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Agro > INFORME GANADERO

Doloroso empate de la ganadería

Los márgenes se tornan cada vez más difíciles para los pequeños productores

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27 de octubre de 2017 a las 05:00

Por Blasina y Asociados, especial para El Observador

Empiezan a emerger los datos del resultado del ejercicio pasado y, aunque los números mejoran levemente en dólares, siguen muy ajustados y con fuertes variantes por zonas.

Si no hubiese sido por las lluvias el resultado pudo ser muy malo. Y aún con un clima jugando a favor, el ingreso neto que obtuvieron los productores fue tan parecido en el ejercicio 2016/17 al 2015/16 que para muchos fue decepcionante.

Tanto que al finalizar la presentación de los resultados en la sede del Plan Agropecuario un productor se quejó amargamente de las condiciones de trabajo que enfrentan los productores. Porque se obtiene lo mismo como resultado promedio que arrendando y las rentas no son lo que fueron cinco años atrás. Y de nuevo, eso en un buen año climático. ¿Qué resultados habrá si llega una sequía?

El ingreso promedio de todas las empresas ganaderas relevadas, sin considerar el costo de la tierrae fue de US$ 51 por ha en el último ejercicio, apenas por encima de los US$ 47 por ha de 2015/16. No extraña entonces que la forestación avance. Se gana más sin trabajar alquilando a los plantadores de árboles que trabajando y obteniendo un resultado promedio.

Hubo mejoras justamente determinadas por los avatares de las lluvias. La más significativa la de los criadores del este que venían de un muy mal año y pasaron de US$ 33 a US$ 45 por año. Los criadores del norte en cambio quedaron estáticos en los US$ 42 por hectárea del año anterior.

Uno de los problemas del ejercicio analizado es que el precio aún en dólares corrientes es menor al del ejercicio previo. En los tres meses transcurridos desde el cierre del ejercicio, todas las categorías ganaderas es en estos días superior al del cierre del ejercicio pasado y al promedio de dicho ejercicio. Es decir que si las lluvias siguen ayudando unas 10 semanas más, y se cruza el verano sin grandes contratiempos, el ejercicio en curso puede resultar algo mejor al anterior.

El problema del ejercicio anterior es que para los precios ganaderos nominados en dólares, la divisa empezó sobre los $ 31 y cerró el ejercicio sobre los $ 28; y la inflación empezó muy alta, sobre 11%, para cerrar algo arriba de 5%.

Por lo tanto, mientras el precio corriente del novillo gordo bajó 6,5% en dólares nominales de US$ 1,68 a US$ 1,57, respecto a 2015/16, en pesos constantes en el ejercicio 2016/17 baja 15,5%, de
$ 52 a $ 44. Es el tercer peor precio en los 16 ejercicios de las carpetas verdes en poder de compra.

El ternero en dólares corrientes muestra precios muy similares, apenas 0,9% por debajo del ejercicio anterior, valiendo US$ 2,15 por kilo en promedio en el ejercicio 2016/17. La caída en pesos constantes es del orden de 12%. Es el noveno peor precio en 16 ejercicios en poder de compra.

En lo que refiere a costos de las empresas todos presentan aumentos, excepto los fertilizantes y el costo de la hectárea de mejoramiento, que se mantienen.

El gasoil subió más que lo que subió la hacienda en su valor y, con la disminución del precio del novillo, los productores deben producir más kilos para pagar 100 litros de combustible. Los salarios también mostraron una recuperación, encareciendo en kilos de carne este costo.

En cuanto al valor de la tierra arrendada, las rentas se mantienen estables en el tiempo. Aunque no se registren aumentos en su valor, al bajar el precio de la hacienda gorda este costo también se eleva en kilos de carne.

La canasta familiar mensual que refleja el costo de cuatro personas en consumo urbano se encarece. En la década de 1990 la misma era de aproximadamente US$ 1.000 y pasó a US$ 2.500 en el último ejercicio. Respecto al año pasado se precisa 20% más kilos de novillo y 13% más de terneros para mantener el consumo familiar en los mismos niveles que el año anterior.

Los fertilizantes disminuyeron en un momento y se mantienen en los últimos ejercicios. Si en el sistema de producción el fertilizante potencia la productividad con el costo controlado puede ser una nueva oportunidad. Lo mismo sucede con la hectárea de mejoramientos, donde el costo de producción se mantiene en términos de kilos de carne.

La productividad fue determinante en el comportamiento de los resultados de las empresas: las empresas del norte y litoral norte presentaron un crecimiento escaso en productividad, traduciéndose en resultados iguales o inferiores a los del ejercicio anterior. En las empresas del este, noreste y centro las productividades crecieron significativamente y lograron resultados superiores.

La productividad se ha alejado gradualmente de los 75 kilos de carne históricos. Los predios de ciclo completo se sitúan en torno a 110 kilos, mientras los criadores se ubican en el entorno de los 100 kilos. El crecimiento del Producto Bruto es de 11% respecto al ejercicio anterior y está estrechamente relacionado con la mayor cantidad de kilos producidos. Pero por otra parte, los costos mantienen el comportamiento creciente, incrementándose 8%.

El ingreso de capital (IK) calculado como el Producto Bruto menos los costos de producción sin renta, en dólares corrientes muestra en los primeros 13 años de estudio una tendencia creciente, con un último pico en el ejercicio 2012/13. Luego tres años de descenso y recuperación de 8% en el último ejercicio. El IK promedio obtenido en el ejercicio 2016/17 es de US$ 51 por ha. Es 38% inferior al mejor año y 16% superior al promedio de todas las empresas todos los años evaluados.

El IK en pesos constantes presenta dos picos y una tendencia creciente en el largo plazo. En el ejercicio 2016/17 presenta un descenso de 3% respecto al ejercicio anterior, siendo el cuarto peor ingreso en los 16 años de evaluación, 35% inferior a los mejores años y 17% por debajo del promedio. El IK promedio en pesos constantes es de $ 1.428.

El ingreso neto (IN) que se calcula como el Producto Bruto menos los costos de producción y la renta, en dólares corrientes presenta la misma tendencia que el IK en dólares corrientes. Mostrando en el último ejercicio una recuperación de 17%, alcanzando los US$ 27 por ha. Estos valores son 55% inferiores al mejor año y 3% por debajo del promedio de los 16 años evaluados.

El IN en pesos constantes se comporta igual que el IN en dólares constantes, con una recuperación de 4% respecto al año anterior, siendo el quinto peor resultado en los últimos 16 años (57% inferior que los mejores años y 31% por debajo del promedio), llegando a $ 745 promedio de todas las empresas en el ejercicio 2016/17.

Por zona agroecológica, las empresas del norte y litoral norte redujeron –en el caso de ciclo completo– y mantuvieron –en el caso de la cría– sus ingresos. Y las empresas del este, noreste y centro lograron una mayor productividad y, aunque sufren reducciones en los precios de los vacunos vendidos y aumentos de los costos de producción, sus ingresos son mayores a los del ejercicio anterior. Estas empresas logran reducir de esta forma 8% el costo por kilo de carne vacuna producida.

Como ya fue dicho en la crónica de El Observador, cada vez son necesarias más hectáreas para sostener un ingreso familiar y por lo tanto la salida de pequeños productores y el aumento en el tamaño promedio de los predios no sorprendería.

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Con los mismos dólares se vive peor

El ingeniero agrónomo Jaime Gomes de Freitas, representante de la Asociación Rural del Uruguay (ARU) en el Instituto Plan Agropecuario (IPA), realizó luego de la presentación de las Carpetas Verdes una síntesis en la que relativizó el hecho de que el resultado de las empresas ganaderas fue mejor en comparación con el año anterior porque resultó en mayores ingresos en dólares por hectárea.

El aumento del costo de vida hace que el productor promedio ganadero uruguayo viva "peor" que en los últimos 15 años con el resultado de US$ 51/ha del último ejercicio.

Gomes de Freitas, en entrevista al programa Tiempo de Cambio de radio Rural, dijo que la relación cría-invernada parece haberse invertido, beneficiando a la cría. El precio implícito que logra el invernador en los últimos años se ha desmoronado y tiene que tener una eficiencia biológica y de producción muy buena para hacer que esa empresa cierre en positivo o sin perder plata. Con el precio de la reposición, la invernada intensiva deja márgenes muy cortos. El representante de la ARU advirtió una situación de alto riesgo –"luz amarilla enrojeciéndose"– ya que los resultados reflejaron una mayor producción por la situación climática y forrajera favorable, lo que ayudó a amortiguar el descenso de los precios de las haciendas y los mayores costos económicos. Con una carga promedio de 0,8 UG/ha (unidades ganaderas por hectárea) "estamos susceptibles a sufrir como sector si el clima es adverso".

"En estos últimos meses los precios del mercado de haciendas han sido un poco mejores, a nivel internacional el repunte del precio de exportación aumentó, esperemos que esa tendencia se afiance. Lo ideal sería que se estabilizaran los precios y que el atraso cambiario no afecte tanto a los sectores exportadores", concluyó Jaime Gomes de Freitas.

Producción: Cecilia Pattarino

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