó llegar y todo lo que tuvieron que atravesar. Las imágenes que acompañan sus historias, fueron capturadas por el documentalista de fauna y naturaleza Marcelo Casacuberta, y están cuidadas al detalle. También las caricaturas de Alejando Sequeira.

El libro Quiénes son ellas por dentro

Con la premisa de aprender jugando, cada una de las protagonistas propone una consigna para los doce meses del año, que se adapta a varios niveles educativos. Desde cómo ver el ADN de una banana hasta aprender a programar. Por eso también este libro es una buena herramienta para otros maestros y para que los padres jueguen en la casa con los hijos.  El Cara a Cara está listo para armar y es así, jugando, que van apareciendo más preguntas y más historias de científicas para inspirarlas y demostrales que se puede.

“Maestra, están vivas y se pintan las uñas”, preguntó una alumna. Y atrás fueron quedando las imágenes que se veían en los dibujos animados donde la mayoría de los científicos trabajaban en un laboratorio, eran hombres, vestían túnicas y tenían cara de loco. “Mi idea era mostrarles otros roles y que vayan rompiendo esos techos de cristal desde chiquitas”, contó. 

Algunas de las protagonistas del libro en la presentación

Tania cree que es importante pensar también en los varones. Si ellos no ven a ningún maestro durante todo el ciclo escolar, luego no van a querer estudiar Magisterio. “Es bueno que los niños vean todos los roles que existen y que sepan que pueden trabajar en Ciencias y tener una jefa mujer”.

“Maestra, ahora en vez de princesa quiero ser científica”, le dijo una alumna luego de conocer el trabajo y la historia de la bióloga Bettina Tassino en la Facultad de Ciencias, un ejemplo de investigadora y docente que descubrió algunas de las maravillas escondidas en la naturaleza.

Quién es ella

Tania Belén Fernández se graduó en el Instituto de Formación Docente «Juan Amos Comenio » (2015), como maestra de Educación Inicial y Primaria. Trabajó en escuelas rurales como maestra y directora, y en el Programa a.pr.en.d.e.r, N° 99. Actualmente (2020 - 2021) trabaja como maestra en la escuela N° 140 de Santa Lucía, Canelones. Además se ha involucrado en diversos proyectos educativos con la convicción de que la educación pública debe generar impactos positivos en la comunidad. Se ha formado en género, ciencia y tecnología y ha participado como ponente en diversas actividades académicas.

Cómo conseguir el libro 

El libro es financiado por los Fondos Concursables. Tiene 108 páginas y viene con un QR para descargar las fichas de las 12 científicas, colocarlas en un cartón y jugar.  Se consigue en varias librerías del país. Distribuye Gussi Libros. 

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