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Diego Zas: "Hace 15 años no me ponía ni a palos un traje, era medio obtuso"

El periodista habló de su nuevo rol televisivo como periodista político y el presente y el futuro de Fácil desviarse 

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21 de noviembre de 2020 a las 05:04

El bar ya está más tranquilo. La hora del almuerzo empieza a quedar atrás, y ya hay algunas mesas vacías. Quedan solo algunos señores (todos los que están en el bar son hombres) que liquidan sus milanesas, hay un trío que charla bajo un televisor con un partido de la B, un veterano escribe algo en una mesa llena de papeles y carpetas, y el músico Fernando Cabrera vacía su copa de vino y se levanta para pagar.

Es una escena casi congelada en el tiempo, salvo por las tarjetas de débito, el televisor de plasma y los tapabocas. Al fondo del bar, Diego Zas, más y mejor conocido como Sapo, espera. Conductor de Fácil Desviarse en Del Sol FM junto a Juanchi Hounie, su compañero de escuela con el que ha formado una de las duplas más duraderas de la radio nacional, en los últimos meses también le agregó a su currículum dos programas televisivos periodísticos, Séptimo Día, en Teledoce, y Periodistas: toda la verdad en TNU.

“Si era hace 15 años capaz que decía ‘no me pongo ni a palos un traje’, era medio obtuso en ese sentido”, asegura el periodista. “Pasa el tiempo y el traje ya te da lo mismo”. A los 42 años, calzarse el saco y salir del perfil más casual que maneja en la radio podía ser un cimbronazo, pero en 4 54 estuvo rodeado de colegas con los que ya había compartido proyectos previos o que eran conocidos. Incluso estaban allí dos de sus socios radiales, Hounie y el productor Nicolás Batalla. El impacto entonces, no fue tan fuerte.

¿Tenías pendiente el salto al periodismo político más duro?

Acumular proyectos vinculados al periodismo, que te permitan hacer lo que te gusta y que tengan cierta proyección está bueno. Capaz que la radio es mejor a nivel de tiempos, te permite más tiempo para desarrollar una entrevista en profundidad, pero el hecho de tener dos o tres preguntas, de tener enfrente a un presidente, a un ministro, a un político, y que tenga impacto está bueno, porque estás haciendo lo que te gusta y se potencia por la exposición de la pantalla. 

¿Estar en la televisión te cambió el vínculo con el público, o cambió algo en tu vida?

No me cambió, por ahora sigo siendo el pelado de la tele (risas). 

¿Qué lugar considerás que tiene la cultura, tanto en la radio como en la televisión uruguaya?

En la radio sigue habiendo espacios importantes donde la cultura tiene protagonismo, y sobre todo tiene protagonismo la diversidad cultural. Ahora justo hubo un cimbronazo en la radio pública, donde seguramente algunos programas culturales salgan del aire, hay que ver cuáles vienen, pero en la radio hay espacio. Hay muchas frecuencias, muchos programas, y hay posibilidad de hablar sobre teatro, artes plásticas, todos los géneros musicales que se te ocurran, es simplemente saber que existe un programa, de por ejemplo, metal, en tal radio, y vas para ahí. En la televisión creo que nunca ha sido así, siempre fue más acotada la incorporación de espacios culturales, y también la diversidad de experiencias culturales que se cubren. Creo que en los canales privados ha habido experiencias puntuales que estuvieron muy buenas, pero tienden a ser marginales esos espacios al momento de cubrir cosas por fuera de la agenda, o que sean diferentes. Tanto en TNU como en TV Ciudad se le ha podido dar otro vuelo a la cultura, con propuestas un poco más jugadas, y eso sigue perdurando. Pero claramente la radio le gana a la televisión en esa materia.

Después de tantos años de conocerse y de trabajar juntos, ¿cómo funciona a esta altura la dupla con Juanchi Hounie?

Nos conocemos de toda la vida, hay cosas en las que jugás de memoria. Pero ahora ya esa dupla se está convirtiendo en un cuarteto: Juanchi, yo, Nico (Batalla) y Jorge (Balmelli). Cada vez somos más cuatro que dos, que se nota sobre todo en los arranques del programa, en los que ellos ahora están, y que le vino bien a los arranques, porque a veces cargar diariamente los dos con eso, después de tantos años se hacía cuesta arriba. Y todo se discute entre cuatro, somos cuatro cabezas pensando el programa, por más que después en una parte solo estemos Juanchi y yo al aire. Entonces, digamos que al estar mano a mano la relación se puede erosionar un poco más, pero ahora que somos cuatro, todo se hace más llevadero. Creo que es la clave para que un proyecto continúe. Porque obviamente hay un desgaste, por más que seas amigo de toda la vida. 

Como pasa en una pareja, en una banda.

El desgaste está y está latente la posibilidad de que en cualquier momento todo se vaya a la mierda. Creo que al ser este grupo de cuatro la cosa siga, que tengamos nuestras bajadas pero después tengamos nuestras subidas, que cuando uno está hasta las manos con algo el otro se puede hacer cargo, eso está bueno, y más ahora cuando todos hemos acumulado laburo. 

¿Hay algo de personajes en la dinámica entre los dos?

Creo que de base hay dos personalidades diferentes, y eso ayuda a que cada uno después exacerbe su personalidad. Y ciertas cosas que ya sabés que en algún momento van a saltar, desde las inclinaciones políticas hasta otros gustos non sanctos. Pero se juega, se exacerban las personalidades que ya existen, y sabés que rinden al aire, entonces las sacás cada tanto a relucir. Pero no es que sea pensado ni previamente conversado, sale naturalmente. 

En la dinámica del programa te toca a veces cumplir el rol del más medido en cuanto a los chistes y comentarios.

Tiene que ver con las personalidades también. Juanchi es propenso a la banquina, y yo capaz que también, pero si todos nos vamos a la banquina no tiene gracia. Tiene que haber un mínimo de contrapunto. Eso es una discusión que tenemos desde el día uno, el "hasta donde". Y nunca lo logramos solucionar. El Fácil desviarse nos calza muy bien. 

En el programa mezclan la actualidad con momentos de más humor. ¿Alguna vez tuviste miedo de que cuando hacen eso puedan ofender, o que en estos tiempos de hipersensibilidad, haya quienes no entiendan ciertos chistes?

Si estás escuchando Fácil desviarse, ya sabés qué vas a escuchar, aunque igual podés ofender. Pero me acuerdo de que hace mucho tiempo, antes de las redes y todo, había una muestra del cuerpo humano en el LATU. Y conté que había ido, había visto unas nalgas e hice el chiste, "estaba buenísimo para comerse un churrasquito", y fue la primera vez que sentí la indignación de la gente. Creo que después no me volvió a pasar algo similar, y era un momento en el que nos escuchaba menos gente. Para mí era un chiste antropófago y ¿quién nunca hizo uno?, pero se ve que herí alguna sensibilidad. Me quedó marcado ese episodio. Después te putean por las opiniones y eso, pero no por los desbarranques o por el chiste burdo. Pero esa vez, algo pasó. 

¿El último ciclo electoral los hizo volcarse más hacia la política?

Puede ser, sí. El programa siempre tuvo como intención hacer una diferencia en las entrevistas, por ejemplo. Que fueran en profundidad, inteligentes, pero tratando de zafar de la línea clásica de entrevistas. Eso lo fuimos emprolijando. En el momento que pasamos a la mañana de El Espectador ahí tuvimos que ponernos un poco más serios, y esa seriedad se tenía que traducir en las entrevistas. Y fue como una continuación lógica de lo que ya veníamos haciendo cuando llegó el ciclo electoral. Las entrevistas tenían que ser redondas, y eso se sumó a que estábamos en una radio con más llegada, Del Sol. No sé si nos pusimos más serios, pero el ciclo electoral es la zafra, nos encanta la política, es un gran momento para hacer periodismo radial. Y tuvimos la suerte de estar en una radio escuchada, que algún impacto tuvo. 

Tanto en la radio como en la tele sos parte de un grupo de personas que preguntan. ¿En que rol te sentís cómodo en cada uno de esos contextos al momento de entrevistar?

Me gustan mucho las entrevistas fuera de agenda, las conversaciones largas, y climáticas, que cada vez hacemos menos. En la tele sabés que tenés dos o tres tiros en estas experiencias con muchos periodistas, entonces tenés que tener por un lado mucha información sobre el entrevistado y el tema de coyuntura por el que estás preguntando, por si te toca preguntar. Eso es fundamental. Y después ir armado con dos o tres preguntas ya pensadas, irte armado y no mucho más. Aprovechar los tiros. En la radio somos menos, y es mucho más exploratorio, cuando encontramos una veta del entrevistado la seguimos, y el otro se recuesta hasta que termina ese hilo. Es una dinámica que ya tenemos aceitada y que la radio te permite. En la tele capaz que no hacés una pregunta en todo el programa, pero interrumpir capaz juega en contra. El rol es hacer preguntas que no se hayan hecho todavía, entonces tenés que saber todo lo que esa persona dijo, para no ser redundante y que genere algo novedoso con la pregunta que hiciste. 

¿Sentís que Fácil desviarse es un programa generacional?

Si, seguro que sí. Hay un mundo. Cuando estábamos en El Espectador medio que teníamos que hacer que la gente viniera a nosotros. Estábamos haciendo un programa en AM, pasábamos música, tenía un color diferente al resto de los programas. Ese público quería escucharte a vos. Ahora en Del Sol, la gente -que es mucha- ya está escuchando, y algunos se irán, pero no perdés la esencia. Pero la aproximación del público es diferente. Es generacional porque creo también que la gente de 25-30 años ya no está escuchando radio, somos de las últimas generaciones que tenemos un público que nos va a ir acompañando, morirá con nosotros y se acabará la radio tal como la conocemos, yo tengo un poco esa sensación. De que hay escuchas jóvenes, pero son cada vez menos. Escucharán podcasts u otras plataformas, pero no la radio tal cual la conocemos. 

Tienen una columna que se llama Música nueva para dos viejos chotos, y a la escritora argentina Tamara Tenembaum con una columna de feminismo. ¿Hay algo de dos tipos enfrentándose a un mundo que está cambiando y quieren deconstruirse?

Puede haber algo de eso. En el caso de la columna de música viene porque los dos somos muy melómanos, pero lo "nuevo" que escuchamos es de 1973. Todavía estamos haciendo la arqueología musical inconmensurable, y no me pongo a escuchar cosas nuevas. Entonces está bueno que venga Kristel (Latecki) a ponernos en el lugar de viejos chotos que somos, porque ese gusto musical habla de cierta naftalina, que asumimos. En el caso de Tamara también. Igual hemos seguido mucho la evolución de algunos temas, como los nuevos feminismos. Son cosas que nos han interesado, pero está bueno tener una mirada más nueva, más profunda, de alguien que le dedica más tiempo a eso que nosotros, que picoteamos de todos los temas. Que venga alguien a bajarte a tierra temas que están pasando. Asumimos nuestras limitaciones. 

¿Te imaginás haciendo lo mismo de acá a, por ejemplo, veinte años, o tenés miedo de que en algún momento se vuelvan, efectivamente, viejos chotos?

No me daría vergüenza estar haciendo esto en unos años. Me tendría que dar vergüenza ahora, que tengo 42 años, y sin embargo no me da. Es otra cosa que hablamos mucho, hasta cuándo vamos a seguir usando la remera de rock, y es parte de nuestra vestimenta. No tendría problema en seguir mientras tenga sentido. Si disfruto lo que estoy haciendo, no tendría problema. 

Contar historias
Zas escribió dos libros: No me vengas con historias y Los 90. Y ya tiene entre manos otro proyecto del estilo. "En el fondo es lo que más me gusta. Rastrear historias que por ahí solo me interesan a mí, me doy cuenta de que tienen nulo interés para el que está al lado mío, para el escucha, para el lector. Pero me cuelga mucho rescatar cosas del olvido. Tengo ese viaje. Colecciono revistas, discos, digitalicé mis VHS y subo a YouTube fragmentos de programas viejos de televisión, o mismo reconstruir historias de mi familia. Debe tener alguna explicación psicológica. Por eso cuando me piden encarar algún proyecto literario, termino decantándome por ir a rescatar historias. Estoy en algo ahora que es para 2022, que también va por ahí. Es sobre un momento histórico del país y la idea es rescatar historias de ese momento", contó.

 

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