22 de noviembre 2011 - 15:57hs

El perfil under le sentaba bien a Cuevana. Desde que esta página para ver películas y series online fue creada en setiembre de 2009 hasta hace unas semanas, su difusión se basó en un efectivo boca a boca, que derivó hoy en más de 480.000 visitas diarias, o sea en la web de entretenimiento más visitada de América Latina. También hasta esa fecha, poco se sabía de sus creadores, tres veinteañeros sanjuaninos estudiantes de Ingeniería. Pero, todo cambió.

Tomás Escobar, uno de los tres jóvenes, se mudó a Buenos Aires y empezó a ser tapa de revistas de cultura y tecnología de la talla de la Rolling Stone argentina. A lo Mark Zuckerberg, Escobar se distanció de sus compañeros y pasó a autoproclamarse como el único responsable del sitio. Comenzó a hablar en los medios sobre la gratuidad en internet, la necesidad de crear un nuevo modelo de negocio para la industria audiovisual y su récord de cero demandas.

Y así como aquel proyecto de tres estudiantes fanáticos del cine y la televisión se les fue de las manos, a Escobar la fama le estalló en la cara.

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Desde adentro y afuera
Cuevana se ubica en una zona gris de la ley, que ya está volviéndose negra. Las más de tres mil películas y 250 series no están alojadas en servidores propios, sino que son archivos tomados de otras web, como Megaupload. Pero, a diferencia de sitios como Taringa, el usuario no es redireccionado para que descargue el contenido, sino que puede verlo en streaming en la propia página de Cuevana.

“Cuevana hoy no es un negocio”, dijo Escobar a la Rolling Stone el 1º de noviembre. “Podría serlo, pero desde hace unos meses limité la publicidad al mínimo para pagar abogados y servidores” para el elevado tráfico, agregó. Con el diario del lunes, la inversión en lo que él llama de “hobby” fue muy sabia.

El viernes pasado, el diario La Nación de Argentina publicó que los abogados del canal Telefé habían “alertado informalmente de una denuncia penal que presentarían” ese día. Pero hasta el cierre de esta edición, eso no había sucedido.

Según un comunicado que Escobar publicó ayer en Cuevana, “algunos consideran que después de la reacción de la gente estarían con bastantes dudas de hacerlo”.

La reacción de la gente fue, por ejemplo, convertir a Cuevana en trending topic, hasta llegar incluso a ser el tema más mencionado de Twitter a nivel mundial.

Pero no todos los usuarios salieron a apoyar el emprendimiento de Escobar. Este domingo y lunes, la página estuvo caída por un ataque que el joven resumió así en el comunicado: “Un usuario logró subir un link a un video, bastante gracioso por cierto, en el que dos encapuchados decían haber accedido a información privada de Cuevana, y las imágenes de la nueva versión del sitio. Ya dimos de baja el link”.

Y agregó: “Desconozco qué los llevo a esto, pero sí me quedó claro, luego del episodio, que los principales perjudicados con estas acciones son los usuarios. Aquellos que dicen que no fue hackeo, tienen razón, los verdaderos hackers no hacen este tipo de cosas”.

Por fuera del escándalo
Las claves del éxito de Cuevana son básicamente tres: la rápida actualización sobre todo en las series de televisión, la amigable navegabilidad del sitio y el elegante diseño.

En estos últimos dos sentidos también hubo novedades. “Es algo en lo que vengo trabajando hace varios meses y la idea era sorprenderlos, pero nos vimos obligados a lanzarla en forma anticipada, a las apuradas y como estaba, para poder solucionar la seguridad y estabilidad del sitio”, explicó Escobar.

Las principales innovaciones son que Cuevana deja de ser un proyector de videos y pasa a ser una red social con “seguidores” y que, próximamente, se podrá acceder a los videos desde iPad y Android.

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