El Banco Central de Brasil mantendría el miércoles su tasas de interés de referencia en un 7,25 %, su mínimo histórico, con la esperanza de mantener la inflación bajo control sin comprometer la lenta recuperación de la sexta mayor economía del mundo.
Sin embargo, un constante aumento de los precios al consumidor podría limitar el margen de maniobra del banco central, en momentos en que el Gobierno intenta resucitar una economía que habría crecido apenas un 1 por ciento en el 2012 a pesar de una avalancha de medidas de estímulo.
"Nuestro escenario de base es que las tasas permanezcan estables este año", dijo Italo Lombardi, un economista del británico Standard Chartered.
"El año pasado uno podía decir que la política monetaria era orientada por la debilidad de la economía. Este año creo que la inflación será mucho más importante", agregó.
Bajo el liderazgo de Alexandre Tombini, el banco central redujo la Selic en 525 puntos básicos desde agosto del 2011.
El ciclo de flexibilización demostró ser premonitorio ante la desaceleración de la economía global. Pero también contribuyó a un aumento de precios en un país aún traumatizado por la hiperinflación de hace un par de décadas.
El Banco interrumpió sus recortes en noviembre a medida que aumentaron las presiones inflacionarias.
Desde entonces el banco ha repetido que los tipos continuarán estables durante "un período suficientemente prolongado" para permitir que la inflación retroceda hacia el centro de la meta oficial de 4,5 % más menos dos puntos porcentuales.
La inflación en Brasil fue del 5,84 % el año pasado, frente al pronóstico de un 5,79 %, pero de todos modos logró mantenerse dentro del rango objetivo oficial de un 4,5 %, más o menos 2 puntos porcentuales.