La empresa fue capaz de sortear la crisis de 2002 apelando a la venta de autos usados. Desde entonces, Hyundai Fidocar no ha parado de crecer. La presidenta, Graciela Lempert,conversó con Café & Negocios
Alos 19 años empezó haciendo trámites en la empresa que fundaron sus padres. Aunque no era una imposición trabajar en el negocio familiar, lo tomó como un desafío. Durante ese proceso aprendió “desde cómo funciona un auto” hasta las tareas más complejas que a futuro serían necesarias para tomar las riendas de la compañía.Tras el fallecimiento de su padre hace cuatro meses, Graciela Lempert asumió el puesto de presidenta y tiene en su equipo de trabajo a sus tres hijos a cargo de distintas líneas de negocios. Al frente de una compañía que ha duplicado desde 2011 hasta hoy su porción de mercado, uno de los lemas que impulsa su trabajo es adaptar su oferta a las necesidades de sus clientes, ofreciendo un auto para cada momento de la vida, además de vehículos utilitarios. Lempert tiene un ambicioso plan de expansión que involucra la implementación de tabletas, como una herramienta tecnológica que agilizará las visitas para hacer el service de los autos, y la construcción de un nuevo centro logístico para que los vehículos estén protegidos una vez que llegan al país.
En setiembre de 2012 comenzaron a comercializar una línea de camiones pesados. ¿Por qué? Nos dimos cuenta que había un nicho de mercado grande que no estábamos aprovechando y vimos que es positivo poder crecer en otras áreas. Demoramos seis meses en hacer la primera entrega pero la gente confió en nosotros porque teníamos la experiencia y solidez en el mercado de la venta de autos. Esto nos abrió el abanico y es una responsabilidad también el tema de los repuestos, porque al ser una herramienta de trabajo cada minuto que tenés parado el camión significa una pérdida de dinero.
¿Notan en su facturación la desaceleración económica? Aunque es un comentario que escuchamos a menudo en plaza, nosotros, hasta ahora, hemos vendido bien. Además, nos fijamos las metas en porciones de mercado; entonces, aunque vendamos menos, igual vamos a seguir creciendo porque lo que intentamos es sacarle mercado a otras marcas. Si bien se habla de desaceleración, el mes pasado terminamos por encima de lo previsto en la venta de dos marcas muy prestigiosas.
¿El mercado automotor tiene un techo en Uruguay? Considero que hemos llegado a lo máximo que se puede vender por año, unos 60 mil autos. Es una cifra récord en ventas de cero kilómetro que no se alcanzaba hace años, pero no sé si podremos seguir con este ritmo por muchos años más. Pero nosotros no tenemos límite y para eso es que todo el tiempo estamos trabajando en nuevas estrategias e innovando.
Durante la crisis de 2002, ¿en algún momento pensaron en cerrar? Nos generó un gran impacto porque se dejó de vender totalmente y de golpe pero, aún así, nunca estuvo entre las posibilidades. Tuvimos la visión de irnos a un terreno en Pocitos y armar una carpa para hacer una feria de autos usados. Esos autos eran los que la gente nos devolvía porque no podía pagar. Estuvimos tres años ahí –en 26 de Marzo y Bonavita– y a la gente le gustó la dinámica de comprar al aire libre. Finalmente pudimos remontar y volver a vender autos cero kilómetro y volvimos para el local de Florida, donde estamos ahora instalados. En ese momento apelamos a la creatividad y la innovación. Muchas empresas del rubro cerraron porque no lograron salir a flote, pero nosotros logramos sobrevivir.