La combinación de bajos precios del petróleo, una recesión inminente en la economía rusa y las sanciones occidentales por la crisis en Ucrania generaron una tormenta perfecta que llevaron al derrumbe del rublo ayer, que repercutió en todo el mundo y abrió un compás de incertidumbre en particular para el mercado de las materias primas y para las economías emergentes.
Devaluación rusa impactará en exportaciones uruguayas
El desplome del crudo comienza a hacer mella en el comercio global de los commodities