Las cuatro esquinas de 18 de julio y Ejido son testigos de la derrota absoluta de las ideas que pregona la izquierda radical uruguaya. En una de ellas se yergue el edificio de la intendencia de Montevideo, reducto desde hace más de veinte del gobierno “traidor” del Frente Amplio. Cruzando Ejido, la yanqui Burguer King le ganó la cuereada a la uruguaya La Pasiva; atravezando la avenida el Discount Bank exhibe la salud del sistema capitalista y, en la cuarta esquina, Mac Donalds ofrece la comida rápida más famosa surgida de las entrañas del “imperio” del norte.
En esa intersección, y seguramente sin reparar en el simbolismo, la Tendencia Clasista y Combativa realizó su cada vez más tradicional “contraacto” del 1° de mayo en el que se despegan del festejo organizado por el Pit-Cnt y la emprenden contra los “burócratas” de la central sindical y sus “aliados” del “entreguista” Frente Amplio.
Entre banderas del movimiento 26 de marzo, del Partido Comunista Revolucionario, de la Plenaria Memoria y Justicia y de otros grupos minoritarios de la izquierda radical, estos cuestionadores del “statu qúo” lanzaron duras críticas contra el gobierno y sus aliados aún antes de empezar con los discursos propiamente dichos.
“Hablabas de imperialismo/alguna vez yo te oí/ ahora que estás arriba mandás tropas para Haití/ ahora, la verdad te digo/ se vendieron un montón/ de tanto que se agacharon/ se les rompió el pantalon”, entonó uno de los cantantes que antecedieron a los oradores. Otro de los guitarreros recordó a Fidel Castro: “En julio visita Cuba el presidente uruguayo/ojalá que aprenda algo/ al hablar con el Caballo”, cantó.
Durante los discursos hubo incluso referencias al rol cumplido por la selección uruguaya en el pasado mundial de fútbol ya que, se dijo, “la era progresista busca adormecer las conciencias con justas deportivas que se convierten en causa nacional pero que, en verdad, son el nuevo circo”. Cerca de trescientas personas hubo en el acto en el que no faltaron los puestos de venta de llaveros y pins de Hugo Chávez y el Che Guevara, y libros de Mao, Marx, Lenin y Stalin.
Los radicales se quejaron porque en el acto “oficial” del PIT-CNT “el aparato militar” de la central sindical “apaleó compañeros” y calificaron de “empresario” al sindicalista de la bebida Richard Reed y de “entreguista” al metalúrgico Marcelo Abdala. Hubo referencias a la “estafa ideológica” del Frente Amplio a quien se comparó con un “lobo con piel de cordero que quiere llevar a los trabajadores al matadero”.
Al final, todos cantaron las estrofas de La Internacional y bregaron por cambiar al mundo de base “hundiendo al imperio burgués. Pero las cuatro esquinas de 18 de Julio y Ejido siguen advirtiendo que, si es que alguna vez sucede, todavía falta muchísimo para ese pregonado derrumbe. l