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27 de enero 2023 - 18:27hs

La deuda total América latina y el Caribe, registro que incluye tanto la pública como la privada, se incrementó en US$ 2,8 billones entre 2008 y fines del año pasado y alcanzó así los US$ 5,8 billones, nivel equivalente a 117% del Producto Interno Bruto de la región, según reveló un informe elaborado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

Los datos surgen del estudio titulado Lidiar con la deuda, menos riesgo para más crecimiento en América Latina y el Caribe, informe que evalúa la tendencia como “preocupante” y puntualiza que, sólo en el bienio 2019-2020, la deuda pública externa e interna de los países de la región pasó del 58% al 72% del PIB regional debido a “los paquetes fiscales relacionados con el Covid-19, los menores ingresos y la recesión".

El informe advierte que los altos niveles de deuda impulsan a los inversores a exigir mayores rendimientos y, por lo tanto, obligan a los gobiernos a destinar cada vez mayores recursos a pagar intereses, lo que resta para invertir en infraestructura y servicios públicos. Esta situación reduce, a su vez, la capacidad para responder a futuros shocks económicos, además de aumentar el riesgo de una crisis de deuda en un contexto global en el que los principales bancos centrales seguirán endureciendo sus políticas monetarias y subiendo sus tasas de referencia para enfrentar la inflación.

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El estudio señala que los gobiernos deberían apuntar a reducir el porcentaje de deuda pública en relación al PIB de un promedio del 70% a un rango de entre el 46% y 55%, nivel que el organismo multilateral considera "prudente". Y que incluso debería ser menor en el caso de los países “dependientes de los ingresos volátiles de los productos primarios" que exportan ante un comercio mundial que, según las previsiones de la Organización Mundial de Comercio (OMC), ralentizará su expansión al 1% durante este año.

"Una deuda bien administrada y sostenible puede ayudar a liberar el abundante potencial de crecimiento de América latina y el Caribe", afirmó Eric Parrado, economista jefe del BID, quien consideró durante la presentación del informe que “la deuda puede convertirse en un motor y no en un lastre”. En este sentido, el documento propone “reforzar las instituciones fiscales, para evitar gastar en exceso en los buenos tiempos y crear un colchón para hacer frente a los malos tiempos”. Según los autores del informe, “las reglas fiscales, que ponen límites al gasto público, son útiles, pero los países de la región cumplieron con solo el 57% de los objetivos que se trazaron”.

"La mejor manera de reducir la deuda es a través de un mayor crecimiento combinado con gasto público eficiente e ingresos públicos adecuados", concluye el informe. Y también aconseja "crear un foro regional para mejorar la coordinación de los procesos de reestructuración" y “complementar las iniciativas internacionales enfocadas sobre todo en los países de bajos ingresos”. A modo de ejemplo del peso de la deuda pública en los presupuestos nacionales, el estudio señala que "más de la mitad de los países de la región enfrentan pagos que superan el 2,5% del PIB”, y que “en una cuarta parte de ellos los servicios de la deuda superan el 5%, cantidad similar al gasto que destinan a educación".

De cara a un mercado financiero mundial restrictivo y que exhibe una marcada aversión al riesgo, además de un fortalecimiento del dólar, el informe recomienda gestionar activamente los calendarios de amortización y aprovechar a los bancos multilaterales de desarrollo y otras entidades de crédito que proporcionan tasas más bajas y plazos más largos que los mercados privados.

El estudio advierte sobre el crecimiento de la deuda del sector privado, que también se incrementó antes y durante la pandemia. Según el relevamiento, una cuarta parte de los países de América latina y el Caribe exhiben un nivel de endeudamiento interno que alcanza al menos el 100% del PIB, mientras que sólo otra cuarta parte exhibe un nivel inferior al 50% del PIB. Sobre este punto, los analistas de la entidad añaden que “el acceso al crédito sigue siendo escaso, especialmente para los hogares y las pequeñas y medianas empresas", panorama que dificulta la refinanciación de los pasivos.

En este sentido, el BID estima que existe “una brecha de US$ 1,8 billones entre la demanda y la oferta de fondos disponibles para las pymes" y avalúa que el nivel de endeudamiento de los hogares de la región "sigue siendo relativamente bajo en comparación con los estándares internacionales, ubicándose en un promedio del 22% del PIB, muy por debajo del promedio del 53% de otras economías emergentes y del 77% de los países desarrollados".

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