15 de mayo de 2015 17:29 hs

Parece que el boca a boca funcionó el fin de semana pasado porque el viernes Historias de locura común, la obra del checo Petr Zelenka que Alfredo Goldstein lleva a escena en el Teatro Circular, ya tenía las entradas agotadas. No es sorprendente. La puesta, estrenada el 25 de abril, es hilarante y profunda a la vez, y cuenta con un elenco que se luce, en la que seguramente sea una de las mejores obras de la temporada.

Historias de locura común, con 11 actores en escena, representa otra muestra de la capacidad histriónica de los intérpretes de esta institución con 60 años trayectoria. Como lo hizo el año pasado con Love, Love, Love y en 2013 con La fiesta de Abigail, por la que obtuvo cinco premios Florencio, el Circular ha vuelto a elegir un texto que le da una pátina de humor negro a la búsqueda de felicidad de personas que se redefinen frente a los procesos históricos que les toca vivir.

En este caso, el telón de fondo es la República Checa en la década de 1990, Estado que en 1989 comenzó a abandonar el socialismo y en 1993 se separó de Eslovaquia. Sin embargo, la obra de no hace referencia a la historia, más que en la obsesión del personaje de la madre del protagonista por donar sangre a Georgia y Chechenia. Se trata de otra interpretación de lujo de Denise Daragnés, luego de La fiesta de Abigail.

Más noticias
El argumento gira en torno a Pedro (Moré), un treintañero que solo piensa en hacer que su exnovia Juana (Paola Venditto) vuelva con él, mientras se aferra a sus cajas llenas de recortes de diarios y ve pasar la vida con desidia, frente a la locura exhibicionista de los demás. Entre ellos está su amigo Mosca (Gustavo Bianchi), un soltero incapaz de hacer que una mujer se aferre a él. No sorprende, teniendo en cuenta una de sus frases más celebres: “Quiero que un tren le arranque las piernas para poder llevarla siempre en brazos”. Mientras tanto, se entretiene con “artilugios” eróticos, como una aspiradora o un maniquí, a lo Lars y la chica real.

La locura, lo grotesco y degenerado son omnipresentes en esta obra. Goldstein parece sentirse cómodo con este cóctel, que el año pasado lo llevó a poner en escena la fallida 15.361 en El Galpón. Esta vez logra un trabajo no solo capaz de incomodar sino de hacer reír, sorprender y reflexionar. Porque más allá del trasfondo de anomia postsocialista, la obra de Zelenka es un reflejo de los tiempos actuales, que esconden hombres y mujeres cargados de soledad, incomunicación y locura.

No en vano Zelenka es un reconocido dramaturgo y director de cine y teatro, cuya cinta Los Karamazov fue nominada en 2008 a los Oscar como mejor película extranjera.

Destacadas actuaciones

La puesta en el Circular destaca también por la escenografía hecha a partir de cajas de cartón y el vestuario colorido, ambos a cargo de Daniela López. Pero son las actuaciones las que hacen que el frenesí de la obra funcione.

Moré, uno de lo actores del momento en la cartelera montevideana, gana con un registro más bajo que el habitual, al igual que Juan Graña, que interpreta al padre. El directivo del Circular, institución de la que forma parte desde 1971, destaca en un papel entrañable (acaso el más “querible” de todos), que contrasta con su rol hiperquinético en la obra de Santiago Sanguinetti Breve apología del caos por exceso de testosterona en las calles de Manhattan, por la que le fue otorgado el Florencio a Mejor actor de reparto el año pasado.

Bianchi y Xavier Lasarte también están desternillantes en sus papeles, en un elenco que también integra Paola Venditto, otra gran intérprete, aunque este papel le permita menos lucimiento que otros anteriores.

Con un gran texto como el de Zelenka, Goldstein y su elenco logran hacer de la obra una ventana hacia la vulnerabilidad de una existencia en la que los límites de la locura y la normalidad se desdibujan, y en la que el absurdo puede ser la única manera de aferrarse a la vida.

EO Clips

Te Puede Interesar

Más noticias de Argentina

Más noticias de España

Más noticias de Estados Unidos