30 de noviembre 2014 - 22:28hs

Entre 2010, año en que dejó la Presidencia, y 2013, Tabaré Vázquez optó por alejarse de la opinión pública y también de la política partidaria. Si además se suman los cinco años anteriores, en que estuvo más ocupado por la gestión del gobierno que de la interna del Frente Amplio (FA), fueron ocho los años alejado de la cúpula de su partido. En ese tiempo, en la izquierda crecieron otros grupos que ahora representan una amenaza para su poder.

En su segundo mandato el dirigente deberá imponer su liderazgo a sectores de la coalición de partidos autodefinidos de izquierda que ya le han puesto trabas en el pasado. Al mismo tiempo que en el FA creció la línea mujiquista, disminuyó el poder del astorismo, sector más moderado y afín a Vázquez al considerar el mapa interno oficialista.

Además del surgimiento de los grupos nucleados alrededor de la senadora Constanza Moreira, en la campaña Vázquez ya tuvo los primeros cruces con el actual presidente y eventual legislador, José Mujica.

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Como si fueran escasos el poder y la influencia en la opinión pública logrados durante su mandato, en los próximos cinco años el tupamaro tendrá bajo su ala a seis senadores y 24 diputados, casi la mitad de los representantes oficialistas que integrarán esa cámara.

La pérdida de poder interno de Danilo Astori, elegido por Vázquez como uno de sus aliados políticos al colocarlo de antemano en el Ministerio de Economía, deja al presidente electo expuesto a negociar a la interna con aquellos sectores de los que está más alejado.

El contraste entre el actual mapa interno oficialista en relación a la primera presidencia de Vázquez y los antecedentes inmediatos de diferencias internas entre mujiquistas y astoristas avizoran un camino con escollos internos para el dirigente.

Aunque, pese a no tener un sector detrás y a coyunturales desequilibrios internos, a lo largo de su carrera Vázquez aplicó su habilidad política para imponerse en el FA. Ese liderazgo implicó incluso tirar de la piola al extremo en ocasiones para que los demás sigan su lineamiento. El dirigente jugó al todo o nada y hasta amenazó con renunciar al FA cuando lo consideró necesario. Y, en casi todas las ocasiones, salió airoso de esas situaciones. Cuando se alejó, fueron a buscarlo para que regresara.

El Parlamento
En el primer mandato de Vázquez, el astorismo obtuvo seis senadores (incluido el vicepresidente Rodolfo Nin Novoa) y ahora tendrá tres. En esa legislatura la Vertiente Artiguista, grupo de inclinación vazquista, logró dos senadores y desde el año próximo no tendrá representación parlamentaria.

En tanto, el MPP pasó de cinco bancas en 2005-2010 a seis, y además nucleó otros grupos a su alrededor por medio del denominado Grupo de los 8, una alianza que integran los comunistas y la lista 711 de Raúl Sendic.

En tanto, el apoyo de la bancada de Sendic y la lealtad al mandatario pueden ser una de las herramientas de Vázquez para moderar a los otros sectores (ver página 12). Al ser uno de los líderes políticos del Grupo de los 8, su figura buscará ser un nexo entre Vázquez y los sectores de la izquierda que están más alejados del electo presidente.

Es la economía
La puja interna en el FA por el rumbo de la economía fue uno de los aspectos que caracterizó la administración de Mujica. Mientras los astoristas pretendían imponer su línea desde el Ministerio de Economía, el mujiquismo impulsó un modelo alternativo desde Presidencia y la Oficina de Planeamiento y Presupuesto (OPP).

Pese a que Vázquez y Astori afirmaron que habrá una sola línea económica y pretenderán asegurarlo con una persona de su confianza en la OPP, en los hechos los grupos más alineados a la izquierda tienen mayor poder en el Parlamento, en el que discutirán y se votará, entre otras, la ley de Presupuesto.

La dirigente emepepista Ivonne Passada y el comunista Juan Castillo ya advirtieron que el manejo de la economía debe recaer sobre todos los sectores de la coalición de izquierda en la próxima administración.

Además, si Vázquez se propone cumplir con todas las promesas que su partido hizo durante la carrera electoral, le será muy difícil contener el deterioro fiscal. Si bien Astori pretenderá imponer su ritmo, habrá que ver cuánto y cómo empujan el MPP y los comunistas.

El último dirigente sin un sector propio
Según advierten distintos dirigentes de la cúpula del Frente Amplio, Tabaré Vázquez es el último de los dirigentes de la primera línea de esa fuerza política que representa a la totalidad de la coalición de izquierda sin estar especialmente identificado con uno de sus sectores. Si bien le permitió a Vázquez ganar amplitud a la interna y no tener compromisos, durante el próximo período a la hora de votar las leyes en el Parlamento deberá buscar aliados internos.

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