La atención a las personas que viven en calle también había generado un reclamo de la administración municipal al anterior gobierno, de su mismo signo político. En abril de 2018 el entonces intendente Daniel Martínez envió una carta "de puño y letra" para "sensibilizar" al presidente de ese momento Tabaré Vázquez al percibir un aumento en la cantidad de personas en situación de calle. "Hoy vivimos una nueva realidad, que requiere profundizar medidas, queremos que el presidente sepa que es una preocupación de los montevideanos y del intendente", sostuvo Martínez en aquel momento. "Mi idea con el presidente fue sensibilizarlo. La Intendencia no trata de trabajar por afuera ni ser protagonista de nada", dijo el exintendente en su momento en una rueda de prensa.
Hasta ahora, las gestiones frenteamplistas implementaban planes que generaban 200 cupos extra durante la época más fría del año. Por un lado, se creaban centros de contingencia, que alcanzaban a albergar a 100 personas en total. Por otro, se procedía a generar un extra cupo de tres plazas en cada refugio, ampliando la capacidad del sistema para contener a otras cien personas.
Fuentes del Mides señalaron a El Observador que esto último sigue vigente, y está previsto en cada contrato. El cambio, sin embargo, radica, según aseguran. en aumentar la capacidad de a cien cupos por mes, una estrategia que planean mantener en los próximos meses.
Tras pedidos de informes de legisladores opositores por la muerte de Castro, las autoridades del Mides comparecieron ante la Comisión de Población, Desarrollo e Inclusión del Senado. El ministro Pablo Bartol expuso allí que hoy hay un total de 2.763 cupos, entre refugios de los programas Calle (1.674), Mujeres con Niños (954) y Cuidados (135).
Según consta en el portal de Presidencia desde julio 2019, los cupos disponibles para el invierno pasado fueron 2.070.
Los cupos y la contingencia
“Siguen diciendo lo de los 500 cupos, que en realidad son camas que pusieron en lugares como estadios”, advirtió la exdirectora de la División Calle durante el gobierno frenteamplista.
Consultada por El Observador, Melgar afirmó que el nuevo gobierno “no siguió con nada” de los planes de contingencia para el invierno. La diputada suplente por el Partido Comunista contó que en su gestión se comenzaba desde el verano a escribir licitaciones para publicar en marzo.
Tras firmar los convenios, se abrían los tres centros de contingencia, con capacidad para albergar a 33 personas cada noche. Los proyectos se extendían hasta fines de octubre, un lapso que según Melgar “parecía suficiente para que el equipo técnico pudiera trabajar con todas las personas del centro y al final” dar una propuesta alternativa, como el ingreso a otro refugio.
Según consta en una resolución de abril del año pasado, dos de estos centros de contingencia fueron gestionados por la Cooperativa de Producción Educativo Laboral (Coopel) y el otro por la Cooperativa Creciendo. Los montos dispuestos para cada uno rondaron los $6 millones.
No obstante, los tres refugios no fueron cerrados en octubre como cada año anterior. Según indicaron desde el Mides, asumieron su gestión el 2 de marzo y los heredaron abiertos. Melgar señaló que “se absorbieron para facilitar la cantidad de cupos” al nuevo gobierno.
Otro reclamo de la exjerarca cargó contra la decisión de que no se continuara con un proyecto piloto basado en una casa en reparaciones en el Municipio C prestada por la Intendencia de Montevideo. El lugar abría solo para contener personas en situación de calle en noches con alerta meteorológica, y se llevaba a cabo en coordinación con el Sistema Nacional de Emergencias (Sinae).
“Las personas que en general no quieren ingresar a los dispositivos, sí lo hacían en una situación así, y funcionó re bien”, sostuvo Melgar. “Ese no entiendo por qué no lo siguieron, porque es fácil de gestionar y el equipo técnico tenía disponibilidad para hacerlo”, agregó.
La exjerarca también indicó que la organización del proyecto era más sencilla, siendo que solo requería la figura de un coordinador, un trabajador social y un enfermero.
En su comparecencia este lunes ante la comisión de Población del Senado, Bartol dijo que el convenio de ese centro "se acabó en febrero" pero "se había hecho más que nada por inclemencias de verano y no por las de invierno". "Eso es, por lo menos, lo que leí de acuerdo al contrato que se hizo con la organización social. Nosotros al llegar consultamos sobre este local y los técnicos nos dijeron que realmente era un local muy malo, que se llovía y que no estaba apto para que fuera un refugio. También por eso desistimos de utilizar el local que prestaba la intendencia", afirmó.
Desde la División Calle del Mides, en tanto, expusieron que las condiciones de la casa no eran las mejores, y la IMM ya no la cedió. Desde el Municipio C se comunicó a El Observador que la propiedad había sido prestada mientras no comenzaban las obras, que hoy ya están en curso y a cargo de la Dirección Nacional del Liberado.
Sin embargo, apuntaron que se está en diálogo con el Mides para encontrar una nueva sede. “El criterio nuestro es colaborar con todo lo que nos pide el Mides”, sostuvo el secretario general de la IM, Fernando Nopitsch, al ser consultado por El Observador.
Entre los cambios propuestos por las actuales autoridades, Bartol dijo este lunes a los senadores que quieren "lograr que cuando haya alerta meteorológica puedan esperar adentro hasta que los vayamos a buscar, si es que no hay lugar disponible dónde se encuentran”.
Partidas no cobradas y “precarización”
En un comunicado emitido el pasado 2 de julio por el Sutiga (Sindicato Único de Trabajadores de Instituciones Gremiales y Afines), que nuclea a los trabajadores de los refugios, los sindicalistas reclaman ante una “precarización de las políticas públicas”.
Según explicó Romina Orges, vocera de los trabajadores, la alusión apuntaba contra la nueva forma de atención en Puerta de Entrada, antes dispuesta como punto de referencia para recibir indigentes durante el día y derivarlos a centros nocturnos. Con la irrupción de la emergencia sanitaria, el dispositivo dejó de atender gente de forma presencial, y cada refugio pasó a ser el centro de referencia.
Ahora se pasa lista a las 20 horas, momento en que se cierran las puertas tras un lapso de dos horas de acogida en que las personas se anotan y conforman una lista de espera. A esa hora se sube la lista a un software común entre todos los dispositivos, y se coordina por teléfono con Puerta de Entrada para derivar en caso de que ya no haya cupos disponibles en el refugio.
El problema, sin embargo, consiste en que la Puerta deja de funcionar a las 22 horas. “O sea que cuando se vuelve a pasar lista a las 23 horas ya no hay forma de derivar a nadie. Ese es el cambio sustancial que creemos ha generado mayores dificultades para trabajar”, señaló Orges.
Además, indicó que otra de las complicaciones está siendo el financiamiento de los proyectos. El 26 de abril prescribieron los contratos del Mides con organizaciones que gestionan como tercerizados los centros, y hasta junio no habían vuelto a firmarse, lo que llegó a convocar una manifestación frente a Torre Ejecutiva.
Ese tema está zanjado pero, según Orges, “lo que no se efectivizó en su totalidad son las partidas correspondientes a esas firmas de convenios”. El dinero permite cubrir costos que varían entre salarios, alquiler, gastos fijos, comida, artículos de higiene y otros.
“Por ejemplo, para las organizaciones que gestionan más de un proyecto, no se pagaron las partidas de todos. En la mayoría se han pagado una o dos partidas, lo que implica hacer malabares con esos dineros y tener un presupuesto permanentemente vigilado para que no se desfinancien otros proyectos”, expuso.
Desde el Mides aseguraron a El Observador que si no se reciben las partidas, no es por otra razón que por faltas de rendición de cuentas o por deudas.
Consultadas para esta nota, las autoridades de la cartera prefirieron no dar declaraciones.