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Decurnex: “El 2020 será el año en el que Nacional se va a estabilizar”

El presidente de Nacional analizó la realidad del fútbol uruguayo en profundidad, la situación económica del club y las obras del Gran Parque Central.

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08 de agosto de 2019 a las 05:03

¿Cuál es la explicación que encuentra usted para que el fútbol uruguayo siga lejos de la definición de los torneos internacionales?

Lo analizo desde dos ángulos diferentes. Primero, el tema económico; segundo, en Uruguay jugamos un fútbol distinto.

¿Cuál es su mirada al tema económico?

Cuando analizás los mercados a nivel sudamericano en la actualidad te encontrás con uno que está separado en su potencial económico, el brasileño. Lo demostró en los últimos años, y en este mercado de pases en particular. Te das cuenta no solo por lo que ingresa al mercado sino por lo que sale. Los jugadores brasileños transferidos al exterior hoy valen todos por encima de 15 millones de euros. Todos. Atlético Paranaense acaba de vender un lateral izquierdo en 26 millones de euros. Everton, de Gremio, está cotizado en 35 millones de euros. Es un mercado que está a otro nivel, porque esos jugadores juegan en los clubes de Brasil. El fútbol argentino está en esa senda, no a la misma escala, pero con equipos que tienen potencial económico superiores a los de Uruguay. Por otra parte, te encontrás con los países que podrías decir que están más cerca de las características de nuestro mercado, como Ecuador, Colombia, porque el nivel de fútbol te lo da el nivel de penetración, los espónsores y el poder económico que estas instituciones empieza a tener y resulta que en Uruguay los clubes están muy limitados en cuanto a ingresos y a la hora de conformar un plantel. Por eso es que decidimos apostar más al recurso genuino del club, el del jugador oriundo, el que quiere al club, porque te genera un potencial que no puede ser comparable con el económico pero te ayudará a sopesarlo y balancearlo un poco más.

Cómo explica el segundo tema, ¿el fútbol que se juega en Uruguay?

Este es un asunto fundamental. Jugamos un fútbol distinto al que se practica en todo el mundo. Alcanza con ver cómo juegan en Argentina y Brasil, para entenderlo. Jugamos un fútbol más lento, muy lento, que resulta de difícil adaptación para quienes vienen de afuera. Y eso se transforma en un contrapeso cuando debemos salir a jugar al exterior. Los equipos uruguayos tienen dificultades para competir de igual a igual, cuando te encontrás con un equipo que te juega a un ritmo vertiginoso, que es hacia el lugar al que va el fútbol de hoy. Hoy se juega un fútbol más físico, de velocidad, resistencia y de 90’ al mismo ritmo, pero Uruguay juega  otro ritmo.

Siempre fue así.

Pero en otros tiempos la influencia de la velocidad en el juego no era tan importante. Con una buena táctica, algo en lo que Uruguay era especialista, enlenteciendo el juego, o simplemente con la camiseta y la historia, podías sacar un buen resultado, bien a la uruguaya, pero ahora esos factores cada vez pesan menos. Debemos entender que la infraestructura en el fútbol actual se igualó. ¿Por qué? Juegues en el lugar que sea (en torneos internacionales) vas a actuar en buenas canchas, que deben seguir determinados estándares de calidad. En el caso de la Conmebol te mide hasta la altura del césped. El día previo realizan los controles para que tu cancha esté habilitada. Te obligan a regarla determinado tiempo antes del partido y en el entretiempo. Por eso, aquellas pequeñas ventajas que tenías, hoy ya no existen. Y cuando te toca un equipo para el que es igual jugar en Argentina, Brasil y Uruguay, porque tienen las mismas condiciones, ese equipo juega a la misma velocidad, y nosotros no logramos equiparar ese nivel.

Sin embargo, viajó con la esperanza de ganarle a Inter en Porto Alegre.

(Hace una pausa, piensa) En el deporte siempre viajás con la expectativa de ganar y de clasificar. En este caso generó más entusiasmo por el partido que hicimos en el Gran Parque Central, pero también descubrimos en Porto Alegre que, en la ida en Montevideo, Inter no tuvo el vértigo en su juego, que se cuidó un poco más el partido. De local fue un partido distinto. Inter le puso una velocidad infernal y nos costó entrar en partido. Se vio en la cancha una diferencia muy importante. Lo que te comentaba antes, sobre la velocidad y el ritmo al que juegan en Brasil y al que jugamos en Uruguay.

En nueve meses como presidente de Nacional, de exposición permanente, ¿le sorprendió algo?

No. Es lo que esperaba. Quizás tengo una dedicación de tiempo mayor, porque nos encontramos con un club en una situación muy particular desde varios puntos de vista y por eso estamos trabajando muy fuerte para estructurar a Nacional en los distintos estamentos, no solo en la parte económica y financiera,  sino en el funcionamiento general del club, inclusión de la tecnología, armar un proyecto deportivo que tenga esos mismos procesos, que utilice la tecnología que se aplica en otros mercados. Cuando vos querés hacer muchas cosas a la vez, tenés que ponerle mucha cabeza. Esto es un trabajo de 24/7.

En esto te movés por la pasión. Hay mucha gente atrás y eso hace que haya componentes que vayan más allá de la racionalidad de un número o de un resultado. Esa es la complejidad del fútbol, y cuando estás en una posición de presidente debés manejar aún con más cuidado ese mundo pasional, porque muchas de las cosas aterrizan en tu mesa.

¿Tuvo que evitar o callar de hacer algún comentario en público?

¡Todo el tiempo tenés que cuidarte mucho! Porque son cargos que tienen un impacto social y mediático muy fuerte. Debés tener mucho cuidado porque estás representando a una institución muy grande, en la que la gente te mira y te juzga por lo que decís y hacés.

¡Le salió el hincha y desde la tribuna tuvo gana de gritarle a Gutiérrez que hiciera un cambio?

(Se ríe). La calidad de hincha no se pierde, pero no gritó, eso queda por dentro.

Sin embargo tiene el privilegio de decírselo personalmente al técnico.

No, no. Yo no me meto en las decisiones del entrenador. En el equipo directriz que tenemos tratamos de que todo se maneje por los carriles que tiene que tener el club, con Iván Alonso y Jorge Giordano. Los comentarios deportivos los hago en la intimidad, con mis hijos y mis amigos más cercanos. Obviamente todos necesitamos un escape para no explotar, porque esto es una montaña rusa.

“Cuando estás en una posición de presidente debés manejar aún con más cuidado ese mundo pasional, porque muchas de las cosas aterrizan en tu mesa”

¿Cómo se maneja en redes sociales, en donde está tan expuesto?

No recorro ese mundo. No leo redes. Se creó una cuenta personal en la campaña previa a las elecciones. Desde entonces no las miro porque debemos tener la cabeza fría para tomar las decisiones, para que sean las más adecuadas y balanceadas para el club. Entiendo que el tema de las redes sociales es un termómetro peligroso. Martín Sarthou está pendiente de eso, nos da reportes, nos explica cómo está el termómetro de la calle y de la tribuna, pero no es más que otra retroalimentación de las diferentes que tenemos en la directiva. No es la única.

¿Cómo vivió la situación en la que Balbi fue amenazado?

Son situaciones desagradables. Todos los que estamos en la directiva de Nacional, en el acierto o en el error, estamos con las mejores intenciones y queremos a Nacional. Esa parte de pasión que le quita la razón a todos los temas hace que algunas personas actúen o actuemos de una manera que no le aporta al club, mucho menos en este caso de Alejandro que está dedicando mucho tiempo para hacer un Nacional cada vez más grande. Si tuviera que definirlo de una forma, le diría que fue un momento de frustración. Porque cuando empujás a diario, tratás de hacer y dedicás mucho tiempo para el club, cuando llegan estos mensajes no aportan, no colaboran y te frustran, y te generan ese desánimo porque no lográs entender por qué suceden estas cosas. De todas formas, damos vuelta la página rápido y en todo esto el tema de la resiliencia es fundamental. Quienes estamos en la comisión directiva lo entendemos así, nos ponemos espalda con espalda y trabajamos todos juntos.

¿Toda esta exposición lo obligó a cambiar sus hábitos?

No, para nada. Soy una persona que cree mucho en el diálogo, que conversando los temas la gente se entiende. Escuchamos a los socios, los recibimos en la sede. Lejos de cambiar hábitos redoblamos la comunicación y abrimos las puertas para que la gente venga y vea dónde está Nacional y hacia dónde vamos.

“Abrimos las puertas para que la gente venga y vea dónde está Nacional y hacia dónde vamos”

¿Cómo continuarán las obras en el Gran Parque Central?

Recorrimos varios caminos en este tema y en todo esto incluyo al club social porque estamos convencidos que, por varias razones, es lo más importante para el Nacional del futuro. Además de lo económico, porque agregará un flujo fresco, aglutinará gente nueva, permitirá apostar a la familia reunida en Nacional y, hoy por hoy, si queremos pensar en retomar el Parque, el flujo del club social desde el punto de vista económico es importante.

¿Cuáles son esos caminos?

Tenemos varias líneas de acción. El 19 de agosto nos reuniremos con todos los palquistas para comentarles sobre este tema. En el camino tuvimos éxitos y fracasos, con varias interacciones con diferentes empresas y fuentes de financiamiento. En estos momentos trabajamos con una empresa y un par de fondos que están interesados en tomar la obra y completarla en una etapa. Estamos en etapa de discusión y las próximas dos semanas serán muy importantes para saber si existe un interés real y bajo qué condiciones podremos avanzar y que Nacional pueda afrontar para el futuro. En paralelo trabajamos en alternativas menos ambiciosas de avanzar por etapas, y también armar el club social por etapas. En este mundo tenemos que tener plan A y plan B, y en este mes de agosto debemos tomar decisiones y comunicar, y finalmente convocar a una asamblea para que el socio decida.

Balbi le decía a Referí que desde que asumieron en diciembre han pago sus compromisos todos los meses.

Es así. Hicimos un proceso para balancear el presupuesto del club, algo que no se logra de la noche a la mañana. Hoy puedo decirle que está balanceado, pero queda un trabajo para hacer y, en ese contexto, entiendo que 2020 será el año en el que Nacional se va a estabilizar. Nacional es un club vendedor, pero no un vendedor a cualquier precio. En esto del fútbol cada uno debe saber lo que tiene, lo que vale y defender el activo que en nuestro caso son los juveniles que con tanto esfuerzo formamos. Estamos en ese proceso de volver balancear este rubro y tener un promedio de ventas de US$ 4 millones o US$ 5 millones por año. Para eso tenemos que apostar a un proyecto de formativas serio, por eso estamos potenciando todo eso.

¿Entonces redujo el 30% del presupuesto, como dijo al asumir? ¿Llegaron a esos números?

Sí. Hicimos un trabajo muy fuerte en enero y febrero y concretamos un reajuste importante del presupuesto acorde a lo proyectado. Esperamos cerrar el año equilibrados en ingresos y egresos, sin incrementar el pasivo y a partir de allí tener dinero fresco para cancelar pasivos para el futuro.

En el clásico del fútbol femenino se produjeron incidentes afuera del estadio, ¿esto los llevó a replantearse la posibilidad de no jugar el clásico del Clausura en el Gran Parque Central?

Falta mucho para eso. Primero tenemos el clásico del Intermedio, en el Centenario. Lo que pasó fue un hecho lamentable en un evento que nosotros quisimos realzar una disciplina a la que Nacional está apostando muy fuerte. Hoy (martes), tuvimos una reunión con Eduardo Bonomi y Jorge Vázquez, y conversamos sobre el tema porque son hechos que demuestran que tenemos que seguir trabajando para erradicar la violencia del fútbol. Llegado el momento se evaluarán las condiciones de seguridad para organizar un clásico de local y tomaremos la decisión.

Pero, si hoy tuvieran que fijar el clásico, ¿lo haría en el Parque?

Sí. Seguimos convencido de jugarlo allí. Pero hay una obra en el Parque y puede ser una suerte de impedimento. Estamos esperanzados de poder jugarlo en nuestro estadio y hacer valer nuestra localía en el Gran Parque Central.

El objetivo de Nacional previo al comienzo de la temporada fue ganar el Uruguayo. ¿Cuánto pesa que Peñarol pueda ir por el tricampeonato? ¿Hablan del tema?

Nosotros hablamos de que Nacional debe ser campeón, porque es nuestra obligación. Nada más. El objetivo es el Uruguayo, y en eso estamos enfocados, en nada más.

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